¿Eficacia o impunidad? Parte I

Arnoldo Soch Tzul 3 Julio 2025 07:00
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El físico y matemático William Thomson Kelvin, nos dio la idea que, toda actividad humana, debe ser medido con el fin de identificar las fortalezas y debilidades y así optimar recursos y procesos, en ese sentido, es importante conocer el trabajo realizado por el equipo técnico de Alianza por las Reformas y el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales –INECIP– de Argentina sobre la eficacia o impunidad del Ministerio Público, durante la gestión de Consuelo Porras –2018 a 2025–.

Como todos sabemos y si aún no sabemos, cuál es el objetivo principal y legal del Ministerio Público en Guatemala, es nuestra harta obligación empezar a enterarnos de, qué hace, por qué lo hace, con qué lo hace y para qué hace su trabajo; porque, por ley, tiene la tarea de promover la persecución penal y dirigir la investigación de los delitos de acción pública, además de velar por el estricto cumplimiento de las leyes del país, en forma objetiva e imparcial, obviamente buscando la aplicación justa de la ley y la defensa del patrimonio público y social.  Dios mío, qué bonita pero delicada tarea la de esta institución. 

Este trabajo contiene cinco temas que recoge y analiza objetivamente el ejercicio de las obligaciones inherentes al trabajo que los guatemaltecos le encomendamos legalmente a esta institución –MP–; vale la pena recordar, por medio del Dto. 40-94 del Congreso de la República se le dio vida al Ministerio Público como institución, reitero, es el encargado de velar por el cumplimiento de las leyes del país, con funciones autónomas

Los cinco temas abordados son:  1.  Análisis del desempeño del Ministerio Público; 2. Inconsistencias en los resultados que presenta el MP; 3.  Impunidad en los casos de gran corrupción; 4.  El uso indebido de la persecución penal y la criminalización; y, 5.  La reestructuración del MP y la carrera fiscal.  Estimado lector, al introducirse en la lectura de este informe, miles, millones de guatemaltecos de bien, nos vemos reflejados, angustiados y hasta temerosos de las acciones de esta institución. Al parecer, nadie se escapa, individual, grupal, social y hasta comunitariamente; estudiantes universitarios, periodistas, columnistas, defensores de DD. HH., líderes indígenas, profesionales, etc., todos estamos pendientes del hilo de la corruptela.

Definitivamente, este análisis al desempeño del MP, llega en un momento crucial en la vida política, económica y social de los guatemaltecos, es decir, las funciones corruptas e impunes del ente investigador están en su máxima expresión, quizá –no lo digo yo, lo dicen muchas organizaciones pro derechos humanos, nacionales e internacionales– a la actual administración le queda pocos días para entregar el mandato legal.  Conversando con personas conocedoras y con muchos años en la lucha contra la corrupción y activistas pro derechos humanos, comentan que, en términos generales, nunca antes el sector justicia –incluido el MP–, había caído tan bajo, con un trabajo tan decepcionante, lleno de injusticias, de venganza y respondiendo a intereses corruptos, hasta se intuye, del narcotráfico.

¿Eficacia o impunidad? Gracias, señores que realizaron este trabajo, los ciudadanos honestos, les decimos y repetimos, muchas gracias, ¿por qué?, bueno, porque simple y sencillamente casi nadie se atreve a realizar este trabajo de investigación, de análisis de fiscalización al MP, porque, se corren muchos riesgos, ejemplos hay un montón, para muestra un botón:  La Sra. Virginia Laparra, tuvo la osadía de denunciar actos de corrupción, y fue encarcelada y obligada al exilio.

A ese respecto, resulta muy sorprendente que ni los diputados que hacen fiscalización con show incluido, no les haya prendido el foco, realizar una visita o invitación de cortesía a ningún funcionario ni trabajador de bajo rango para inquirir sobre el trabajo del MP.  Por ejemplo:  En el caso del exdiputado Luis Hernández Azmitia, con orden de aprehensión por negarse a proporcionar alimentación a sus hijos, el MP pide que se reprograme la audiencia por no haber sido notificado. 

Estamos viviendo una justicia tirana, es decir, sistema judicial con acciones injustas, opresivas, incluso, crueles, utilizando abuso de poder y falta de imparcialidad.


Arnoldo Soch Tzul

Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.


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Independencia: una tarea que nunca termina

Nuestros países conquistaron su soberanía política, pero todavía enfrentan enormes desafíos.

Luis Felipe Polo 15 Septiembre 2026 09:17
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Cada septiembre, México y Centroamérica vuelven la mirada hacia su historia. Banderas, actos cívicos y celebraciones recuerdan aquellos acontecimientos que, hace más de dos siglos, marcaron el inicio de una nueva etapa para nuestros pueblos. Pero la Independencia no debería ser solamente una fecha que conmemoramos. Debería ser también respuesta a lo que significa ser verdaderamente independientes en el siglo XXI.

Nuestros países conquistaron su soberanía política, pero todavía enfrentan enormes desafíos: pobreza y desigualdad, instituciones frágiles, corrupción, violencia, migración forzada y democracias que demasiadas veces parecen incapaces de responder a las necesidades de las personas.

A ello se suman nuevas dependencias. Vivimos en sociedades profundamente vinculadas a economías, tecnologías y plataformas que muchas veces se desarrollan y controlan lejos de nuestras fronteras. La inteligencia artificial nos ofrece oportunidades extraordinarias, pero también nos obliga a preguntarnos si seremos solamente consumidores de tecnología o protagonistas de nuestro propio futuro.

Por eso la Independencia sigue siendo una tarea pendiente. No se trata de aislarnos del mundo. Todo lo contrario. Se trata de participar en él con identidad, educación, instituciones sólidas y ciudadanos capaces de pensar y decidir por sí mismos.

Más de doscientos años después, quizá la mejor manera de honrar a quienes imaginaron naciones libres sea preguntarnos qué estamos haciendo nosotros con aquella libertad. La Independencia de un país no termina cuando se firma un acta o se iza una bandera. Se construye cada día, cuando una sociedad fortalece sus instituciones, educa a sus ciudadanos y coloca la dignidad humana por encima de intereses particulares. Porque un país puede ser soberano por ley y todavía tener pendiente la tarea más difícil: aprender a ser verdaderamente libre.

¡Felices Fiestas de Independencia!


 


Luis Felipe Polo


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OpiniónIndependencia de Guatemala

Libres de las cadenas de las deudas

El dinero debe ser nuestro servidor, no nuestro amo.

Edwin Ibarra 15 Septiembre 2026 09:03
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El dinero puede ser una herramienta extraordinaria para construir, invertir, generar empleo y servir a otros. Pero cuando dejamos de administrarlo y comenzamos a ser dominados por él, puede convertirse en una cadena.

La deuda no siempre es mala. Un crédito bien analizado puede financiar una inversión productiva, adquirir activos o permitir el crecimiento de una empresa. El problema aparece cuando el endeudamiento se convierte en una respuesta habitual para sostener un estilo de vida, cubrir decisiones impulsivas o tapar problemas financieros que necesitan ser enfrentados.

La Biblia ofrece una advertencia directa: “El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7).

No es una invitación a demonizar el crédito. Es un llamado a reconocer que toda obligación financiera tiene un costo y reduce nuestro margen de libertad.

Por eso conviene hacerse preguntas incómodas:

¿Estoy comprando porque lo necesito o porque quiero demostrar que puedo pagarlo?

¿Mi empresa está creciendo realmente o estoy financiando una apariencia de crecimiento?

¿Conozco exactamente cuánto debo, cuánto pago en intereses y cuánto tiempo necesitaré para salir de esa obligación?

Otra frase bíblica resulta especialmente pertinente: “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza” (Proverbios 21:5).

La libertad financiera comienza muchas veces con algo poco emocionante, pero tremendamente poderoso: poner los números sobre la mesa.

Presupuestar. Ordenar. Priorizar. Negociar cuando sea necesario. Reducir gastos. Evitar nuevas obligaciones innecesarias. Separar las finanzas personales de las empresariales. Pedir asesoría profesional cuando haga falta.

Y, sobre todo, aprender a diferenciar entre lo que podemos comprar y lo que realmente podemos sostener.

Jesús también dejó una enseñanza que trasciende cualquier época: “Ninguno puede servir a dos señores” (Mateo 6:24).

El dinero debe ser nuestro servidor, no nuestro amo.

Salir de las deudas puede tomar tiempo. Pero cada decisión financiera responsable puede devolvernos una parte de la libertad que habíamos entregado.


Edwin Ibarra

Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.


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OpiniónReflexión

Una experiencia de gratitud

Carol Contreras 14 Septiembre 2026 16:30
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Cada inicio de mes me propongo trabajar un reto con un grupo de mujeres. Llevamos algunos meses cuidando nuestra imagen de manera integral. Este inicio de septiembre me inspiré en un libro, “El poder de la gratitud”, de Marc Reklau. El reto consistía en compartir siete días de actividades y lectura, reflexionando sobre esos instantes de gratitud. La experiencia fue maravillosa, finalizamos ayer y quiero compartirte algunas cosas que llenaron mi corazón.

· Podemos elegir la manera en que decidimos mirar lo que nos sucede: queremos resultados rápidos, que todo sea perfecto, que la respuesta siempre sea favorecedora. Pero hay lecciones que aprender y agradecer en los procesos de prueba.

· Si no tienes cinco minutos al día para ti, no tienes vida. Esta es una frase de Tony Robbins. Hacemos tiempo para todo, menos para nosotros mismos. Cinco minutos, diez minutos, pueden hacer la diferencia en ser conscientes del lugar donde pertenecemos, la vida que tenemos y lo agradecidos que estamos por ello.

· Perdonar y soltar: escuchamos y leemos mucho al respecto. Llevarlo a la práctica puede ser difícil, mas no imposible. Para avanzar, el perdón es crucial en tu camino; tomar la decisión será de bendición para tu vida.

· La gratitud es un hábito que podemos fortalecer: entrena la atención hacia lo positivo, reconoce la bondad de las personas, sé consciente de un cuerpo que nos permite movernos, una conversación, una oportunidad, la familia, la salud, observa las pequeñas cosas que a veces solo se agradecen en automático.

La gratitud nos ayuda a entender que, incluso en medio de situaciones difíciles, siempre existirá una razón para agradecer. Durante el reto aprendí a ser más consciente de lo que debo agradecer. Quizá hoy ya cuentas con aquellas cosas con las que hace unos años solo soñabas.

¿Tú qué agradeces hoy?

Recuerda que en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.


Carol Contreras

Coach de Imagen


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Vivir en libertad es conocer a Jesús

Silvia Morales Paniagua 14 Septiembre 2026 12:45
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El día de mañana se conmemoran 205 años de la firma del acta de Independencia y, aunque ser independiente significa que nuestro país mantiene un estatus de país soberano, con un gobierno organizado en tres poderes que garantizan los derechos y la libertad de los ciudadanos, es una vaga realidad porque un buen porcentaje de ciudadanos no gozan de libertad y menos de derechos debido a la corrupción administrativa de personas que, al llegar al poder, en lo que menos piensan es en los intereses de una nación, sino en los intereses propios.

Pero estas líneas y este espacio no son para resaltar las desventajas, carencias, hablar de cosas malas y tristes que suceden en nuestro país a diario o hablar de las limitaciones que nos superan para ser un país verdaderamente libre, sino para resaltar todas aquellas cosas buenas que nos hacen sentir bendecidos y orgullosos de ser guatemaltecos.

Su gente, en su diversidad externa y diferente en pensamiento, es de las personas generosas, dadivosas, amables, alegres. Aunque critiquen mi opinión o criterio, sin importar el credo o religión que se tenga, siempre los guatemaltecos dan un lugar especial a Dios en actividades, proyectos o metas, lo que nos hace ser una nación diferente y, en ese sentido, somos merecedores de 100 puntos.

La Biblia, en Juan 8:32, habla de libertad: “Conoceréis la verdad y la verdad los hará libres”, pero conocer a alguien implica hablar, comunicarse y estar con una persona, porque conocer es averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las personas y cosas. Dios desea una relación directa con el hombre, sin intermediarios, sin autoridades eclesiásticas, sin puntos estratégicos donde encontrarlo. Sin desestimar todas estas cosas, Dios está interesado en que lo conozcamos.

“Conocer a Jesús es el paso único y esencial para vivir una vida libre y abundante, a diferencia de cualquier relación, sea familiar, amigable, laboral o amorosa, esta relación sí llenará todas las expectativas y será una relación que durará para la eternidad.”

Feliz Día de la Independencia. Que Dios bendiga a Guatemala. Recuerde que en la vida todo tiene sentido.


Silvia Morales Paniagua

Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.


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Recupere la vigilancia interior

P. Orlando Pérez 12 Septiembre 2026 07:00
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“A ti, hijo de hombre, te he constituido centinela para la casa de Israel” (Ez 33, 7-9). Un centinela es un soldado o una persona que vigila un lugar desde un puesto fijo, para protegerlo y dar la alarma si detecta algún peligro (IA). En la Biblia, un centinela es un guardia apostado en las murallas para dar la alarma ante un peligro. Espiritualmente, representa el llamado de Dios para advertir a las personas sobre el pecado.

El centinela, entonces, es alguien que está despierto para vigilar constantemente. Es una persona que advierte con tiempo los peligros que uno corre cuando se está alejando de Dios. En este sentido, un obispo es el centinela de la diócesis; en una parroquia, el párroco es el centinela de la parroquia; en una familia, los padres son los centinelas de su familia, etc.

El cardenal Parolín, secretario de Estado del Vaticano, nos dijo el 3 de agosto pasado: “El centinela es el responsable de quienes están bajo nuestro cuidado. Lo mismo nosotros (el sacerdote), cuida y protege al pueblo de Dios. Una tentación es dejar de ser centinelas y dedicarnos a ser administradores. Hay que recuperar la vigilancia interior ante el ruido del mundo; para esto es importante la oración. Sólo en la intimidad con el Señor lograremos la luz para desempeñar nuestro ministerio. Dios está atento a la oración de sus sacerdotes. Trabaja y sufre por ellos. Él bendecirá nuestras lágrimas. Él lo ve todo y lo cuenta todo”.

En el caso de ustedes como laicos, sean centinelas extraordinarios de lo o los que tienen a su cuidado. Jesús sufre con ustedes y Él recompensará ese rol vigilante de su matrimonio, de su trabajo y de su familia. Todos nosotros somos centinelas de esta parroquia. Cuidarla y vigilarla es responsabilidad de todos.

En Rm 13, 8-10, San Pablo nos dice: “No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo ha cumplido toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan: no cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás, y todos los otros se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El amor parte de nosotros. No puedo amar a Dios y amar al prójimo si no me amo. Si no nos amamos, viviremos mal, amargados y frustrados y culpando a todo mundo. Recordemos que el que se ama mucho es feliz y no fastidia la vida de los otros. Es importante tener amor propio del bueno. Porque una visión negativa de nosotros mismos es la causa de que aparezcan “trastornos psicológicos como las fobias, depresión, estrés, ansiedad, inseguridad personal, alteraciones psicosomáticas, problemas de pareja, bajo rendimiento académico y laboral, abuso de sustancias, problemas de imagen corporal, incapacidad de regular emociones, etc.” (Walter Riso).

En conclusión, considero que la función de centinela tenemos que comenzar a ponerla en práctica con nosotros mismos, es decir, cada uno debe ser centinela de su propia vida y controlar quién entra y quién sale de su casa, que es su cuerpo. Y esta función de vigilancia hay que hacerla con amor. Por lo tanto, sé centinela de su pareja, de su matrimonio, de su empresa, con amor. El amor permite estar atentos siempre a la voluntad de Dios en nuestras vidas.


P. Orlando Pérez

Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.


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Otra vez, subsidio

Arnoldo Soch Tzul 10 Septiembre 2026 08:00
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El conflicto en el Medio Oriente está ocasionando serios problemas a las economías de casi todos los países, especialmente los latinoamericanos y más aún a países como Guatemala. Este conflicto tiene un objetivo: disponibilidad del oro negro —petróleo—. Entonces, no debemos perdernos: los incrementos al combustible en Guatemala son básica y principalmente geopolíticos.

Muy bien, es geopolítico, pero ¿y por qué entonces en Guatemala el incremento del combustible es abusivo y no hay poder humano que pueda o quiera investigar el verdadero costo que deben tener los importadores para ponerlo en Guatemala? Como ciudadano de a pie, pregunto: ¿el gobierno —Ejecutivo— tiene la capacidad técnica y legal para conocer el costo real de importación de esta mercancía que se llama combustible? Al final del día, esta mercancía —combustible— se ha constituido como un bien casi indispensable para mover la cadena económica del país, porque es la materia prima del transporte de carga, de pasajeros, etc., y todos sabemos de sobra que el transporte es un servicio esencial; entonces, ¿por qué jodidos —coloquialmente hablando— ni el gobierno central ni los famosos y costosos diputados hacen nada al respecto? ¡Señores diputados, señor gobierno, está prohibido constitucionalmente el monopolio!

Históricamente, el gobierno —Ejecutivo— siempre se va por las ramas, es decir, para solucionar este problema utiliza mecanismos de solución prácticos, fáciles, yo diría, serviles a los intereses del gran capital, en este caso, de tres comerciantes, negociantes, empresarios o importadores, pues. Señor gobierno, señores diputados, ¿por qué otra vez subsidio? No importa el mecanismo o nombre utilizado: subsidio directo, subsidio por medio de precios tope, el nombre que se les ocurra, siempre será nuestro dinero para darle a las importadoras o para contrarrestar los abusos de las importadoras.

No sé con exactitud cuánto dinero se ha gastado en subsidios, pero en los dos últimos gobiernos han sido más o menos 6 mil millones de quetzales. Estimado lector, ¿permitiremos que sigan malgastando nuestro dinero para subsidiar las causas y/o efectos de los desmanes y abusos de tres importadoras?

Señor gobierno —Ejecutivo—, reitero, con 18 o 20 personas que actualmente hay en la Dirección General de Hidrocarburos —DGH—, dependencia del Ministerio de Energía y Minas —MEM—, para salir a la calle a fiscalizar, supervisar, etc., tres cosas fundamentales para el consumidor final: precio, calidad y cantidad de combustible en las más de 1500 gasolineras en todo el país. Señor gobierno, usted tiene la posibilidad histórica de hacerle frente a este mal endémico. Para empezar, contrate, por lo menos, mil personas para este trabajo o, en el mejor de los casos, utilice inteligencia artificial —IA—.

Ahora bien, para los ilustres y honorables diputados —el 99 %—, les digo: “Te estoy hablando a ti” —esta es una frase de la famosa canción que escribió el Sr. Manuel Eduardo Toscano, en el contexto de la vivencia política de los años 90 en México y que catapultó a la famosa cantante Paquita la del Barrio; por favor, recomiendo que lean ese contexto—. No es posible semejante desfachatez politiquera, no hay peor sinvergüenzada vivida que, sin mayor tiempo y análisis técnico, económico, moral, etc., se autorrecetaron un aumento de su salario en 127 %, mientras se han pasado más de cinco meses y no han querido ni siquiera agendar la iniciativa que permite reformar el Dto. 109-97, Ley de Comercialización de Hidrocarburos. Quizá no sea la salvación para detener por completo el alza constante del combustible, pero sí sería una herramienta legal para controlar y multar los atropellos de estas tres importadoras.

Diputados, no más show politiquero. En estos 15 meses que les quedan —estoy casi seguro de que ustedes no serán reelegidos—, hagan realidad los tres primeros artículos de la CPRG; nuevamente: “Te estoy hablando a ti”.


Arnoldo Soch Tzul

Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.


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¿Cómo afrontar una crisis de ansiedad?

Aunque muchas veces la persona no le encuentra explicación a la crisis, es importante que logre identificar qué está provocando esta situación.

Crysta Nowell 10 Septiembre 2026 10:34
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La ansiedad puede definirse como una situación normal, de mecanismo de defensa natural del cuerpo, que se activa cuando la persona se encuentra en una situación de peligro o amenaza. Este proceso puede empeorar y convertirse en un trastorno de ansiedad, y este ocurre cuando el estado de alerta es excesivo y que interfiere con las actividades comunes de la vida diaria, también afecta cuando las situaciones que afronta no presentan un peligro inmediato.

Una crisis de ansiedad puede comenzar en cuestión de minutos. El corazón se acelera, la respiración cambia, se siente presión en el pecho, sudoración, mareo, temblores y una sensación de que algo va a suceder. Las personas que experimentan estos síntomas pueden confundir esta sensación con un infarto.

Esta crisis puede estar relacionada con estrés acumulado, preocupaciones constantes, experiencias difíciles, cambios importantes, conflictos personales, conflictos laborales, falta de descanso; y su manifestación es cuando la persona ha llegado a su límite. Aunque muchas veces la persona no le encuentra explicación a la crisis, es importante que logre identificar qué está provocando esta situación.

Cuando esta crisis está ocurriendo, es importante reconocer que está viviendo una situación que lo desata, buscar un lugar seguro, sobre todo donde pueda sentarse, intentar respirar de manera lenta y suave, dirigir su atención hacia el entorno, identificar objetos, sentir todas las partes de su cuerpo y, si alguien está cerca, pedir compañía. Estas tácticas ayudan a regresar progresivamente al presente.

Es importante mencionar que estos síntomas no siempre están relacionados a una crisis de ansiedad, especialmente se debe tomar en cuenta que estos síntomas con mayor intensidad, como dolor importante en el pecho, desmayo, confusión, dificultad severa para respirar, son síntomas que indican que se debe buscar atención médica inmediatamente.

Una crisis de ansiedad no es una señal de debilidad, más bien, es una herramienta que el cerebro está desarrollando para que la persona preste atención a la situación. La ansiedad puede sentirse como si estuviera perdiendo el control, pero el objetivo es atravesar el momento con calma y seguridad y luego descubrir y brindarle acompañamiento a la situación que la esté desencadenando, hasta que se encuentra una solución.


Crysta Nowell

Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.


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OpiniónPiscología

¿Quién decide cuando decide la inteligencia artificial?

El verdadero desafío no consiste entonces en decidir cuánto poder entregaremos a las máquinas, sino cuánto de nuestra responsabilidad estamos dispuestos a conservar.

Luis Felipe Polo 8 Septiembre 2026 08:52
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Cada día tomamos decisiones acompañados por algoritmos. Nos sugieren qué leer, qué comprar, qué camino seguir y hasta qué palabras utilizar. En ámbitos más sensibles, ayudan a seleccionar candidatos para un empleo, evaluar riesgos, orientar diagnósticos o determinar qué información llegará primero a nuestras pantallas. La comodidad puede hacernos olvidar algo esencial: detrás de cada sistema tecnológico existen decisiones humanas. Alguien definió sus objetivos, seleccionó los datos, estableció criterios y decidió hasta dónde podía llegar su autonomía.

Por eso resulta peligroso decir simplemente: “lo decidió el algoritmo”. La inteligencia artificial puede analizar, recomendar, clasificar, predecir y ejecutar determinadas acciones. No posee conciencia moral ni puede asumir responsabilidad por sus consecuencias. Esa responsabilidad continúa perteneciendo a las personas y a las instituciones que diseñan, implementan y utilizan la tecnología.

El verdadero desafío no consiste entonces en decidir cuánto poder entregaremos a las máquinas, sino cuánto de nuestra responsabilidad estamos dispuestos a conservar. Se trata, por sobre todas las cosas, de preservar nuestra humanidad. Necesitamos mejores tecnologías, sin duda. Pero también líderes capaces de establecer límites, instituciones que expliquen sus decisiones y ciudadanos conscientes de que la eficiencia no puede convertirse en el único criterio para decidir.

La pregunta fundamental no es si una máquina puede hacer algo mejor o más rápido que nosotros, sino si aquello que hace respeta la dignidad de las personas. La inteligencia artificial seguirá avanzando, pero nuestra responsabilidad debe avanzar con ella. Cuando una decisión afecta la vida de una persona, siempre debe existir un ser humano dispuesto a responder por ella. No podemos ser simples espectadores de esta transformación. Debemos utilizar la inteligencia artificial sin renunciar al criterio, la responsabilidad y la empatía que nos hacen humanos. La tecnología puede ayudarnos a decidir, pero nunca sustituir nuestro compromiso con los demás.


Luis Felipe Polo


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OpiniónInteligencia Artificial

Libertad del miedo al fracaso

La fe permite avanzar cuando, después de haber evaluado lo que está a nuestro alcance, todavía no podemos controlar el resultado.

Edwin Ibarra 8 Septiembre 2026 08:44
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En el artículo anterior hablamos de una libertad que comienza en la mente. Esta semana damos un paso más: ¿qué ocurre cuando nuestros pensamientos están dominados por el miedo a fracasar?

Para muchos empresarios y profesionales, el fracaso no es solamente perder dinero. Es perder prestigio, credibilidad, posición, clientes o la imagen de persona exitosa que durante años han construido.

Por eso algunos prefieren no intentar antes que equivocarse.

Hay profesionales que no aceptan nuevos desafíos porque temen no estar a la altura. Empresarios que no toman decisiones necesarias porque imaginan el peor escenario. Personas con grandes capacidades que permanecen inmóviles porque confunden prudencia con miedo.

Pero existe una diferencia.

La prudencia analiza los riesgos. El miedo nos paraliza.

La Biblia dice: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo”(Deuteronomio 31:6).

No significa que una persona de fe nunca sienta temor. Significa que el temor no tiene que convertirse en el jefe de nuestras decisiones.

Pedro caminó sobre el agua mientras mantuvo sus ojos en Jesús; cuando concentró su atención en el viento y las circunstancias, comenzó a hundirse. La historia contiene una lección empresarial y profesional sorprendentemente actual: aquello en lo que concentramos nuestra atención puede determinar cómo respondemos ante la crisis.

Pablo escribió: “Porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7).

La fe no elimina la planificación, los presupuestos, los análisis de riesgo ni la responsabilidad. Tampoco significa tomar decisiones irresponsables esperando que Dios resuelva las consecuencias.

La fe permite avanzar cuando, después de haber evaluado lo que está a nuestro alcance, todavía no podemos controlar el resultado.

Y hay otra verdad que puede cambiar nuestra relación con el fracaso: “Aunque siete veces cayere el justo, volverá a levantarse” (Proverbios 24:16).

Caerse no siempre significa fracasar definitivamente. A veces significa aprender. Otras veces significa corregir el rumbo. Y en determinadas ocasiones significa aceptar que una etapa terminó para comenzar otra.

Quizá hoy alguien esté leyendo estas líneas después de haber perdido un negocio, un empleo, una inversión o una oportunidad. No convierta un resultado adverso en una sentencia sobre su valor como persona.

Usted puede haber cometido un error sin ser un error. Puede haber perdido un negocio sin haber perdido su propósito.

La libertad también consiste en poder levantarnos.


Edwin Ibarra

Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.


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OpiniónReflexión