La mujer rural en el proceso de la configuración de la cultura ambiental
Por Yendi Yomara Santos Rodas
Dentro del ámbito de la educación informal la mujer del área rural se instituye como elemento sustancial dentro del proceso de educación ambiental, y lamentablemente se le ha invisibilizado dentro de las políticas educativas, en tanto que muy poco se le ha reconocido su potencial como figura social copartícipe de la educación y la producción.
Por tradición, los hombres se han constituido en los propietarios de las tierras productivas, pero son las mujeres las que participan activamente y quizá en mayor medida que los hombres en los procesos de producción, sobre todo, los que se desarrollan a escala familiar. Ellas se constituyen en productoras alimentarias: Su función es trascendental para determinar y garantizar seguridad alimentaria y de bienestar de todo el hogar, en tanto que es ella quien administra los alimentos familiares, pero igualmente, se desempeña activamente como productora de bienes alimentarios de las sociedades.
Pero se debe aclarar aquí, que el concepto de mujer rural no es un sinónimo de mujer agricultora, aun cuando en sea a éste último grupo al que pertenece un porcentaje elevado de mujeres que habitan en las zonas rurales y que se enrolan en la práctica de la agricultura en forma más o menos permanente. La labor que se realzará en las siguientes reflexiones, desborda el de mujer productiva agrícola, e incluye y concibe a una mujer productiva en muchas esferas económicas, entre éstas, la agrícola, y asume su labor en tanto que hace uso de los recursos naturales, de una u otra manera; pero además, se realza el papel en su desempeño como transmisora de valores sociales, culturales y hasta religiosos de su entorno, adquiridos no solo por su experiencia con esos recursos naturales, sino por efecto de sus relaciones sociales, que implica relaciones de poder, relaciones económicas, etc.
Con el hecho de plantear el caso de la mujer rural, no se pretende soslayar la importancia de la mujer de otras esferas sociales o económicas, sino demostrar que por sus particularidades, la mujer del ámbito rural juega un papel relevante dentro del proceso ambiental, porque:
- Tiene una relación directa con los recursos naturales por el papel productivo en el que en la mayoría de los casos se desenvuelve. En tal sentido, el vínculo que se establece entre las mujeres y su ambiente se entiende por el tipo de actividades que ellas realizan para la reproducción de su familia y de su comunidad.
- Las madres administran los alimentos y otros recursos que familiarmente se producen.
- Mantienen un vínculo más estrecho con los hijos, por lo que la tarea de transmisión de valores intergeneracional le corresponde en mayor medida en relación al padre de familia.
Un hecho que es importante resaltar es que las comunidades rurales muestran regularmente diferencias étnicas, por lo que en cada caso el rol que asume la mujer y los valores que transmite puede variar. Pero lo que sí es un hecho más común es que, dentro de la estructura productiva la mujer se desempeña en pequeñas parcelas productivas, mismas que se usan para consumo familiar. Entonces, estas pequeñas parcelas donde se desempeñan las mujeres son el ámbito de producción, de gestión y de consumo, y en relación al proceso de consumo es la mujer quien decide cuanto y como usar ese recurso.
Aún con los niveles de vulnerabilidad ambiental, social y económica que caracteriza los ámbitos rurales, a lo cual se suma la exclusión a la que la mujer ha sido sometida en varias de las esferas de la sociedad, y que limita las actividades domésticas y productoras de las mismas: es un hecho innegable que la relación que la mujer tiene con los recursos naturales es muy estrecha, misma que le ha provisto de “conocimientos y experiencias de uso y manejo que son vitales para la conservación y el desarrollo, sin embargo la importancia de estos conocimientos sobre la biodiversidad, por sus condiciones de género, muchas veces han sido desconocidos, ignorados, invisibilizados, e inclusive en muchos casos se han perdido” (Pazmiño,2005). En definitiva, se ha de admitir que la mujer rural participa activamente en la gestión ambiental y además ha desarrollado cierto conocimiento en torno al manejo de los recursos naturales debido a las actividades propias de su género.
Calixto (1997) plantea que el papel de la mujer como educadora en la familia incluye lo ambiental. En torno a la temática ambiental manifiesta actitudes que involucran a los integrantes de la familia en actividades de uso de la energía, del recurso hídrico de prácticas alimentarias y de convivencia. Actividades que se enrolan dentro del qué hacer de ama de casa y madre de familia. La mujer se compenetra de manera más activa en las tareas propias del hogar o denominadas “domésticas” que los hombres, son las mujeres las encargadas de proveer de agua, alimento, medicina (se le atribuye a la mujer el uso de plantas medicinales naturales), en algunos casos de vestimenta, y de disponer en el hogar un ambiente más inocuo para toda la familia. Estas actividades, implican una transferencia de conocimientos a las nuevas generaciones en cuanto a cuánto, qué y cómo consumir.
El problema de la contaminación ambiental y el deterioro de los recursos naturales, se asocia a muchos factores: patrones de consumo, acelerado crecimiento de la población y su concentración en algunas áreas; al desarrollo industrial, cambios de hábito y de consumo, y el nivel de vida. Dichas prácticas se encuentran determinadas e íntimamente relacionadas con las relaciones propias de la sociedad, en todas sus esferas.
El segundo Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental realizado en Jalisco 1997, estableció con claridad que los problemas de contaminación ambiental se relacionan en cada acción de la persona, de la familia y de la comunidad. De hecho, la producción de desechos son resultantes de los hábitos de consumo de bienes y en cuyo manejo resulta evidente lo siguiente :
• La necesidad urgente de buscar y poner en marcha alternativas de acción para modificar los patrones de consumo doméstico de bienes, entre los que se encuentra sustancias de riesgo.
• Así mismo, es necesario buscar vías y establecer mecanismos de coordinación en la
acción de los diferentes organismos involucrados en la gestión de los desechos domésticos.
Como se hace notar, en dicha convención se adjudica a las prácticas del hogar y más aún, del seno familiar, una las causas del proceso de producción de deshechos nocivos para el ambiente. Además, en un apartado posterior, involucra dentro de los procesos de contaminación no solo a las ciudades, sino también a las comunidades indígenas y rurales.
Muchas veces impera la idea de que lo rural no contamina en comparación con las sociedades urbanas. Esto, porque hay menos accesibilidad comercial, menor o nulidad desarrollo industrial, altos niveles de pobreza que implica menor poder adquisitivo, y determinadas pautas culturales que rigen las relaciones con el entorno; aún con ello no se le puede desligar de su responsabilidad en el proceso de contaminación ambiental. Existe mucha insistencia en creer que los residuos contaminantes de las áreas rurales son únicamente producto de las actividades agrícolas, y si bien es cierto que no se puede comparar los niveles y los patrones de consumo del ámbito rural con el urbano, ya no se puede pensar en un área rural virgen, es decir aislada en su totalidad de las transacciones comerciales responsables de introducir todo tipo de productos, muchos de los cuales, resultan ser perjuiciosos para el entorno natural.
Muchos de estos elementos contaminantes y que deterioran el entorno natural se asocian con productos originados en el hogar y a las prácticas relacionadas con la disposición final de los desechos sólidos, con la adquisición de productos imperecederos a los cuales no se les otorga ninguna otra utilidad que aquella para lo cual fue adquirida, la limpieza y mantenimiento del hogar, el uso de fertilizantes y pesticidas, alimentos de los animales, artículos de belleza y cuidado personal, etc. Nótese que muchos de estos productos se asocian con actividades tradicionales de la mujer, por lo que la forma en que se administren dentro del hogar, dependerá en mucho de su educación ambiental, y de igual manera, determinará los hábitos y conductas ambientales de las nuevas generaciones.
Según Errázuriz (FAO, 1987), aún cuando el desempeño de la mujer del área rural no se limita a lo interno del hogar, las féminas privilegian este desempeño, en tanto que es el único que les otorga identidad, posición social, que no depende del nivel adquisitivo económico como criterio de diferenciación social. El papel de madre se constituye en la única posición en que la mujer se siente insubstituible. “Las actividades domésticas de las mujeres constituyen un sistema semiautónomo, centrado en el bienestar familiar, que es controlado por las mujeres y constituye un área única donde la mujer puede ejercer su poder de decisión con legitimidad y mayor autodeterminación” (Errázuriz, FAO, 1987)
Así, el seno familiar se impone como la institución social que forma valores y actitudes ambientales culturales ya que mantiene y asegura en muchos de los casos la transmisión oral de la cultura y la conservación de los patrimonios de los núcleos rurales. El componente educativo de la familia es fundamental para el desarrollo psicológico, afectivo y axiológico de todo ser humano. Una actuación nula o negativa de la familia, conlleva para el niño o el joven, indefectiblemente, un desconcierto dada la duplicidad de los mensajes que percibe.
En su relación con la educación formal, las mujeres están directamente involucradas con la educación de sus hijos e hijas. De hecho, en mi experiencia educativa, he podido constatar en todo momento mayor asistencia de las madres a las actividades escolares y mayor entereza por apoyar el desenvolvimiento académico de sus hijos.
Se busca que el niño antes que llegue a la escuela adquiera conciencia de sus posibilidades de influir y actuar en su entorno y de transformarlo, por lo que la educación materna resulta imprescindible en esta dimensión. Es necesario evitar, que los conocimientos que el niño esté adquiriendo en la escuela y los hábitos que los maestros intenten formar en ellos colisionen con los hábitos y la fuerte influencia del hogar; ya que por medio de una pedagogía íntima, las mujeres transmiten en la cultura doméstica desde la lengua y las concepciones del mundo, hasta las identidades de los sujetos y las relaciones sociales privadas con su ritualidad y mitología; y son las encargadas de vigilar aun a costa suya la obediencia y el cumplimiento de las normas cotidianas (Lagarde, 1996). En tal sentido, el involucramiento de la mujer en la educación formal debe obligatoriamente considerarse. Las mujeres deben apoyar a los y las docentes en la tarea de educar, y deben ser conscientes de las competencias que la escuela quiere desarrollar. Los docentes deben considerar a la mujer, madre, en su mejor aliada pedagógica. Lo más importante es su integración en la toma de decisiones y su comunicación constante con los y las docentes para resolver juntos los problemas que se presenten.
Una educación que integre familia, escuela y comunidad, será pues la que asegure el éxito de la educación ambiental.
La participación de la mujer en la familia, la comunidad y la sociedad, demanda entonces de la implementación de políticas que fortalezcan su actuación y que valoren su actividad educativa informal. Se requiere además que las naciones intervengan con programas sustentables que brinden asesoría técnica, capacitación, recursos para la producción, y educación formal e informal para la mujer rural. Además, es preciso, que los países superen las acciones excluyentes hacia la mujer, y que las curricula educativas incorporen relevantemente en la teoría y práctica el eje de género y educación ambiental, pero además, que consideren la incorporación, inexcusable, de la lengua materna como principio lingüístico pedagógico y la cosmovisión y pautas culturales de los grupos sociales marginados, entre estos, los indígenas.
El programa de la Agenda 21, acordada en la Cumbre de la Tierra en 1997, realza el fortalecimiento del papel de los grupos indígenas y de la mujer con miras al desarrollo sostenible. Y si bien es cierto que los medios de comunicación han contribuido a difundir información sobre la problemática ambiental, ésta ha sido mínima y carente de un esfuerzo mayor que oriente a las familias en relación al uso de todos los recursos en el hogar. Por tanto, se demanda que se remocen los esfuerzos en educación no formal e informal para concientizar y sensibilizar a todos los miembros de la familia.
En definitiva, las cuestiones como: el rol de la familia, y sustancialmente, el papel ambiental de la mujer en el hogar, y el cómo se asume el mismo por parte de los demás integrantes de la familia en actividades ambientales concretas, emergen como interesantes objetos para la investigación, pues los resultados emanados de ella podrían favorecer la instrumentación de políticas ambientales al respecto.
"Mientras la contribución de la mujer a la ordenación del medio ambiente no reciba reconocimiento y apoyo, el desarrollo sostenible seguirá siendo un objetivo difícil de alcanzar" (Informe de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, 2010).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Calixto Flores, R. (1997). La Perspectiva de Género en la Educación Ambiental. En la Revista Xictli de la Unidad –UPN- 094. D.F. México.
Daltabuit, M. (1994). Mujer rural y medio ambiente en la selva lacandona, CRIM-UNAM, México.
Ezarruriz, M. (1987). Participación Institucional en la vida Campesina. División Agrícola Conjunta. CEPAL/ FAO. Santiago de Chile.
Lagarde, M. (1996). La perspectiva de género en Género y feminismo. Desarrollo humano y democracia. Ed. Horas y HORAS. España.
Pazmiño Montero. A. (2005). Las Mujeres Indígenas de Latinoamérica en la Agenda del Desarrollo. UICN. Ecuador.
Pazmiño Montero, A. (2006). Los Objetivos de Desarrollo del Milenio: Las opciones para las Mujeres Indígenas y la Pobreza. Ponencia de Seminario de Mujeres Indígenas, Territorialidad y Biodiversidad. Bogotá, 8 de Septiembre.
Colaboración
La duda también mira al cielo
Y quizá ahí, entre la duda y la fe, es donde realmente comienza el futuro.
El reciente amerizaje de la misión Artemis II, impulsada por la NASA, no solo marcó un avance tecnológico: también encendió el debate en redes sociales. Videos del rescate de la cápsula Orion, el reencuentro con los astronautas, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, y las celebraciones tras confirmar que estaban sanos y salvos, fueron recibidos con entusiasmo… pero también con sospecha.
¿Por qué algunos dudan? Porque vivimos en la era de la sobreinformación, donde lo real y lo manipulable conviven peligrosamente. La baja resolución de ciertos videos, las tomas lejanas del amerizaje o incluso la falta de imágenes “perfectas” alimentan teorías. Dan vida a la duda. Hoy, cualquier vacío visual se llena rápidamente con desconfianza.
Pero la duda, en sí misma, no es enemiga. Al contrario: es una herramienta poderosa. Cuestionar, preguntar y analizar ha sido la base de la ciencia y del progreso humano. Sin duda, es sano no creer ciegamente.
Sin embargo, también es importante reconocer la magnitud de lo que estamos presenciando. En lo personal, elijo creer que esta misión es real. No desde la ingenuidad, sino desde la confianza en décadas de avances científicos, en miles de profesionales involucrados y en la evidencia acumulada.
Artemis II no es solo un viaje: es una declaración. La humanidad sigue avanzando, sigue desafiando sus propios límites.
PUNTO FINAL. Hoy dudamos… pero también soñamos. Y quizá ahí, entre la duda y la fe, es donde realmente comienza el futuro.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
Aprender para avanzar: lecciones que transforman el camino
Esta combinación de aprendizaje técnico y crecimiento espiritual permite enfrentar el futuro con mayor claridad, sabiduría y confianza.
En Pausa Estratégica: Evaluando el Camino Recorrido, no solo observamos resultados, sino que profundizamos en lo que el proceso nos ha enseñado. Cada experiencia vivida contiene una lección que puede impulsar nuestro crecimiento.
Cada proyecto es un proceso de aprendizaje continuo. Más allá de los resultados, las experiencias acumuladas durante el camino representan uno de los activos más valiosos para cualquier organización.
En el mundo empresarial, el concepto de “aprendizaje organizacional” ha demostrado ser clave para la sostenibilidad. Empresas que documentan y analizan sus errores y aciertos logran innovar con mayor rapidez y adaptarse mejor a los cambios del entorno.
Las lecciones aprendidas surgen tanto de los éxitos como de los fracasos. Identificar qué funcionó y qué no permite optimizar procesos y evitar repetir errores. Este enfoque es respaldado por metodologías como el ciclo de mejora continua (PDCA), ampliamente utilizado en la gestión de calidad.
Espiritualmente, el aprendizaje también es un principio fundamental. Proverbios 24:16 dice: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse”. Este versículo nos recuerda que el error no es el final, sino una oportunidad para fortalecernos.
Reflexionar sobre lo aprendido requiere humildad y apertura. En el contexto organizacional, fomenta una cultura donde el error no se castiga, sino que se analiza con propósito.
Al detenernos a identificar las lecciones del camino, no solo fortalecemos nuestras capacidades como equipo, sino que también desarrollamos resiliencia. Esta combinación de aprendizaje técnico y crecimiento espiritual permite enfrentar el futuro con mayor claridad, sabiduría y confianza.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión
¿Realmente no tenemos tiempo o no sabemos administrarlo?
A veces siento que vivo los días creyendo que todo es urgente, la carga mental y emocional que esos pensamientos provocan genera una sensación de haber hecho mucho al final del día y, mientras llega el momento de conciliar el sueño, repasando todo lo que se hizo y aquello que quedó inconcluso o sin realizar, genera entonces confusión de si lo que hice fue importante o no.
Decir “no tengo tiempo” es la respuesta más común que escucho, y algunas veces suelo decirlo yo, cuando la realidad que analizo en mí es que no prioricé lo importante. Entonces, regreso a volverme consciente de algunas reglas que me gusta tener presentes y que quiero compartirte, porque el cambio no empieza cuando tenemos más tiempo, sino cuando aprendemos a usar mejor el que ya tenemos.
1. Define lo esencial del día: se trata de organizar tus actividades y compromisos, eligiendo tus prioridades de manera real. Siendo justo contigo y tu entorno.
2. Identifica tus fugas de tiempo: ¿cuánto pasas en redes sociales? ¿qué te hace procrastinar? Identificar dónde das vueltas de más o simplemente analizar si son pausas que necesitas sin que afecten tus compromisos o actividades en la lista del inciso 1.
3. Aprende a decir que no, para no tener que cancelar de último momento: al decir que sí a un compromiso que no te suma o no podrás responder con intención, terminas corriendo con el tiempo, cancelando de último momento o diciendo que no a algo que sí importa.
4. Cierra tu día con intención: evalúa al final del día las prioridades que abarcaste y cómo te hizo sentir el estar más organizado(a).
Organizar tu tiempo no es solo una herramienta de productividad, es una muestra de respeto a ti, a valorar tu tiempo y sentirte mejor al finalizar el día. Recuerda que, en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
Normalizar valores éticos y morales en la educación
Recientemente tuve la oportunidad de conversar con una persona que no veía hace mucho tiempo, me cuestionó acerca de la labor docente y, sin que yo dijera algo, añadió que la educación hoy en día se ha convertido en un dilema y dolor de cabeza, refiriéndose a la falta de valores éticos y morales de las nuevas generaciones; desde mi punto de vista, este problema se ha vuelto una debilidad en el proceso educativo con el que muchos docentes tienen que lidiar día a día; en este problema aplica muy bien la disyuntiva del huevo y la gallina, caemos en la inutilidad de entender quién es el responsable de la carencia de dichos valores.
La escuela tradicional tenía la característica convencional donde el docente exponía, el alumno tomaba notas, lo que se evaluaba a través de exámenes, con un nivel de disciplina riguroso; la escuela moderna, por el contrario, promueve un enfoque más dinámico y participativo, centrándose en un aprendizaje activo, lo que permite, a la vez, que el estudiante pueda desarrollar aptitudes y cualidades innatas que pueden ser evaluadas de muchas maneras, sin embargo, el nivel de disciplina en muchos casos va en declive o caída libre.
La carencia de principios y normas que rigen el comportamiento humano son factores determinantes en la vida de una persona disciplinada, ya que sabe distinguir lo correcto de lo incorrecto, promoviendo una convivencia ética y armoniosa consigo mismo y con todos los demás; todo esto se logra en el entorno familiar, es lo esperado y deseado.
¿Cómo sería normalizar el actuar de manera coherente entre lo que se piensa, se dice y se hace?, aunque implique asumir consecuencias negativas o actuar en contra de intereses propios, casi puedo asegurar que veríamos cambios radicales.
Normalicemos ser personas firmes, consistentes entre pensamientos, palabras y acciones.
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
Artemis II y todo lo que a la humanidad le queda por nombrar
El acto de posarse en la Tierra se llama aterrizar; en el mar, amerizar; en la Luna, alunizar; y en Marte, amartizar. A partir de ahí surge lo inquietante.
El acto de posarse en la Tierra se llama aterrizar; en el mar, amerizar; en la Luna, alunizar; y en Marte, amartizar.
A partir de ahí surge lo inquietante: ¿cómo se llamará ese acto en otros planetas o en cuerpos interestelares que aún no conocemos?
En algunos casos, ese acto ni siquiera sería posible. En los planetas gaseosos como Júpiter, Saturno, Urano o Neptuno, no se puede “posar” una nave en el sentido estricto, ya que, según las investigaciones, están formados por capas de gas y líquidos extremadamente densos. Incluso se cree que, en Júpiter, no está claro dónde comenzaría un núcleo sólido.
Por ahora, el término técnico es simplemente descenso, una forma general de nombrar el hecho. Sin embargo, conforme avancen las misiones espaciales más allá de la órbita terrestre, como lo plantea Artemis II, esa generalidad podría volverse insuficiente. Nombrar con precisión es también una forma de comprender, y tarde o temprano la necesidad de nuevas palabras se impondrá.
Esto me recuerda al pasaje de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez:
“El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para nombrarlas había que señalarlas con el dedo”.
Con Artemis II, volvemos a intuir esa idea: que el mundo ,o el universo, sigue siendo, en muchos sentidos, reciente para el hombre.
La humanidad busca regresar a la Luna en 2028 con Artemis IV, si no hay contratiempos. Será un paso más. Después vendrá la gran pregunta: ¿cuándo llegaremos a Marte y, por primera vez, podremos decir que la humanidad ha amartizado?
La respuesta podría ser pronto o tardar toda una vida. El año tentativo de la NASA se encuentra entre 2035 y 2045.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
OpiniónArtemis II
La USAC no tiene rector
La única universidad pública de Guatemala, la que tiene más de 300 años de vida académica y más de un centenar de años sacando pecho por el pueblo, hombres y mujeres que ofrendaron su vida para defender su autonomía, hoy, la otrora USAC juntamente con la recordada Asociación de Estudiantes Universitarios —AEU—, nuevamente fue ultrajada, violada, quemada, ignorada, balaceada por el pacto de corruptos —perdón, meto a todos los adjetivos en una sola palabra—.
Luego de que los estudiantes, docentes y egresados realizaran sus respectivas elecciones para elegir al cuerpo electoral que los representara —muy a pesar de los desmanes del pacto de corruptos, al impedir, bloquear, etc., cada jornada electoral—, se logró elegir a más de 21 cuerpos electorales no afines al usurpador —así se le conoce a Walter Mazariegos—, según las disposiciones oficiales de la USAC, son los cuerpos electorales los que al final eligen al rector. Pero existe el Consejo Superior Universitario —CSU—, el que al final de cuentas decide —en base a la ley— quién puede o no puede participar en la elección de rector; pero, en dos ocasiones sucesivas, el CSU ha violentado toda clase de normas jurídicas y éticas con tal de quedar bien con el usurpador, títere del pacto de corruptos.
Estimado lector, la USAC es la máxima casa de estudios, donde se supone que una persona entra a las aulas, ignorante en las leyes, y sale superpreparada para analizar, interpretar y ejecutar las leyes que rigen al país; no es cosa fácil, los egresados de la USAC imparten justicia en el sistema judicial, construyen puentes, carreteras, hospitales y escuelas, salvan vidas en los hospitales, centros de salud, etc. No hay palabras para describir nuestra impotencia ante semejante cosa: los expertos en leyes, violando las leyes para su beneficio y el de sus patrones.
Se ha denunciado hasta la saciedad ante las autoridades correspondientes que más de 25 personas que integran el CSU tienen vencido su nombramiento para ser parte de ese Consejo; obviamente, todas las decisiones y resoluciones que han emanado de ese Consejo son ilegales, pero al corrupto le importa un pepino eso y muchas otras cosas. Nuevamente, la ambición a una vida de lujos y sin mayor esfuerzo lleva a estas personas a la perdición ética y moral, pero arrastra y condena a la población más vulnerable de nuestro país.
¿Por qué al pueblo también le importa la elección del rector en la USAC? Porque es la única universidad del pueblo, se sostiene con el dinero del pueblo, tiene voz y voto en más de sesenta comisiones y directivas de instituciones que, en teoría, velan por el desarrollo socioeconómico y político del país. Forma parte de las comisiones de postulación para elegir a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, CC, TSE, contralor de la CGC, entre otros. Entonces, aunque no seamos estudiantes, egresados o docentes, sí nos importa lo que hace o deja de hacer la USAC.
En ese orden de ideas, el pacto de corruptos no duerme, no descansa porque se niega a perder su status quo, y encontró a alguien que es analfabeta en honestidad, responsabilidad y transparencia, no tiene ni la más mínima idea de decencia, es decir, es terreno fértil para el pacto de corruptos; en ese sentido, no tiene los atributos mínimos para ser rector magnífico.
La tricentenaria universidad no tiene rector; simple y sencillamente no fue elegido, él mismo —usurpador— se eligió a sí mismo, pasará a la historia como el hombre que quiso ser rector, quiso reelegirse, pero nunca tuvo las calidades y méritos para serlo.
“Él —usurpador— se declara rector, pero el pueblo universitario es quien decide”, Azucena De Rex We. Comunitaria de Totonicapán.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
La ira parece estar en todas partes
La falta de paciencia, la necesidad de respuestas rápidas y la baja tolerancia a la frustración hacen que un problema menor se convierta en grandes conflictos.
Las redes sociales son un medio para que nos enteremos de todo, y es la oportunidad de publicar todo lo que vemos en la calle. En los últimos días, hemos encontrado videos de personas que en vez de dialogar por alguna diferencia, están manifestándose con peleas callejeras y este tipo de peleas se ven en cualquier género, hombres y mujeres están peleando en la calle.
También vemos personas que discuten unas con otras en comentarios en las redes sociales y se ha perdido el respeto. La ira es una manifestación básica, natural y necesaria, sin embargo, la forma de afrontarla lleva a las personas a tener este tipo de actitudes.
Este fenómeno tiene una explicación desde la psicología, uno de los factores es la sobrecarga emocional que existe en el ambiente. El acceso constante a noticias negativas, en donde vemos contextos marcados por la incertidumbre desde el ámbito económico, conflictos sociales y presión laboral; está generando una acumulación de estrés que se manifiesta por medio de la irritabilidad.
Otro factor importante es la dificultad para gestionar las emociones. Esto sucede porque desde la crianza, no fueron educados para regular sus emociones, por ello, de adultos están acostumbrados a manifestarlas por la rápida acción, sin identificar sus sentimientos reales, lo que facilita reaccionar desde el enojo.
La falta de paciencia, la necesidad de respuestas rápidas y la baja tolerancia a la frustración hacen que un problema menor se convierta en grandes conflictos y de reactividad, por ello, se observa constantemente en el tráfico en el trabajo y en interacciones cotidianas en redes sociales.
Sentir ira constantemente puede generar consecuencias importantes ya que perjudica relaciones, aumenta el estrés e incluso afecta la salud física, en general, esto convierte sociedades que se acostumbran a la hostilidad, sobre todo cuando se normaliza y estas acciones se convierten en causa de chiste para las personas.
El problema no es sentir ira, sino saber qué hacer y cómo actuar con ella. Recomiendo aprender a gestionarla, lo que significa desarrollar autoconciencia, identificar qué la denota y luego utilizar técnicas de respiración para pausar la reacción negativa.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
Problemática en el cobro ilegal del pasaje
El impacto económico de esta medida es significativo, especialmente para familias de bajos ingresos que dependen del transporte público diariamente.
En las últimas semanas, en Guatemala se ha experimentado una crisis en el incremento en el precio del combustible, afectando a varios sectores especialmente el transporte colectivo. Este fenómeno, está influenciado por factores internacionales y presiones económicas, pero también por la especulación, y su impacto es directamente en el usuario final.
Con anterioridad al alza en el precio del combustible, el servicio de transporte urbano ya tenía un precio más alto del autorizado por la municipalidad, especialmente en horarios nocturnos y fines de semana, y aprovechando la coyuntura de las ultimas semanas este sector incrementó aún más los precios sin la debida autorización, lo que lo convierte en un cobro ilegal.
Según reportes recientes por algunos sectores de la población que los transportistas quieren justificar debido al encarecimiento del combustible, no cumple con el procedimiento legal establecido, lo cual lo convierte en un cobro ilegal. El impacto económico de esta medida es significativo, especialmente para familias de bajos ingresos que dependen del transporte público diariamente.
El incremento acumulativo del gasto en pasajes afecta la economía doméstica, obligando a los usuarios a pagar una tarifa que consideran injusta, ilegal y arbitraria. Además, la situación ha generado conflictos sociales, incluyendo protestas, paralización del servicio y enfrentamientos entre usuarios y transportistas.
Desde el punto de vista jurídico, los pilotos y transportistas que cobran tarifas no autorizadas estarían incurriendo en delitos o faltas, entre las que se pueden mencionar: Cobros ilegales o indebidos, abuso de autoridad, coacción, estafa o engaño, incumplimiento de la normativa vigente respecto al precio y calidad del servicio, entre otros.
La Municipalidad de Quetzaltenango ha reiterado que no ha autorizado ningún aumento al pasaje, por lo que cualquier cobro aumentado es ilegal, correspondiéndole a las autoridades ejercer control y supervisión efectiva, así como denunciar en las instancias correspondientes para la respectiva persecución penal.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónQuetzaltenango
¿Estamos donde debemos estar? El valor de medir nuestro avance
El segundo trimestre representa una oportunidad clave para medir el avance real frente a los objetivos planteados.
En esta serie, Pausa Estratégica: Evaluando el Camino Recorrido, hacemos un alto intencional para reflexionar con claridad y propósito. Este espacio nos permite observar con honestidad dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos.
Al iniciar el año, toda organización establece metas con expectativas claras. Sin embargo, el paso del tiempo exige una pausa consciente para evaluar si el camino recorrido está alineado con lo planeado. Este análisis no solo es estratégico, sino también un ejercicio de sabiduría.
El segundo trimestre representa una oportunidad clave para medir el avance real frente a los objetivos planteados. En el ámbito empresarial, el uso de indicadores de desempeño (KPIs) permite evaluar resultados de forma objetiva. Estudios en gestión estratégica muestran que las organizaciones que revisan sus metas periódicamente tienen mayor probabilidad de éxito, ya que pueden corregir desviaciones a tiempo.
Desde una perspectiva espiritual, la evaluación también implica reflexión interna. La Biblia nos recuerda en Lamentaciones 3:40: “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvamos a Jehová”. Este llamado no solo aplica a la vida personal, sino también a la gestión de nuestras responsabilidades.
Evaluar el progreso implica reconocer logros, pero también identificar áreas de mejora. No se trata de juzgar, sino de aprender. En la práctica empresarial, esto fortalece la toma de decisiones basada en datos y experiencia.
En este punto del año, hacer una pausa estratégica permite alinear esfuerzos, reenfocar recursos y renovar el compromiso con la visión inicial. Así, la evaluación se convierte en una herramienta de crecimiento integral, donde la disciplina organizacional y la guía espiritual convergen para avanzar con propósito.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión

















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