Un millón que demuestra que el todo es más que la suma de sus partes
Feliz primer millón de seguidores, La Voz de Xela: ese algo mayor que la suma de las partes de nuestro Quetzaltenango, que finalmente cuenta nuestra historia.
Esta semana, el medio digital La Voz de Xela llegó a su primer millón de seguidores en la red social Facebook, rebasando los ocho años de vida. Este tiempo ha servido para solidificar un proyecto de comunicación comprometido con la audiencia guatemalteca.
Hoy quiero agradecer a mis compañeros de trabajo por alcanzar lo que nos enseña la Gestalt: el todo es más que la suma de sus partes.
Ese millón es la prueba de que existe una estructura completa y organizada que, en unión, deja de ser la simple suma de componentes individuales para convertirse en un medio masivo de comunicación sólido y coherente.
Por ejemplo, cuando escuchamos música no percibimos notas aisladas, sino que experimentamos la melodía, el ritmo y la armonía como una totalidad que nos produce placer. Al ver una película no observamos fotogramas estáticos, sino un movimiento fluido que nos entrega una trama completa.
Detrás de La Voz de Xela hay compañeros que se suman cada día para construir esa totalidad.
La Voz de Xela es un medio que cumple con los objetivos de informar, entretener y educar. Su misión es servir a la ciudadanía a través de la difusión de la historia de la región. Su único interés es anunciar qué está pasando en el contexto local y narrar las historias humanas que emergen desde esta hermosa tierra.
Feliz primer millón de seguidores, La Voz de Xela: ese algo mayor que la suma de las partes de nuestro Quetzaltenango, que finalmente cuenta nuestra historia.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
OpiniónLa Voz de Xela
¡Pronto amanecerá!
Sin duda, a las personas que día a día madrugan, les es cotidiano este fenómeno natural; aparece todos los días y más de alguna vez alguien se ha inspirado en la vida, en la esperanza y en un nuevo amanecer. Antes del amanecer, contemplamos el alba, ese preciso instante en que aparece el primer rayo del sol, justo cuando decimos: "Hoy será un nuevo día, hoy las cosas serán diferentes, hoy seré mejor persona que ayer". El alba nos inspira a ser poéticos.
En ese marco de inspiración y de esperanza que nos da el alba, millones de guatemaltecos estamos viendo cómo la oscuridad, la tenebrosidad empieza a disiparse. Los especialistas dicen, psicológicamente la oscuridad genera una profunda sensación de vulnerabilidad, ansiedad e inseguridad; por la falta de visibilidad, de transparencia, percibimos amenazas por doquier.
¡Pronto amanecerá, se está disipando la oscuridad! El 16 de mayo termina el período de trabajo de la señora Consuelo Porras al frente del MP; no lo digo yo, lo dicen y confirman millones de personas a lo largo y ancho del país y más de 40 países, su trabajo ha sido a favor de la corrupción; la buscaron. ¿Quiénes? El pacto de corruptos—y la nombraron precisamente para eso, para proteger a personas físicas y jurídicas que han delinquido por años, se han enriquecido a expensas de la Guatemala profunda. Recuerdo como si fuera ayer la sonrisa burlona de oreja a oreja de Jimmy Morales, cuando le dio “formal” posesión al cargo. Hasta la fecha, cuando le quedan 30 días para finalizar su mandato, ha cumplido al pie de la letra la consigna: proteger a los que nos han robado la paz social.
Pasará a la historia como la persona que jamás cumplió el objetivo fundamental del MP, “garantizar la justicia mediante la investigación de delitos de acción pública y el ejercicio de la acción penal, actuando con autonomía, objetividad e imparcialidad para velar por el estricto cumplimiento de las leyes del país y la protección de las víctimas”. Sin lugar a dudas, en los últimos días que le quedan al frente del MP, no se resolverán estos casos: Adjudicaciones millonarias —más de 2 mil millones de quetzales— a empresas vinculadas a Alejandro Giammattei y su pareja sentimental —Miguel Martínez—; la compra anómala de las vacunas Sputnik —Q 1 mil 200 millones—, para el MP —Curruchiche— no es caso de alto impacto, y la investigación seguirá pero, depende de la información solicitada a EEUU y Rusia y que probablemente podrían responder en una semana o hasta 2030 o 2040 —el chiste se cuenta solo—, ¿pero, eso de depender de EEUU no es injerencia extranjera señor Curruchiche?; caso B410, más de 800 millones de quetzales se evadieron en impuestos y la investigación no avanza, ni avanzará; proyecto de aeródromo de Escuintla, más de 112 millones de quetzales; seguro escolar y lo más reciente, transferencias de 23 millones de quetzales a bancos asiáticos por empresas constructoras que se beneficiaron de contratos del estado. ¡Ay, Dios mío, ya se me terminó el espacio de mi columna de opinión y apenas estoy empezando!
¡Pronto amanecerá, se está disipando la oscuridad! Mañana, se prevé que la postuladora del MP dará a conocer los seis nombres para que el presidente Bernardo Arévalo elija uno para ser el próximo fiscal general y jefe del MP. Estimado lector y millones de personas que hemos sufrido psicológicamente los efectos de la oscuridad, tengamos la certeza de que, en esa lista de seis personas, no estará la señora Consuelo Porras; ella no es apta para el cargo, Guatemala necesita una persona con capacidad y méritos para hacer el bien y que sea honrada.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
Cuando mentir se convierte en una necesidad
Una característica especial de quienes son mitómanos, es que ellos mismos se creen todas estas mentiras, lo que indica que han perdido cierta conexión con la realidad.
Aunque parezca difícil de creer y muchas personas digan "yo jamás digo mentiras porque no me gustan", no están siendo totalmente honestos consigo mismos, ya que mentir es parte de la naturaleza humana, como un mecanismo para salvarse de una situación, y aunque no está bien mentir, es bastante común en cualquier persona.
Esta costumbre se vuelve complicada cuando es constante, compulsiva, sin beneficio claro y perjudicando a otras personas, a esto se le llama mitomanía o mentira patológica. En este caso, la mitomanía ya no es una mentira ocasional, sino que se convierte en una necesidad recurrente de distorsionar la realidad, incluso cuando no existe una razón evidente para decirlas. Normalmente, se confunde con la envidia porque recurrentemente puede afectar a otras personas.
Los mitómanos suelen construir historias o exageradas o muy alejadas de la realidad, siendo totalmente falsos, comúnmente son sobre su vida, sobre logros o experiencias, o sobre la vida de otras personas que sean un blanco fácil de levantarle falsos para que la persona mitómana quede en una mejor posición que la otra. Una característica especial de quienes son mitómanos, es que ellos mismos se creen todas estas mentiras, lo que indica que han perdido cierta conexión con la realidad.
Las personas que son patológicamente mentirosas tienen en común características de baja autoestima, necesidad de aprobación o de quedar bien y dificultades para enfrentar la realidad. La mitomanía puede estar asociada a otros trastornos de personalidad donde la imagen pública es una razón importante para mentir y construir una imagen falsa pero que públicamente es admirable y aceptable.
Con el tiempo, las personas que le rodean, se darán cuenta de la situación y complicará las relaciones sociales porque generará falta de confianza. Para las personas que viven con un mitómano se vuelve complicado por la confusión y frustración que puede generar desconfianza; e intentar enfrentar esta situación de forma directa puede generar manipulación, negación y distorsión de la situación.
Para abordar este problema, recomiendo un abordaje de acompañamiento psicológico para trabajar en la autoestima, la identidad y la necesidad de validación.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
La duda también mira al cielo
Y quizá ahí, entre la duda y la fe, es donde realmente comienza el futuro.
El reciente amerizaje de la misión Artemis II, impulsada por la NASA, no solo marcó un avance tecnológico: también encendió el debate en redes sociales. Videos del rescate de la cápsula Orion, el reencuentro con los astronautas, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, y las celebraciones tras confirmar que estaban sanos y salvos, fueron recibidos con entusiasmo… pero también con sospecha.
¿Por qué algunos dudan? Porque vivimos en la era de la sobreinformación, donde lo real y lo manipulable conviven peligrosamente. La baja resolución de ciertos videos, las tomas lejanas del amerizaje o incluso la falta de imágenes “perfectas” alimentan teorías. Dan vida a la duda. Hoy, cualquier vacío visual se llena rápidamente con desconfianza.
Pero la duda, en sí misma, no es enemiga. Al contrario: es una herramienta poderosa. Cuestionar, preguntar y analizar ha sido la base de la ciencia y del progreso humano. Sin duda, es sano no creer ciegamente.
Sin embargo, también es importante reconocer la magnitud de lo que estamos presenciando. En lo personal, elijo creer que esta misión es real. No desde la ingenuidad, sino desde la confianza en décadas de avances científicos, en miles de profesionales involucrados y en la evidencia acumulada.
Artemis II no es solo un viaje: es una declaración. La humanidad sigue avanzando, sigue desafiando sus propios límites.
PUNTO FINAL. Hoy dudamos… pero también soñamos. Y quizá ahí, entre la duda y la fe, es donde realmente comienza el futuro.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
Aprender para avanzar: lecciones que transforman el camino
Esta combinación de aprendizaje técnico y crecimiento espiritual permite enfrentar el futuro con mayor claridad, sabiduría y confianza.
En Pausa Estratégica: Evaluando el Camino Recorrido, no solo observamos resultados, sino que profundizamos en lo que el proceso nos ha enseñado. Cada experiencia vivida contiene una lección que puede impulsar nuestro crecimiento.
Cada proyecto es un proceso de aprendizaje continuo. Más allá de los resultados, las experiencias acumuladas durante el camino representan uno de los activos más valiosos para cualquier organización.
En el mundo empresarial, el concepto de “aprendizaje organizacional” ha demostrado ser clave para la sostenibilidad. Empresas que documentan y analizan sus errores y aciertos logran innovar con mayor rapidez y adaptarse mejor a los cambios del entorno.
Las lecciones aprendidas surgen tanto de los éxitos como de los fracasos. Identificar qué funcionó y qué no permite optimizar procesos y evitar repetir errores. Este enfoque es respaldado por metodologías como el ciclo de mejora continua (PDCA), ampliamente utilizado en la gestión de calidad.
Espiritualmente, el aprendizaje también es un principio fundamental. Proverbios 24:16 dice: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse”. Este versículo nos recuerda que el error no es el final, sino una oportunidad para fortalecernos.
Reflexionar sobre lo aprendido requiere humildad y apertura. En el contexto organizacional, fomenta una cultura donde el error no se castiga, sino que se analiza con propósito.
Al detenernos a identificar las lecciones del camino, no solo fortalecemos nuestras capacidades como equipo, sino que también desarrollamos resiliencia. Esta combinación de aprendizaje técnico y crecimiento espiritual permite enfrentar el futuro con mayor claridad, sabiduría y confianza.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión
¿Realmente no tenemos tiempo o no sabemos administrarlo?
A veces siento que vivo los días creyendo que todo es urgente, la carga mental y emocional que esos pensamientos provocan genera una sensación de haber hecho mucho al final del día y, mientras llega el momento de conciliar el sueño, repasando todo lo que se hizo y aquello que quedó inconcluso o sin realizar, genera entonces confusión de si lo que hice fue importante o no.
Decir “no tengo tiempo” es la respuesta más común que escucho, y algunas veces suelo decirlo yo, cuando la realidad que analizo en mí es que no prioricé lo importante. Entonces, regreso a volverme consciente de algunas reglas que me gusta tener presentes y que quiero compartirte, porque el cambio no empieza cuando tenemos más tiempo, sino cuando aprendemos a usar mejor el que ya tenemos.
1. Define lo esencial del día: se trata de organizar tus actividades y compromisos, eligiendo tus prioridades de manera real. Siendo justo contigo y tu entorno.
2. Identifica tus fugas de tiempo: ¿cuánto pasas en redes sociales? ¿qué te hace procrastinar? Identificar dónde das vueltas de más o simplemente analizar si son pausas que necesitas sin que afecten tus compromisos o actividades en la lista del inciso 1.
3. Aprende a decir que no, para no tener que cancelar de último momento: al decir que sí a un compromiso que no te suma o no podrás responder con intención, terminas corriendo con el tiempo, cancelando de último momento o diciendo que no a algo que sí importa.
4. Cierra tu día con intención: evalúa al final del día las prioridades que abarcaste y cómo te hizo sentir el estar más organizado(a).
Organizar tu tiempo no es solo una herramienta de productividad, es una muestra de respeto a ti, a valorar tu tiempo y sentirte mejor al finalizar el día. Recuerda que, en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
Normalizar valores éticos y morales en la educación
Recientemente tuve la oportunidad de conversar con una persona que no veía hace mucho tiempo, me cuestionó acerca de la labor docente y, sin que yo dijera algo, añadió que la educación hoy en día se ha convertido en un dilema y dolor de cabeza, refiriéndose a la falta de valores éticos y morales de las nuevas generaciones; desde mi punto de vista, este problema se ha vuelto una debilidad en el proceso educativo con el que muchos docentes tienen que lidiar día a día; en este problema aplica muy bien la disyuntiva del huevo y la gallina, caemos en la inutilidad de entender quién es el responsable de la carencia de dichos valores.
La escuela tradicional tenía la característica convencional donde el docente exponía, el alumno tomaba notas, lo que se evaluaba a través de exámenes, con un nivel de disciplina riguroso; la escuela moderna, por el contrario, promueve un enfoque más dinámico y participativo, centrándose en un aprendizaje activo, lo que permite, a la vez, que el estudiante pueda desarrollar aptitudes y cualidades innatas que pueden ser evaluadas de muchas maneras, sin embargo, el nivel de disciplina en muchos casos va en declive o caída libre.
La carencia de principios y normas que rigen el comportamiento humano son factores determinantes en la vida de una persona disciplinada, ya que sabe distinguir lo correcto de lo incorrecto, promoviendo una convivencia ética y armoniosa consigo mismo y con todos los demás; todo esto se logra en el entorno familiar, es lo esperado y deseado.
¿Cómo sería normalizar el actuar de manera coherente entre lo que se piensa, se dice y se hace?, aunque implique asumir consecuencias negativas o actuar en contra de intereses propios, casi puedo asegurar que veríamos cambios radicales.
Normalicemos ser personas firmes, consistentes entre pensamientos, palabras y acciones.
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
Artemis II y todo lo que a la humanidad le queda por nombrar
El acto de posarse en la Tierra se llama aterrizar; en el mar, amerizar; en la Luna, alunizar; y en Marte, amartizar. A partir de ahí surge lo inquietante.
El acto de posarse en la Tierra se llama aterrizar; en el mar, amerizar; en la Luna, alunizar; y en Marte, amartizar.
A partir de ahí surge lo inquietante: ¿cómo se llamará ese acto en otros planetas o en cuerpos interestelares que aún no conocemos?
En algunos casos, ese acto ni siquiera sería posible. En los planetas gaseosos como Júpiter, Saturno, Urano o Neptuno, no se puede “posar” una nave en el sentido estricto, ya que, según las investigaciones, están formados por capas de gas y líquidos extremadamente densos. Incluso se cree que, en Júpiter, no está claro dónde comenzaría un núcleo sólido.
Por ahora, el término técnico es simplemente descenso, una forma general de nombrar el hecho. Sin embargo, conforme avancen las misiones espaciales más allá de la órbita terrestre, como lo plantea Artemis II, esa generalidad podría volverse insuficiente. Nombrar con precisión es también una forma de comprender, y tarde o temprano la necesidad de nuevas palabras se impondrá.
Esto me recuerda al pasaje de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez:
“El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para nombrarlas había que señalarlas con el dedo”.
Con Artemis II, volvemos a intuir esa idea: que el mundo ,o el universo, sigue siendo, en muchos sentidos, reciente para el hombre.
La humanidad busca regresar a la Luna en 2028 con Artemis IV, si no hay contratiempos. Será un paso más. Después vendrá la gran pregunta: ¿cuándo llegaremos a Marte y, por primera vez, podremos decir que la humanidad ha amartizado?
La respuesta podría ser pronto o tardar toda una vida. El año tentativo de la NASA se encuentra entre 2035 y 2045.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
OpiniónArtemis II
La USAC no tiene rector
La única universidad pública de Guatemala, la que tiene más de 300 años de vida académica y más de un centenar de años sacando pecho por el pueblo, hombres y mujeres que ofrendaron su vida para defender su autonomía, hoy, la otrora USAC juntamente con la recordada Asociación de Estudiantes Universitarios —AEU—, nuevamente fue ultrajada, violada, quemada, ignorada, balaceada por el pacto de corruptos —perdón, meto a todos los adjetivos en una sola palabra—.
Luego de que los estudiantes, docentes y egresados realizaran sus respectivas elecciones para elegir al cuerpo electoral que los representara —muy a pesar de los desmanes del pacto de corruptos, al impedir, bloquear, etc., cada jornada electoral—, se logró elegir a más de 21 cuerpos electorales no afines al usurpador —así se le conoce a Walter Mazariegos—, según las disposiciones oficiales de la USAC, son los cuerpos electorales los que al final eligen al rector. Pero existe el Consejo Superior Universitario —CSU—, el que al final de cuentas decide —en base a la ley— quién puede o no puede participar en la elección de rector; pero, en dos ocasiones sucesivas, el CSU ha violentado toda clase de normas jurídicas y éticas con tal de quedar bien con el usurpador, títere del pacto de corruptos.
Estimado lector, la USAC es la máxima casa de estudios, donde se supone que una persona entra a las aulas, ignorante en las leyes, y sale superpreparada para analizar, interpretar y ejecutar las leyes que rigen al país; no es cosa fácil, los egresados de la USAC imparten justicia en el sistema judicial, construyen puentes, carreteras, hospitales y escuelas, salvan vidas en los hospitales, centros de salud, etc. No hay palabras para describir nuestra impotencia ante semejante cosa: los expertos en leyes, violando las leyes para su beneficio y el de sus patrones.
Se ha denunciado hasta la saciedad ante las autoridades correspondientes que más de 25 personas que integran el CSU tienen vencido su nombramiento para ser parte de ese Consejo; obviamente, todas las decisiones y resoluciones que han emanado de ese Consejo son ilegales, pero al corrupto le importa un pepino eso y muchas otras cosas. Nuevamente, la ambición a una vida de lujos y sin mayor esfuerzo lleva a estas personas a la perdición ética y moral, pero arrastra y condena a la población más vulnerable de nuestro país.
¿Por qué al pueblo también le importa la elección del rector en la USAC? Porque es la única universidad del pueblo, se sostiene con el dinero del pueblo, tiene voz y voto en más de sesenta comisiones y directivas de instituciones que, en teoría, velan por el desarrollo socioeconómico y político del país. Forma parte de las comisiones de postulación para elegir a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, CC, TSE, contralor de la CGC, entre otros. Entonces, aunque no seamos estudiantes, egresados o docentes, sí nos importa lo que hace o deja de hacer la USAC.
En ese orden de ideas, el pacto de corruptos no duerme, no descansa porque se niega a perder su status quo, y encontró a alguien que es analfabeta en honestidad, responsabilidad y transparencia, no tiene ni la más mínima idea de decencia, es decir, es terreno fértil para el pacto de corruptos; en ese sentido, no tiene los atributos mínimos para ser rector magnífico.
La tricentenaria universidad no tiene rector; simple y sencillamente no fue elegido, él mismo —usurpador— se eligió a sí mismo, pasará a la historia como el hombre que quiso ser rector, quiso reelegirse, pero nunca tuvo las calidades y méritos para serlo.
“Él —usurpador— se declara rector, pero el pueblo universitario es quien decide”, Azucena De Rex We. Comunitaria de Totonicapán.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
La ira parece estar en todas partes
La falta de paciencia, la necesidad de respuestas rápidas y la baja tolerancia a la frustración hacen que un problema menor se convierta en grandes conflictos.
Las redes sociales son un medio para que nos enteremos de todo, y es la oportunidad de publicar todo lo que vemos en la calle. En los últimos días, hemos encontrado videos de personas que en vez de dialogar por alguna diferencia, están manifestándose con peleas callejeras y este tipo de peleas se ven en cualquier género, hombres y mujeres están peleando en la calle.
También vemos personas que discuten unas con otras en comentarios en las redes sociales y se ha perdido el respeto. La ira es una manifestación básica, natural y necesaria, sin embargo, la forma de afrontarla lleva a las personas a tener este tipo de actitudes.
Este fenómeno tiene una explicación desde la psicología, uno de los factores es la sobrecarga emocional que existe en el ambiente. El acceso constante a noticias negativas, en donde vemos contextos marcados por la incertidumbre desde el ámbito económico, conflictos sociales y presión laboral; está generando una acumulación de estrés que se manifiesta por medio de la irritabilidad.
Otro factor importante es la dificultad para gestionar las emociones. Esto sucede porque desde la crianza, no fueron educados para regular sus emociones, por ello, de adultos están acostumbrados a manifestarlas por la rápida acción, sin identificar sus sentimientos reales, lo que facilita reaccionar desde el enojo.
La falta de paciencia, la necesidad de respuestas rápidas y la baja tolerancia a la frustración hacen que un problema menor se convierta en grandes conflictos y de reactividad, por ello, se observa constantemente en el tráfico en el trabajo y en interacciones cotidianas en redes sociales.
Sentir ira constantemente puede generar consecuencias importantes ya que perjudica relaciones, aumenta el estrés e incluso afecta la salud física, en general, esto convierte sociedades que se acostumbran a la hostilidad, sobre todo cuando se normaliza y estas acciones se convierten en causa de chiste para las personas.
El problema no es sentir ira, sino saber qué hacer y cómo actuar con ella. Recomiendo aprender a gestionarla, lo que significa desarrollar autoconciencia, identificar qué la denota y luego utilizar técnicas de respiración para pausar la reacción negativa.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología















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