Rema mar adentro
“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Rema mar adentro, y echen sus redes para pescar. Simón replicó: Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero confiando en tu palabra echaré las redes. Entonces Jesús le dijo a Simón: no temas; desde ahora serás pescador de hombres”, (Lc 5, 1-11). Pedro echa las redes y pesca mucho.
Este mandato de Jesús a Pedro lo hemos meditado muchas veces. El fracaso de los discípulos era evidente. Venían cansados y desmotivados. Sus esfuerzos habían sido inútiles. Esta experiencia de vida podemos experimentarla también en nuestra vida. En más de alguna ocasión hemos pensado que los esfuerzos que hemos puesto en nuestro trabajo son en vano, porque nadie se da cuenta y nadie los valora. Trabajamos y trabajamos y nada.
Los padres de familia posiblemente experimentan esto con sus hijos. Les hablan y les hablan a sus hijos, y parece que sus hijos nos les hacen caso; y siguen haciendo lo que desagrada a Dios. En un trabajo, podemos experimentar esa frustración al ver que nuestro trabajo no es recompensado como nosotros queremos. Un estudiante puede pensar que, por más que se esfuerce, su dedicación no da fruto. Es posible que ante estas experiencias de vida haga falta algo: trabajar, estudiar y educar en nombre de Dios. Pedro dice: en tu nombre voy a echar las redes. Y las echa, y la consecuencia es una pesca milagrosa.
Nosotros, los que creemos en Cristo, tenemos que desempeñar nuestra misión, en el nombre de Dios. Tenemos que poner toda nuestra confianza en Dios que todo lo puede. Pero para que Dios haga milagros, es preciso creer en él. Caso contrario, las frustraciones y decepciones continuarán. “En tu nombre”, dice Pedro. Pedro no confía en su experiencia de pescador ni en sus habilidades. “En tu nombre”, voy a echar las redes.
Además de echar las redes en nombre de Jesús, Jesús le dice: “rema mar adentro”. Ese remar mar adentro, se entiende en dos sentidos. Remar hacia mi interior y ver mi vida como laico, sacerdote o consagrado. Pero significa también ver hacia fuera, ver nuestra vida comunitaria y parroquial. Significa ver nuestra empresa, nuestro negocio. Significa ver nuestra relación de pareja y como familia. Este remar mar adentro es una invitación para continuar buscando a Dios en lo más profundo de nuestro ser, y en la realidad sociopolítica en la que vivimos.
Por eso es que ese “remar mar adentro”, es una invitación para ver también la situación actual de la sociedad en la que vivimos. Guatemala aún está en manos de corruptos y gente interesada en sus propios proyectos. Pero en este mar, en este país, posiblemente hay muchos “peces” hambrientos y sedientos de la palabra de Dios. Remar mar adentro es una invitación para descubrir a los sedientos, a los que están sumidos en la depresión y la soledad. Esos peces sedientos de amor y paz pueden ser nuestros hijos, nuestra pareja y/o nuestros trabajadores.
Así como Jesús necesitó a Pedro para echar las redes, así también nos necesita en pleno siglo XXI para que rememos mar adentro y pesquemos a tantas personas que están sufriendo a causa de la injusticia, la corrupción y la falta de generosidad y amor por parte de los opresores de este tiempo. Para asumir con responsabilidad esta misión tenemos que estar dispuestos a “dejarlo todo”. Hay que dejar el egoísmo, el autoritarismo, el odio, la envidia y el resentimiento. Hay que dejar esa mentalidad negativa y pesimista. Hay que dejar ese ensimismamiento que no nos permite ver más allá. Dejemos nuestra falta de fe y confiemos en que sí es posible conocer la realidad y transformarla.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Al rescate de la piedra canteada del estadio Mario Camposeco
Son unas piedras talladas por maestros hace más de 75 años, como de forma de block, similar al de hoy en día, pero su constitución y resistencia es mucho más fuerte.
En las próximas semanas comenzará la demolición de lo que fuera el graderío norte y de la 14 avenida del Estadio Mario Camposeco. La palabra “demolición” es y se escucha muy brusca, el término, pero eso es lo que sucederá con los graderíos antiguos del Estadio Mario Camposeco, pero la mayoría de personas desconocen que toda esa piedra está tallada y es piedra denominada “caliza”; fue cincelada y cortada con manos artesanas y puesta ya a la obra en ese entonces.
En 1947 fue aprobada la construcción del Estadio Escolar de Quetzaltenango, por el decreto 435, por intermedio del Comité Nacional Olímpico, con el espíritu de su uso para los Juegos Centroamericanos y del Caribe 1950, en un área de 28 cuerdas de terreno donado por la municipalidad de Quetzaltenango y también contando con una piscina.
El principal motivo de este artículo es hacer un llamado a la Unidad de Construcción de la Municipalidad de Quetzaltenango, para resguardar o rescatar la piedra canteada de la cual están construidas las gradas del Estadio Mario Camposeco. Realmente son unas piedras talladas por maestros hace más de 75 años, como de forma de block, similar al de hoy en día, pero su constitución y resistencia es mucho más fuerte que el block normal.
Desafortunadamente, cuando remodelaron el estadio en 1999, la Federación de Futbol le aplicó pintura a la parte frontal o a la fachada de los graderíos en su totalidad del estadio, sin saber que esa piedra era un patrimonio histórico; quizá por una cuadra de por medio no pertenezca al área de Centro Histórico. Primero fue una pintura de agua celeste y ya después las embotelladoras, con tal de tener “presencia de marca”, aplicaron a todos los graderíos pintura de aceite azul, causando un gran daño al patrimonio de la ciudad. Es como decir “pintemos el Palacio Municipal” de azul, blanco y rojo como la bandera de Quetzaltenango… Sería algo ilógico y contraproducente; lo mismo sucedió en el estadio.
Por tal razón propongo, primero, rescatar esa piedra y evitar que la usen de cimiento, es decir, como piedras en las “zapatas”, porque estaríamos enterrando piedra de gran valor y ya esculpida; lo único que habría que hacer sería desprender esas 2 o 3 películas de pintura que ya aplicaron. Así como estoy diciendo que se rescaten esos metros incalculables de piedra, quizá equivalentes a unas 15 camionadas de 14 metros cúbicos, o sea, más o menos consideraría unos 210 metros cúbicos de piedra. ¿Ahora qué uso le podríamos dar? Yo propongo, en primera instancia, que la municipalidad proponga al Banco de Guatemala cambiar su fachada frente al Parque Central (que es el único edificio que desentona de una arquitectura neoclásica). Realmente es un edificio moderno a la par de los demás; muy bien se podría sustituir esa baranda por una fachada de dos niveles, con puertas y ventanas, tal y como estaba anteriormente en ese mismo punto. Con esta piedra saldría fácilmente esa fachada en escuadra, en la esquina opuesta al Pasaje Enríquez. Obviamente, la construcción que está actualmente, donde últimamente funcionó el banco “Crédito Hipotecario Nacional”, se quedará internamente; solo sería ese cambio de baranda de metal a una fachada de dos niveles de pura piedra, la cual sería la que rescataríamos de los graderíos del estadio, antes de su demolición, y que le den otro uso.
Cuando demolieron el graderío sur, para hacer los graderíos nuevos, quizá por el año 2003, más creo que esa piedra la utilizaron para cimientos del graderío actual; espero no se repita la historia, porque es una piedra única para la historia. Ojalá puedan llegar estas líneas de texto a alguna persona que se encargara de la construcción de los nuevos graderíos de concreto del Estadio Mario Camposeco, así podamos salvar esta piedra y darle el mejor uso a un recurso que hoy día ya no se trabaja.
Hugo Siliezar López
OpiniónEstadio Mario Camposeco
Beneficios de una actitud mental positiva
¿Por qué es importante mantener una actitud positiva día a día?
Para responder a esta pregunta, primero se hará un perfil de la persona con actitud positiva.
La persona con mentalidad positiva se caracteriza por algunos rasgos importantes:
a. Es capaz de vislumbrar posibilidades, lo cual se traduce en optimismo, resultado de su diálogo interno y de alcanzar nuevas metas, reflejadas en acciones.
b. Determina lo que puede gestionar, lo que potencia su superación, sin temor de aceptar retos.
c. No se deja llevar por el pesimismo, sino que avanza hacia adelante, tomando en cuenta sus fortalezas, sus cualidades y virtudes, lo cual no implica falta de realismo.
d. Vive el presente y recuerda el valor de cada momento como una ocasión especial para expresar un sentimiento.
e. Busca momentos para estar a solas, descansar y ocuparse de los propios asuntos.
Ahora formulemonos la pregunta: ¿Cómo se puede contribuir a tener una actitud positiva? Se puede atender a los siguientes consejos:
a. Buscar tiempo para invertirlo en los aspectos personales y profesionales relevantes para uno mismo, sin poner excusas que aplacen la concreción de los propios objetivos.
b. Si algún propósito no se alcanzó, se debe buscar una nueva oportunidad o se puede diseñar un plan diferente para lograrlo.
c. No hay que olvidar una buena dosis de optimismo, para encontrar nuevos motivos y nuevos caminos para alcanzar las metas personales.
d. Otro medio importante es recrearse en momentos del pasado que proporcionaron satisfacción, porque se alcanzaron con una actitud positiva.
e. Buscar momentos para estar a solas, descansar, ocuparse de algo específico del propio interés, que proporcione sentimientos de gozo y alegría.
Grandes beneficios de una actitud mental positiva:
・ Motivación diaria
・ Compartición
・ Crecimiento personal
・ Disfrute
Para concluir, se hace la invitación a revisar: ¿Cómo es nuestra actitud? ¿Negativa, derrotista, pesimista o positiva? Propongámonos trabajar por conseguir una actitud positiva frente a la vida y en el día a día.
Laura Ronquillo
Doctora en Salud Mental y Dinámica Humana, con tres maestrías, Licenciada en Pedagogía, Profesora en Enseñanza Media, escritora de temas de educación, salud mental y psicología, y catedrática universitaria.
El efecto de la sonoridad en el tiempo y la realidad
El asunto es que hemos creído tanto en la vista que, cuando por fin aprendemos a usar los otros sentidos, nos damos cuenta de lo tan equivocado que estuvimos siempre.
La realidad, en verdad, no es como la concibe. Lo que usted entiende por realidad es tan solo una parcialidad dentro de una totalidad que desconoce.
Lleve a su mente esta imagen sobre algo que de seguro le ha pasado. Imagine que está viendo desde un punto A a una persona martillar algo a lo lejos, en un punto B. Usted puede ver cómo mueve el brazo derecho (o izquierdo) de arriba para abajo, clavando el metal en una estructura.
Acá ocurre lo interesante: observe usted cómo ve la imagen, pero el sonido del golpe del martillo llega unos segundos después, como si hubiera un desfase entre sus ojos y sus oídos. Efectivamente, es porque la luz puede viajar más rápido que el sonido. Es decir, usted observa la imagen, pero la realidad la completa unos segundos después.
He aquí el detalle: las cosas siempre viajan; unas llegan a nosotros antes o después. Sin embargo, creamos contexto y juicio a partir de lo que sabemos, aunque sea parcial, y lo tomamos como una totalidad. Y es allí donde le damos nuestra propia explicación al mundo.
Es por eso que todos tenemos diferentes hábitos, costumbres, formas de ver. Hay muchos que dominan las tecnologías nacidas a partir del 2020 y otros que generan con tecnologías del siglo XX, porque cada quien construye a partir de las herramientas que le otorga su realidad.
Sin embargo, podemos caer en el sesgo, grave error, cuando no aceptamos solo lo que nuestros ojos ven y le damos cabida a los mensajes que la luz trae, pero dejamos de un lado la sonoridad. Es decir, solo aceptamos lo que vemos porque no hemos aprendido a escuchar, a dominar el don de la paciencia para observar más allá de la vista, a meditar con la piel, a entender la naturaleza a través de la lengua. El asunto es que hemos creído tanto en la vista que, cuando por fin aprendemos a usar los otros sentidos, nos damos cuenta de lo tan equivocado que estuvimos siempre.
Todo en el universo está vibrando y se expande a través de ondas; unas llegan antes y otras después. Entenderlo será permitir que la realidad suene antes de llamarla verdad.
Termino con esto: he dicho que todo en el universo está vibrando. Le agrego algo más: todo lo que usted quiere para su vida ya existe en algún punto del universo. Quizá aún no lo tiene porque está viajando hacia usted; lo recibirá a través del sonido, del tacto, de la respiración, la luz, el sabor o la intuición. Créalo: todo ya existe y todo está viajando hacia usted.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
OpiniónSonido
Empezar el año sin deseo, sin trabajo y sin esperanza...
Desde la medicina psicosocial sabemos que el desempleo no solo afecta la economía.
Enero suele venderse como el mes de los comienzos. El reinicio. Pero desde la la vida real la evidencia es clara: no todas las personas empiezan el año desde el deseo. Muchas lo hacen desde la pérdida, la enfermedad, el desempleo o el agotamiento emocional. Y eso también tiene una explicación científica.
El cuerpo y la mente no funcionan por calendario. No “reinician” porque el año cambie. Al contrario: arrastran lo vivido, lo sufrido y lo no resuelto.
Según la Organización Internacional del Trabajo, más de 190 millones de personas en el mundo están desempleadas, y los primeros meses del año concentran altos niveles de estrés financiero.
Desde la medicina psicosocial sabemos que el desempleo no solo afecta la economía, sino también: La autoestima, la identidad personal, el deseo sexual, la percepción de valor propio.
Estudios muestran que las personas sin empleo tienen hasta el doble de riesgo de depresión, alteraciones del sueño y disminución significativa de la libido. No es falta de ganas: es el sistema nervioso en estado de alerta permanente.
La Organización Mundial de la Salud estima que 1 de cada 3 personas vive con una enfermedad crónica. Muchas empiezan el año ya con diagnósticos graves, tratamientos invasivos o dolor persistente.
Desde la psicoinmunología sabemos que la desesperanza sostenida altera el eje neuroendocrino, aumenta inflamación sistémica y afecta incluso la respuesta al tratamiento. Pedirle a una persona enferma que “sea positiva” no solo es injusto: es clínicamente incorrecto.
Los primeros meses del año muestran un aumento documentado de: 25% en ansiedad, 20–30% en síntomas depresivos.
La presión social por “empezar bien” genera culpa en quienes simplemente están tratando de sostenerse.
Si este año empieza sin trabajo, no necesitas culpa, necesitas apoyo. Si empieza con enfermedad, tu cuerpo tiene derecho a ir lento. Si empieza sin deseo, sin libido o sin esperanza, tal vez sea el año de reconectar con el cuerpo desde el cuidado. Desde la compasión. Desde el respeto a tus tiempos.
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
OpiniónPsicología
Lo que nos dejó el año 2025
Hemos transitado pocos días del nuevo año —2026—, sin embargo, ese largo y tortuoso caminar del año 2025 fue muy complicado, lamentablemente, en la gobernabilidad del Estado de Guatemala —Judicial, Legislativa y Ejecutivo— poco o casi poco se avanzó en ese año. No es preciso ser docto en la materia; sin temor a equivocarme, el ciudadano de a pie es el que más se resintió de esta situación.
El número de casos de gente que lucha por una democracia verdadera, digamos, democracia comunitaria, gente que lucha por defender los derechos humanos, la tierra y una vida digna, se incrementa día a día; los desalojos por tierras, no han cesado, la criminalización a autoridades indígenas tampoco cesó, el intento de golpe de Estado fue el más grave —según mi opinión—, jamás debemos olvidar las acciones perversas y corruptas de Fredy Orellana y su resolución —igual, perversa y corrupta— de retirar de sus cargos a funcionarios electos por el Partido Movimiento Semilla —incluído, el propio presidente de la República—, esta acción descarada hizo que la misma Corte de Constitucionalidad —corte celestial— le jalara las orejas por tonto, incluso, organismos internacionales emitieron su condena. Hasta hoy, a escasos días de empezar el nuevo año, el organismo que vela por una justicia justa —OJ— no tiene presidente electo, ¿por qué será?, pues vaya usted a saber, pero, en cualquier país del mundo medianamente civilizado, el poder judicial es el garante último de la democracia y este organismo no lo está haciendo. Suspenden audiencias sin motivo alguno, obedecen órdenes de particulares, emiten resoluciones sin fundamento y en forma rapidísima; las salas aún tienen dueño, muchos jueces no son justos, en fin, ¡reitero, el organismo judicial, hoy por hoy, está en trapos de cucaracha!
Pobre nuestro país, pobre nuestra democracia, pobres nuestras leyes; hay un montón de leyes, pero el legislador ha caído tan bajo que se ha convertido en fabricante de leyes, aparte, hay un montón de leyes que no sirven para nada, porque simple y sencillamente no las ejecutan, y, cuando las ejecutan, siempre es a favor del infractor, del delincuente. Hasta donde tengo conocimiento, la CC nunca había laborado un 25 de diciembre; sin embargo, en 2025 sí lo hizo; la pregunta del millón, y, ¿para quién lo hizo?
El pueblo le dio el poder a los diputados para representarnos y así convertirse en padres de la patria; lo están haciendo muy mal, digamos el 99% de ellos, qué desastre de seres humanos, su gran logro fue robarnos nuestro dinero disfrazándolo de aumento salarial —127%—, dicen que fiscalizan al ejecutivo, pero, en realidad, lo que hacen es show y proteger los intereses de los corruptos —dueños de farmacéuticas, constructoras, etc.—. Por supuesto, aplaudo las fiscalizaciones reales y objetivas, sobre todo cuando se cuestiona de frente y de pie, por ejemplo, al mp de porras; lo demás es pantomima.
En cuanto al ejecutivo, el 2025 debió ser el año de consolidación de su plan de gobierno, no pudo echar toda la carne al asador —coloquialmente hablando—, temas o necesidades prioritarias como educación y salud, no regateo casi nada, tiene un 9 de 10, escuelas remozadas —me consta—, buena decisión de descontar salario a maestros que no llegaron a trabajar por seguir directrices del dirigente más corrupto de la historia de la educación, por primera vez se le aumentó el salario a los maestros sin chantajes departe de Acevedo. Pero, ¿y qué pasó con la inversión en mantenimiento de carreteras o por lo menos con recapeo de varios tramos que se encuentran —aún a estas horas— en malísimas condiciones? Señor presidente, no dé alas a los corruptos ni a sus detractores; el ministro de CIV y los diferentes directores de COVIAL tienen que trabajar más.
No importa que la CC haya suspendido el presupuesto de ingresos y egresos del 2026; trabaje con lo que tiene y dele para adelante; el 2026 debe ser el año del cambio, como dice su eslogan, para el pueblo digno.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
El manejo de los propósitos de Año Nuevo desde la parte emocional
Los propósitos de Año Nuevo no deben ser una carrera de exigencias, sino un motivo para reconectarse consigo mismo.
Todos iniciamos el año con varios propósitos, algunos de ellos son nuevos y otros los venimos intentando desde años anteriores y no los logramos y nos crea frustración: hacer ejercicio, mejorar mi alimentación, buscar un nuevo trabajo, ahorrar, viajar, etcétera.
Sin embargo, muchos de estos propósitos se abandonan en unos pocos meses y algunos ni se intentan. Esto no se debe a una falta de voluntad, sino a que los vemos como una mala gestión emocional de la automotivación.
Esto inicialmente se da porque construimos nuestros propósitos desde la culpabilidad y la exigencia. Si nos ponemos a reflexionar, normalmente cumplimos aquellos propósitos que verdaderamente disfrutamos y dejamos a un lado aquellos que nos exigen reivindicación y reclamo, lo que los convierte en un rechazo; “ahora sí tengo que hacer ejercicio porque subí mucho de peso” suena diferente a “haré ejercicio constantemente porque me hace sentir mejor”. Desde la parte emocional, recomiendo plantearse esos objetivos desde el autocuidado y no desde el castigo.
Cuando los propósitos se trabajan desde la parte emocional, es mucho más fácil cumplirlos, porque nos evita caer en la frustración. Para ello, es importante tomarlos desde la disciplina y no desde la rigidez. La disciplina dice que no importa si nos dimos un descanso hoy, pero al día siguiente lo retomamos; mientras la rigidez nos castiga: si no lo cumplo como lo establecí, ya no lo estoy cumpliendo y se convierte en un miedo al fracaso.
Cambiar de hábitos es un proceso que toma tiempo. Al ser humano le toma 21 días crear un hábito, lo cual va de la mano con proponerse pequeñas metas, realistas, flexibles y alineadas a nuestras perspectivas; y luego celebrar esos pequeños progresos.
Otra parte que perjudica nuestras emociones es cómo nos hablamos a nosotros mismos. Autocalificarse como “nunca logro nada” o “soy un fracaso” son formas de autosabotaje; por lo tanto, recomiendo sustituirlas por mensajes amables y conscientes: “yo sé que puedo”.
Los propósitos de Año Nuevo no deben ser una carrera de exigencias, sino un motivo para reconectarse consigo mismo.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
Justicia para el bebé André
Ninguna pena, cárcel o cantidad de dinero le devolverá a la familia la vida del bebé, pero como sociedad debemos exigir justicia.
Con mucho respeto y solidaridad para con la familia del bebé Frederick André, escribo esta columna, no para sembrar odio contra los responsables, sino para invitar a las instituciones y personas involucradas a actuar con ética y justica.
Causar la muerte de un bebé de la manera en que ocurrió no puede considerarse un accidente, para comprenderlo mejor, es importante saber que un accidente es un hecho imprevisible e inevitable, que ocurre sin intención y sin violar normas de cuidado o leyes de tránsito; pero la negligencia es cuando una persona incumple su deber de cuidado y provoca un daño evitable como por ejemplo: manejar bajo los efectos del alcohol o estupefacientes, sin licencia o en condiciones no permitidas, entre muchas.
Por eso, causar la muerte de otra u otras personas mientras se conduce en estado de ebriedad, bajo efectos de medicamentos, o manejar vehículos aún cuando se esta limitado por alguna enfermedad no es un accidente, sino un delito, ya que la conducta fue voluntaria y peligrosa.
Por otro lado, si una carretera internacional es utilizada para enseñarle a manejar a un menor de edad también es negligencia y la consecuencia es un delito, implicando responsabilidad para el adulto que lo autorizó y que a la vez incumplió con sus deberes de cuidador idóneo. Este espacio ha denunciado el uso de vías residenciales para prácticas de manejo como la calzada de la Ciudad de Los Altos, periférico, calles de La Floresta, calles de Los Cerezos, entre otros, por lo que es importante que las autoridades tomen cartas en el asunto.
Ninguna pena, cárcel o cantidad de dinero le devolverá a la familia la vida del bebé, pero como sociedad debemos exigir justicia ya que no puede quedar impune un hecho que el día de mañana puede afectar a cualquier persona llevándose la vida de seres humanos valiosos.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónReflexión
La encrucijada venezolana
Por ahora, solo queda esperar el desarrollo de los acontecimientos, con la esperanza de que los venezolanos podamos finalmente decidir nuestro destino.
Luis Alonso Hernández / periodista y doctor en Antropología Social y Cultural.
La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela ha colocado al país ante una encrucijada moral y política imposible de ignorar. Bombardear territorio extranjero, con el saldo de muertos que ya se ha registrado, es un hecho grave y condenable desde cualquier perspectiva del derecho internacional. Sin embargo, la pregunta que divide conciencias es inevitable: ¿existía otra salida cuando el régimen venezolano se burló sistemáticamente del diálogo, robó elecciones, torturó opositores, reprimió con violencia las protestas de 2014 y 2017 y mantiene en prisión a más de 860 presos políticos, según organizaciones de derechos humanos?
La respuesta es compleja, especialmente ahora que la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y su traslado a Estados Unidos para enfrentar a la justicia, se combinan con declaraciones del presidente Donald Trump que han elevado tanto las expectativas como la incertidumbre de una sociedad venezolana exhausta, pero aún expectante.
Conviene empezar por los argumentos. La administración Trump justificó su actuación en la lucha contra el llamado Cartel de los Soles y en la necesidad de proteger a los ciudadanos estadounidenses del narcotráfico que, según sus propias acusaciones, opera desde las más altas esferas del poder en Venezuela. Ese fue el eje discursivo de la intervención. No obstante, la operación se concentró exclusivamente en Maduro y Flores, dejando intactos a otros actores fundamentales del entramado chavista, como Diosdado Cabello y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, ambos también señalados por la justicia internacional.
La paradoja se profundiza cuando, tras la captura de Maduro, asume la presidencia interina Delcy Rodríguez, figura central del régimen, y el propio gobierno estadounidense admite mantener con ella un canal de diálogo abierto, orientado fundamentalmente a los intereses estratégicos de Washington en Venezuela, particularmente los relacionados con el petróleo. Este hecho siembra dudas legítimas sobre los verdaderos objetivos de la intervención.
A ello se suma un elemento aún más inquietante: tras la acción militar no se ha planteado de manera clara la participación de la oposición democrática en un proceso de transición. El presidente electo Edmundo González ha sido prácticamente invisibilizado, mientras que sobre María Corina Machado se han emitido juicios despectivos que minimizan su liderazgo. Estas señales no solo desconciertan, sino que alimentan la sospecha de que el futuro político del país podría decidirse sin los venezolanos y al margen de sus representantes legítimos.
Permitir que la cúpula chavista continúe administrando el poder, aunque sea bajo nuevas formas o con nuevos interlocutores, equivaldría a prolongar el mismo modelo que ha devastado al país. Reducir la intervención estadounidense a un simple cálculo económico sería una traición a los principios democráticos que dicen defenderse. Delcy Rodríguez y su hermano han sido responsables directos de la destrucción institucional, social y económica de Venezuela; su permanencia en el centro de las decisiones de gobierno sería una bofetada a quienes reclaman justicia, derechos humanos y dignidad.
La captura de Maduro, por sí sola, no significa la liberación de Venezuela. Sin una transición real, sin la oposición democrática al frente y sin la convocatoria a elecciones libres y verificables, el país seguirá atrapado en la misma lógica de poder. Por ahora, solo queda esperar el desarrollo de los acontecimientos, con la esperanza de que los venezolanos podamos finalmente decidir nuestro destino. Mientras eso no ocurra, Venezuela no es libre y continúa secuestrada por el chavismo.
Colaboración
OpiniónVenezuela
El temor de Dios como estrategia empresarial
Cuando Dios es el centro, el éxito deja de ser solo económico y se convierte en una bendición integral. El temor de Dios no limita el crecimiento, lo sostiene y lo protege.
El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de planes, inversiones y metas ambiciosas. Sin embargo, la Biblia enseña que el verdadero fundamento del éxito no está solo en la planificación humana, sino en el temor de Dios. Temer a Dios no significa miedo, sino respeto profundo, obediencia y reconocimiento de Su autoridad en todas las áreas de la vida, incluyendo los negocios.
Proverbios 9:10 dice: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová”. Un empresario puede tener conocimiento técnico y experiencia, pero sin sabiduría divina corre el riesgo de tomar decisiones que comprometan su integridad o su paz. El temor de Dios guía el corazón y ordena las prioridades.
Cuando una empresa se edifica sin Dios, aunque crezca rápido, puede carecer de bases firmes. Salmos 127:1 nos recuerda: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”. Esto aplica tanto a una familia como a un negocio o una carrera profesional.
El temor de Dios lleva al empresario a actuar con honestidad, aun cuando nadie lo ve. Esto construye reputación, confianza y relaciones duraderas con clientes, colaboradores y socios. A largo plazo, estos valores se convierten en una ventaja competitiva real.
Iniciar el año con temor de Dios implica orar antes de decidir, consultar Su Palabra y permitir que Él corrija el rumbo cuando sea necesario. No todo lo rentable es correcto, y no todo lo correcto da resultados inmediatos, pero siempre honra a Dios.
Cuando Dios es el centro, el éxito deja de ser solo económico y se convierte en una bendición integral. El temor de Dios no limita el crecimiento, lo sostiene y lo protege.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónTemor a Dios


















