Qué mal pasé el año

Oswaldo Soto 30 Diciembre 2017 22:01
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Si usted está mirando en retrospectiva un año negro, lo que realmente tiene es un mal enfoque llamado pesimismo. Si mira bien, se dará cuenta que por cada fracaso hubo tres aciertos más, por cada riña hubieron siete armonías más, por cada golpe hubo 13 caricias más. El sentimiento de fracaso que hoy tiene es cuestión de ideas. Sus expectativas no fueron satisfechas. Cambie su forma de pensar y cambiará su estado de ánimo. Si usted está pasando un mal momento, lo malo es el momento, no usted. Todo lo que le pasó en este año que culmina, así debió ser. Si se resiste a aceptar la realidad, entonces sufrirá. Si lo mira como, sobreviví o simplemente viví, entonces sentirá satisfacción. Indudablemente el universo marcha, como debiera. Mire a los problemas como algo positivo. Cada vez que se enfrente a un problema piense en solución, o en oportunidad. Conviértase en un experto solucionador de problemas, y en un oportunista para crecer y hacer crecer a los demás. En tiempos de crisis unos lloran y otros venden pañuelos. Los fracasos son parte del crecimiento personal. El camino al éxito está alfombrado de fracasos. Quizá no debemos llamarles fracasos, sino diferentes niveles de éxito, que nos enseñan las formas de cómo no funcionan las cosas. Aquel fracaso en donde no aprendemos nada, ese sí es un verdadero fracaso. Disfrute del proceso de llegar a las metas. El camino es más importante que haber llegado. La vida es un camino, si la recorre solo llegará más rápido, si la recorre acompañado llegará más lejos, porque la compañía, la experiencia y el apoyo le darán más ánimo. Es hermoso despertar cada mañana con la idea de que algo lindo está a punto de suceder. Comience con ese optimismo su año nuevo. Así es que, aprenda de lo, en apariencia, malo que vivió en este año, un error lo comete cualquiera, lo reconocen los inteligentes y lo corrigen los sabios. Le dejo la siguiente frase para que reflexione, “la vida te pondrá obstáculos, los límites los pones tú”.


Oswaldo Soto

Psicólogo clínico con más de 25 años de experiencia, docente universitario, escritor de temas de salud mental.


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¿Realmente no tenemos tiempo o no sabemos administrarlo?

Carol Contreras 13 Abril 2026 14:00
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A veces siento que vivo los días creyendo que todo es urgente, la carga mental y emocional que esos pensamientos provocan genera una sensación de haber hecho mucho al final del día y, mientras llega el momento de conciliar el sueño, repasando todo lo que se hizo y aquello que quedó inconcluso o sin realizar, genera entonces confusión de si lo que hice fue importante o no.

Decir “no tengo tiempo” es la respuesta más común que escucho, y algunas veces suelo decirlo yo, cuando la realidad que analizo en mí es que no prioricé lo importante. Entonces, regreso a volverme consciente de algunas reglas que me gusta tener presentes y que quiero compartirte, porque el cambio no empieza cuando tenemos más tiempo, sino cuando aprendemos a usar mejor el que ya tenemos.

1. Define lo esencial del día: se trata de organizar tus actividades y compromisos, eligiendo tus prioridades de manera real. Siendo justo contigo y tu entorno.

2. Identifica tus fugas de tiempo: ¿cuánto pasas en redes sociales? ¿qué te hace procrastinar? Identificar dónde das vueltas de más o simplemente analizar si son pausas que necesitas sin que afecten tus compromisos o actividades en la lista del inciso 1.

3. Aprende a decir que no, para no tener que cancelar de último momento: al decir que sí a un compromiso que no te suma o no podrás responder con intención, terminas corriendo con el tiempo, cancelando de último momento o diciendo que no a algo que sí importa.

4. Cierra tu día con intención: evalúa al final del día las prioridades que abarcaste y cómo te hizo sentir el estar más organizado(a).

Organizar tu tiempo no es solo una herramienta de productividad, es una muestra de respeto a ti, a valorar tu tiempo y sentirte mejor al finalizar el día. Recuerda que, en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.


Carol Contreras

Coach de Imagen


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Normalizar valores éticos y morales en la educación

Sara María Mendoza G. 13 Abril 2026 12:00
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Recientemente tuve la oportunidad de conversar con una persona que no veía hace mucho tiempo, me cuestionó acerca de la labor docente y, sin que yo dijera algo, añadió que la educación hoy en día se ha convertido en un dilema y dolor de cabeza, refiriéndose a la falta de valores éticos y morales de las nuevas generaciones; desde mi punto de vista, este problema se ha vuelto una debilidad en el proceso educativo con el que muchos docentes tienen que lidiar día a día; en este problema aplica muy bien la disyuntiva del huevo y la gallina, caemos en la inutilidad de entender quién es el responsable de la carencia de dichos valores.

La escuela tradicional tenía la característica convencional donde el docente exponía, el alumno tomaba notas, lo que se evaluaba a través de exámenes, con un nivel de disciplina riguroso; la escuela moderna, por el contrario, promueve un enfoque más dinámico y participativo, centrándose en un aprendizaje activo, lo que permite, a la vez, que el estudiante pueda desarrollar aptitudes y cualidades innatas que pueden ser evaluadas de muchas maneras, sin embargo, el nivel de disciplina en muchos casos va en declive o caída libre.

La carencia de principios y normas que rigen el comportamiento humano son factores determinantes en la vida de una persona disciplinada, ya que sabe distinguir lo correcto de lo incorrecto, promoviendo una convivencia ética y armoniosa consigo mismo y con todos los demás; todo esto se logra en el entorno familiar, es lo esperado y deseado.

¿Cómo sería normalizar el actuar de manera coherente entre lo que se piensa, se dice y se hace?, aunque implique asumir consecuencias negativas o actuar en contra de intereses propios, casi puedo asegurar que veríamos cambios radicales.

Normalicemos ser personas firmes, consistentes entre pensamientos, palabras y acciones.


Sara María Mendoza G.

Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.


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Artemis II y todo lo que a la humanidad le queda por nombrar

El acto de posarse en la Tierra se llama aterrizar; en el mar, amerizar; en la Luna, alunizar; y en Marte, amartizar. A partir de ahí surge lo inquietante.

José J. Guzmán 10 Abril 2026 15:00
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El acto de posarse en la Tierra se llama aterrizar; en el mar, amerizar; en la Luna, alunizar; y en Marte, amartizar.

A partir de ahí surge lo inquietante: ¿cómo se llamará ese acto en otros planetas o en cuerpos interestelares que aún no conocemos?

En algunos casos, ese acto ni siquiera sería posible. En los planetas gaseosos como Júpiter, Saturno, Urano o Neptuno, no se puede “posar” una nave en el sentido estricto, ya que, según las investigaciones, están formados por capas de gas y líquidos extremadamente densos. Incluso se cree que, en Júpiter, no está claro dónde comenzaría un núcleo sólido.

Por ahora, el término técnico es simplemente descenso, una forma general de nombrar el hecho. Sin embargo, conforme avancen las misiones espaciales más allá de la órbita terrestre, como lo plantea Artemis II, esa generalidad podría volverse insuficiente. Nombrar con precisión es también una forma de comprender, y tarde o temprano la necesidad de nuevas palabras se impondrá.

Esto me recuerda al pasaje de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez:

“El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para nombrarlas había que señalarlas con el dedo”.

Con Artemis II, volvemos a intuir esa idea: que el mundo ,o el universo, sigue siendo, en muchos sentidos, reciente para el hombre.

La humanidad busca regresar a la Luna en 2028 con Artemis IV, si no hay contratiempos. Será un paso más. Después vendrá la gran pregunta: ¿cuándo llegaremos a Marte y, por primera vez, podremos decir que la humanidad ha amartizado? 

La respuesta podría ser pronto o tardar toda una vida. El año tentativo de la NASA se encuentra entre 2035 y 2045.


José J. Guzmán

José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).


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OpiniónArtemis II

La USAC no tiene rector

Arnoldo Soch Tzul 9 Abril 2026 07:00
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La única universidad pública de Guatemala, la que tiene más de 300 años de vida académica y más de un centenar de años sacando pecho por el pueblo, hombres y mujeres que ofrendaron su vida para defender su autonomía, hoy, la otrora USAC juntamente con la recordada Asociación de Estudiantes Universitarios —AEU—, nuevamente fue ultrajada, violada, quemada, ignorada, balaceada por el pacto de corruptos —perdón, meto a todos los adjetivos en una sola palabra—.

Luego de que los estudiantes, docentes y egresados realizaran sus respectivas elecciones para elegir al cuerpo electoral que los representara —muy a pesar de los desmanes del pacto de corruptos, al impedir, bloquear, etc., cada jornada electoral—, se logró elegir a más de 21 cuerpos electorales no afines al usurpador —así se le conoce a Walter Mazariegos—, según las disposiciones oficiales de la USAC, son los cuerpos electorales los que al final eligen al rector. Pero existe el Consejo Superior Universitario —CSU—, el que al final de cuentas decide —en base a la ley— quién puede o no puede participar en la elección de rector; pero, en dos ocasiones sucesivas, el CSU ha violentado toda clase de normas jurídicas y éticas con tal de quedar bien con el usurpador, títere del pacto de corruptos.

Estimado lector, la USAC es la máxima casa de estudios, donde se supone que una persona entra a las aulas, ignorante en las leyes, y sale superpreparada para analizar, interpretar y ejecutar las leyes que rigen al país; no es cosa fácil, los egresados de la USAC imparten justicia en el sistema judicial, construyen puentes, carreteras, hospitales y escuelas, salvan vidas en los hospitales, centros de salud, etc. No hay palabras para describir nuestra impotencia ante semejante cosa: los expertos en leyes, violando las leyes para su beneficio y el de sus patrones.

Se ha denunciado hasta la saciedad ante las autoridades correspondientes que más de 25 personas que integran el CSU tienen vencido su nombramiento para ser parte de ese Consejo; obviamente, todas las decisiones y resoluciones que han emanado de ese Consejo son ilegales, pero al corrupto le importa un pepino eso y muchas otras cosas. Nuevamente, la ambición a una vida de lujos y sin mayor esfuerzo lleva a estas personas a la perdición ética y moral, pero arrastra y condena a la población más vulnerable de nuestro país.

¿Por qué al pueblo también le importa la elección del rector en la USAC? Porque es la única universidad del pueblo, se sostiene con el dinero del pueblo, tiene voz y voto en más de sesenta comisiones y directivas de instituciones que, en teoría, velan por el desarrollo socioeconómico y político del país. Forma parte de las comisiones de postulación para elegir a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, CC, TSE, contralor de la CGC, entre otros. Entonces, aunque no seamos estudiantes, egresados o docentes, sí nos importa lo que hace o deja de hacer la USAC.

En ese orden de ideas, el pacto de corruptos no duerme, no descansa porque se niega a perder su status quo, y encontró a alguien que es analfabeta en honestidad, responsabilidad y transparencia, no tiene ni la más mínima idea de decencia, es decir, es terreno fértil para el pacto de corruptos; en ese sentido, no tiene los atributos mínimos para ser rector magnífico.

La tricentenaria universidad no tiene rector; simple y sencillamente no fue elegido, él mismo —usurpador— se eligió a sí mismo, pasará a la historia como el hombre que quiso ser rector, quiso reelegirse, pero nunca tuvo las calidades y méritos para serlo.

“Él —usurpador— se declara rector, pero el pueblo universitario es quien decide”, Azucena De Rex We. Comunitaria de Totonicapán.


Arnoldo Soch Tzul

Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.


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La ira parece estar en todas partes

La falta de paciencia, la necesidad de respuestas rápidas y la baja tolerancia a la frustración hacen que un problema menor se convierta en grandes conflictos.

Crysta Nowell 9 Abril 2026 11:18
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Las redes sociales son un medio para que nos enteremos de todo, y es la oportunidad de publicar todo lo que vemos en la calle. En los últimos días, hemos encontrado videos de personas que en vez de dialogar por alguna diferencia, están manifestándose con peleas callejeras y este tipo de peleas se ven en cualquier género, hombres y mujeres están peleando en la calle.

También vemos personas que discuten unas con otras en comentarios en las redes sociales y se ha perdido el respeto. La ira es una manifestación básica, natural y necesaria, sin embargo, la forma de afrontarla lleva a las personas a tener este tipo de actitudes. 

Este fenómeno tiene una explicación desde la psicología, uno de los factores es la sobrecarga emocional que existe en el ambiente. El acceso constante a noticias negativas, en donde vemos contextos marcados por la incertidumbre desde el ámbito económico, conflictos sociales y presión laboral; está generando una acumulación de estrés que se manifiesta por medio de la irritabilidad. 

Otro factor importante es la dificultad para gestionar las emociones. Esto sucede porque desde la crianza, no fueron educados para regular sus emociones, por ello, de adultos están acostumbrados a manifestarlas por la rápida acción, sin identificar sus sentimientos reales, lo que facilita reaccionar desde el enojo. 

La falta de paciencia, la necesidad de respuestas rápidas y la baja tolerancia a la frustración hacen que un problema menor se convierta en grandes conflictos y de reactividad, por ello, se observa constantemente en el tráfico en el trabajo y en interacciones cotidianas en redes sociales.   

Sentir ira constantemente puede generar consecuencias importantes ya que perjudica relaciones, aumenta el estrés e incluso afecta la salud física, en general, esto convierte sociedades que se acostumbran a la hostilidad, sobre todo cuando se normaliza y estas acciones se convierten en causa de chiste para las personas. 

El problema no es sentir ira, sino saber qué hacer y cómo actuar con ella. Recomiendo aprender a gestionarla, lo que significa desarrollar autoconciencia, identificar qué la denota y luego utilizar técnicas de respiración para pausar la reacción negativa.


Crysta Nowell

Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.


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OpiniónPsicología

Problemática en el cobro ilegal del pasaje

El impacto económico de esta medida es significativo, especialmente para familias de bajos ingresos que dependen del transporte público diariamente.

Vilma del Rosario Xicará 8 Abril 2026 15:40
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En las últimas semanas, en Guatemala se ha experimentado una crisis en el incremento en el precio del combustible, afectando a varios sectores especialmente el transporte colectivo. Este fenómeno, está influenciado por factores internacionales y presiones económicas, pero también por la especulación, y su impacto es directamente en el usuario final.

Con anterioridad al alza en el precio del combustible, el servicio de transporte urbano ya tenía un precio más alto del autorizado por la municipalidad, especialmente en horarios nocturnos y fines de semana, y aprovechando la coyuntura de las ultimas semanas este sector incrementó aún más los precios sin la debida autorización, lo que lo convierte en un cobro ilegal.

Según reportes recientes por algunos sectores de la población que los transportistas quieren justificar debido al encarecimiento del combustible, no cumple con el procedimiento legal establecido, lo cual lo convierte en un cobro ilegal. El impacto económico de esta medida es significativo, especialmente para familias de bajos ingresos que dependen del transporte público diariamente.

El incremento acumulativo del gasto en pasajes afecta la economía doméstica, obligando a los usuarios a pagar una tarifa que consideran injusta, ilegal y arbitraria. Además, la situación ha generado conflictos sociales, incluyendo protestas, paralización del servicio y enfrentamientos entre usuarios y transportistas.

Desde el punto de vista jurídico, los pilotos y transportistas que cobran tarifas no autorizadas estarían incurriendo en delitos o faltas, entre las que se pueden mencionar: Cobros ilegales o indebidos, abuso de autoridad, coacción, estafa o engaño, incumplimiento de la normativa vigente respecto al precio y calidad del servicio, entre otros. 

La Municipalidad de Quetzaltenango ha reiterado que no ha autorizado ningún aumento al pasaje, por lo que cualquier cobro aumentado es ilegal, correspondiéndole a las autoridades ejercer control y supervisión efectiva, así como denunciar en las instancias correspondientes para la respectiva persecución penal.


Vilma del Rosario Xicará

Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.


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OpiniónQuetzaltenango

¿Estamos donde debemos estar? El valor de medir nuestro avance

El segundo trimestre representa una oportunidad clave para medir el avance real frente a los objetivos planteados.

Edwin Ibarra 7 Abril 2026 09:28
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En esta serie, Pausa Estratégica: Evaluando el Camino Recorrido, hacemos un alto intencional para reflexionar con claridad y propósito. Este espacio nos permite observar con honestidad dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos.

Al iniciar el año, toda organización establece metas con expectativas claras. Sin embargo, el paso del tiempo exige una pausa consciente para evaluar si el camino recorrido está alineado con lo planeado. Este análisis no solo es estratégico, sino también un ejercicio de sabiduría.

El segundo trimestre representa una oportunidad clave para medir el avance real frente a los objetivos planteados. En el ámbito empresarial, el uso de indicadores de desempeño (KPIs) permite evaluar resultados de forma objetiva. Estudios en gestión estratégica muestran que las organizaciones que revisan sus metas periódicamente tienen mayor probabilidad de éxito, ya que pueden corregir desviaciones a tiempo.

Desde una perspectiva espiritual, la evaluación también implica reflexión interna. La Biblia nos recuerda en Lamentaciones 3:40: “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvamos a Jehová”. Este llamado no solo aplica a la vida personal, sino también a la gestión de nuestras responsabilidades.

Evaluar el progreso implica reconocer logros, pero también identificar áreas de mejora. No se trata de juzgar, sino de aprender. En la práctica empresarial, esto fortalece la toma de decisiones basada en datos y experiencia.

En este punto del año, hacer una pausa estratégica permite alinear esfuerzos, reenfocar recursos y renovar el compromiso con la visión inicial. Así, la evaluación se convierte en una herramienta de crecimiento integral, donde la disciplina organizacional y la guía espiritual convergen para avanzar con propósito.


Edwin Ibarra

Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.


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OpiniónReflexión

El fototropismo espiritual

Silvia Morales Paniagua 6 Abril 2026 09:30
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¿Sabía usted que el fototropismo es la respuesta de las plantas al estímulo de la luz, lo que permite su crecimiento en dirección de la fuente luminosa? Este proceso biológico tan especial que realizan las plantas debería ser imitado por el hombre en sentido figurado. La Palabra de Dios en San Juan 8:12 registra el momento en que Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida”.

En el lugar donde laboro estuve aproximadamente cuatro meses sin tener luz, lo que dificultaba el trabajo dentro del aula. Es como cuando experimentamos en casa la ausencia de luz; a pesar de que sabemos cómo tenemos organizada una habitación, nos conducimos con miedo de tropezar, caer o lastimarnos. Lo mismo sucede en la vida espiritual, es exactamente la manera en que Jesús trabaja con nosotros, guiándonos fuera de la oscuridad para que visualicemos el camino correcto.

Acabamos de tener una semana de recogimiento y reflexión sobre la muerte y resurrección de Jesús, y eso es bueno, pero el reto diario en nuestro vivir es caminar en luz, buscar el ambiente propicio para crecer como personas, para desarrollarnos en todos los aspectos de la vida. Jesús debe estar involucrado en nuestras decisiones, en nuestro accionar; esto se logra con una relación directa con Él, tomando tiempo para hablar, estar, escuchar e imitarlo, pedir siempre su dirección. Y, por otro lado, caminar en luz también es interactuar y participar con personas que nos aportan luz, ese tipo de personas que suman y no que restan. En Proverbios 13:20 dice: “Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades”.

“Para desarrollarnos plenamente como personas necesitamos caminar en luz, que es Jesús, y rodearnos y participar con personas que irradien y reflejen esa luz”.

Tenga presente que en la vida todo tiene sentido.


Silvia Morales Paniagua

Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.


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El tiempo no es lo que creíamos

El universo no solo es grande, es profundamente desconocido. Existen otros mundos, otras posibilidades, otras realidades que apenas comenzamos a imaginar.

César Pérez Méndez 6 Abril 2026 09:19
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Anoche no solo vi una película de 169 minutos. Sentí que el universo me hizo una pregunta incómoda: ¿qué tanto entendemos realmente de la vida, del tiempo… de nosotros mismos?

Por invitación de mi hijo César, después de almorzar y ya con un buen café en mano, nos sentamos a gusto a ver una película que cuesta 4 dólares en Apple TV: Interstellar. No es solo ciencia ficción. Es un espejo. Uno que nos enfrenta con verdades que, aunque no entendamos del todo, intuimos profundamente.

Está de moda nuevamente esta película mientras seguimos atentos al rumbo de Artemis II por el espacio.

Regresemos a la película. La primera gran idea es inquietante: el tiempo no es igual para todos. En la película, una hora puede equivaler a siete años en otro lugar. Y aunque no estemos cerca de un agujero negro, en la vida cotidiana eso también ocurre. Hay momentos que pasan en un suspiro y otros que pesan como décadas.

Entonces surge una pregunta inevitable: ¿En qué estamos invirtiendo nuestro tiempo?

Porque mientras dudamos, postergamos o nos distraemos, alguien más ya está viviendo las consecuencias.

Otra idea poderosa es que el universo no solo es grande, es profundamente desconocido. Existen otros mundos, otras posibilidades, otras realidades que apenas comenzamos a imaginar. Y eso, lejos de asustarnos, debería despertarnos.

Llegó el momento de una pausa, pero para tomar chocolate caliente, con pan, claro.

Antes de seguir viendo, pensamos: si el universo es tan vasto… ¿por qué pensamos en pequeño?

Vivimos muchas veces atrapados en nuestros propios límites mentales, cuando en realidad estamos diseñados para explorar, para descubrir, para ir más allá. No necesariamente al espacio, pero sí a nuevas versiones de nosotros mismos.

La película también nos confronta con algo aún más profundo: las dimensiones. No solo las físicas, sino las invisibles. Nos recuerda que el tiempo podría no ser una línea, sino un espacio. Que todo lo que hemos vivido, amado o perdido, de alguna forma, sigue existiendo.

Y aquí aparece una de las ideas más humanas de todas: el amor como fuerza que trasciende el tiempo y el espacio.

No es una fórmula científica, pero sí una verdad que sentimos. Las decisiones más importantes de nuestra vida casi nunca son racionales; son emocionales. Elegimos por lo que amamos, por lo que nos mueve, por lo que nos conecta.

Y eso nos lleva al centro de todo: No somos solo seres que viven en el tiempo. Somos seres que dejan huella en él.

Tal vez nunca viajemos a otra galaxia. Tal vez nunca entendamos del todo cómo funciona el universo. Pero sí podemos decidir cómo vivir nuestro propio tiempo.

Si lo desperdiciamos… o si lo convertimos en algo eterno en la vida de alguien más.

Porque al final, como sugiere Interstellar, no se trata solo de salvar a la humanidad. Se trata de recordar qué significa ser humano. ¡Vayan a verla! ¡Es de las pocas que volvería a ver! El tiempo es un juego, y todavía no lo entendemos.

Nota: la fotografía de esta columna es tomada de la película Interstellar. 

 


César Pérez Méndez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.


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