Es momento de levantar la voz por Guatemala
Hay que poner los pies sobre la tierra y tener claro que este es un 14 de septiembre atípico, no tanto por el clima y el susto del reciente sismo, sino por el terremoto en contra del pueblo de Guatemala y del Estado, que han provocado los innombrables diputados al Congreso de la República. La celebración en Xela sigue. Nadie va a parar el desfile de las bandas ni bajará el volumen de los conciertos, pero en la conciencia ciudadana debe haber un despertar, porque si eso no ocurre, lo que sigue podría ser catastrófico para el presente y el futuro de todos. Ustedes seguramente se recuerdan que los políticos han querido meter gol en días de asueto o cuando y donde la gente está enfocada en otros asuntos, pero finalmente estos aliados de la opacidad son descubiertos. En Xela, la vez pasada construyeron una cadena de locales comerciales sin autorización, en terrenos del Zoológico Minerva, cuando la población se encontraba en días festivos. No obstante, al final la burda treta quedó desvelada. Ayer, lo que pasó no fue distinto. Estos politicastros aliados de la opacidad y la impunidad pensaron que la gente no voltearía a ver al Congreso por estar a las puertas de los festejos patrios, pero pasó todo lo contrario y las redes sociales se estremecieron con un grito al unísono de rechazo al #PactoDeImpunidad orquestado por los diputados con tres objetivos en mente: frenar la fiscalización del financiamiento de los partidos políticos; librar a los secretarios generales de los partidos de toda responsabilidad ante eventuales reparos financieros; y librar de la cárcel a cualquier persona, sin importar el delito, si el hecho por el que se le acusa o sentencia no supera los diez años de prisión, bajo el principio de que la ley solo tiene efecto retroactivo cuando beneficia al acusado. Obviamente, la maniobra no podría ser más clara en sus alcances: a) asegurar impunidad al presidente de la República, Jimmy Morales, en los señalamientos de financiamiento electoral ilícito por el que se pidió su desafuero; c) librar de persecución penal a los diputados Orlando Blanco y Roberto Villate, contra quienes se tramita antejuicio por anomalías en el financiamiento electoral de sus partidos UNE y Líder, respectivamente; d) asegurar la excarcelación de los numerosos políticos y empresarios que se encuentran en prisión por casos de corrupción, si reciben condenas de hasta diez años de cárcel. Los siete diputados de Quetzaltenango no han tenido la capacidad -ni la van a tener- de proponer una ley o una reforma que beneficie a su territorio, pero eso sí, fueron unos descarados para ser parte de los 107 legisladores que apoyaron entusiastamente los cambios del mal recordado miércoles negro del 13 de septiembre, que solo fomentan la corrupción y la impunidad que mucho daño le han ocasionado a la sociedad. Innumerables reacciones han habido en la atmósfera de las redes sociales, y otros miles de guatemaltecos han salido a las calles en todo el país, como la marcha pacífica que tuvo amplia convocatoria en Xela, con más de 300 participantes, y que salió del frente del Centro Universitario de Occidente y concluyó en el Parque Central. Estos quetzaltecos que levantaron su voz, más los miles de ciudadanos que no pudieron llegar, siguen esperando el anhelado cambio en la forma de hacer política y la administración proba y transparente del Estado, y que trágicamente no llega desde el descalabro del gobierno de Otto Pérez Molina El presidente Jimmy Morales puede devolver los Q450 mil recibidos opaca e ilegalmente del Ejército como bono de responsabilidad; los diputados pueden reconocer que se equivocaron, y el mandatario también pude vetar las perversas reformas al Código Penal que se aprobaron el miércoles 13, pero eso no cambia nada. Lo que puede cambiar en el mañana es que cada uno comience por ser honesto y trabajador y cumpla con su Patria, no solo en septiembre, ni como espectador de desfiles. Parte de cumplir es levantar la voz. Y en las próximas elecciones, evitar lo más posible, volverse a equivocar, especialmente con quienes vayan a legislar. Este 14 de septiembre atípico que sea para levantar la voz pacíficamente, porque el pueblo tiene razón, y estos cambios a la ley que favorecen la impunidad se quedaron solo en un intento más de frenar el generalizado anhelo de contar con un país con justicia y con oportunidades para todos. Los descarados politiqueros deben entender, de una vez por todas, que ninguno de sus actos corruptos quedarán ocultos, ni podrán seguir burlando la buena fe de los ciudadanos. El presidente estadounidense Abraham Lincoln expresó: “Se puede engañar a una parte del pueblo todo del tiempo; a todo el pueblo, una parte del tiempo, pero no a todo el pueblo todo el tiempo”.
La Voz de Xela · Redacción
A la memoria del Lic. Juan Francisco Solórzano Foppa
En memoria de Juan Francisco Solórzano Foppa —ahora, mártir—, nuestro destino lo debemos construir juntos. El Lic. Foppa —cariñosamente llamado así— nos dijo, nos habló, nos ilustró; bueno, para que entendamos mejor, nos dijo nombres y apellidos de la gente que no es gente y que está realizando actividades ilícitas a la sombra del poder oscuro de la justicia, que no es justicia, y por eso nos han hecho tanto daño. ¡Es inconcebible que, a estas alturas de la vida y del tiempo, no hayamos entendido!
Hermanos de los cuatro pueblos que cohabitamos Guatemala, no tenemos por qué perdernos, no. ¿Quién fue el culpable de este vil y atroz asesinato? Pues está claro: el gran Solórzano Foppa dejó videos y ahí está la respuesta. No perdamos el tiempo en hacer o construir narrativas con base en conjeturas o charlas baratas divulgadas en las plataformas virtuales de TikTok y Facebook, entre otras. ¡No perdamos el tiempo jugando a investigadores o creadores de contenido sin contenido!
Entiendo muy bien el grado de frustración, enojo e impotencia que nos invade ante este hecho trágico y por demás histórico en la vida democrática del país, el cual fue provocado por gente con pensamiento semifeudal y, obviamente, con la ayuda de vasallos analfabetos leales a los intereses del señor semifeudal; sin embargo, esto no nos detendrá, nos obliga a actuar de una mejor manera, es decir, a grandes males, grandes soluciones. Los politiqueros y baratos ya están llegando a visitarnos, nos estrechan la mano, nos abrazan, nos saludan y hasta se quitan el sombrero. Todas esas acciones simple y sencillamente son hipocresía en su máxima expresión. Junto a ellos llevan block, cemento, lámina y hasta la iniciativa de ley para darle nuestro dinero, disfrazado de salario, a los COCODES: la corrupción hasta no más poder. Entonces, pregunto: ¿será usted capaz, que está leyendo estas líneas, de darles su voto? La familia, la mamá, la esposa y los hijos del Lic. Foppa se lamentarían enormemente por estas actitudes corruptas, que sin duda habrá por montón; menos mal, los buenos somos más.
Estimado lector, en todos los espacios donde tuvo relación de trabajo, de amistad, incluso de recreación, el Lic. Foppa procuró una vida de principios y valores, sobre todo, solidario con las causas justas —la solidaridad fue manifestada por él hacia nuestros hermanos exlíderes de los 48 Cantones, Luis y Héctor, también al Sr. José Rubén Zamora; incluso, enfrentó la cárcel por defender a José Rubén—, combatiendo frontalmente y sin tapujos la corrupción. Entonces, con mayor razón y con sentido de coherencia debemos procurar en nuestras relaciones públicas y privadas aquello de amar al prójimo como a nosotros mismos.
Combatir la corrupción es el legado de Juan Francisco Solórzano Foppa y lo debemos afrontar unidos, porque los guatemaltecos ya no debemos seguir divididos. No han pasado años, sino décadas, y los pocos avances que se han tenido son casi nada en medio de este mar de incertidumbre que no nos deja vivir como Dios manda. ¿Qué más tenemos que sufrir para entender que, si no nos unimos, nos hundiremos irremediablemente?
Reitero, está claro qué vehículos electoreros representan y practican la corrupción y la narcopolítica, esas acciones que denunció con vehemencia y carácter el Lic. Foppa; entonces, por ellos jamás debemos votar. Los partidos buenos —no perfectos— que siempre han caminado separados tienen la oportunidad de hacer historia a favor del pueblo. Si no caminan juntos en 2027, temo que jamás podrán llevar más de cinco diputados al Congreso, más de cinco alcaldes municipales, menos un binomio presidencial al Palacio Nacional. Únanse y caminen juntos por el amor y bienestar del pueblo honesto y digno.
“Por medio de la unidad de los buenos se alcanza el bienestar del pueblo”.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
Proteger y servir: ¿lema o contradicción?
No basta con condenar los hechos ni con prometer investigaciones. Se necesitan resultados, transparencia y sanciones cuando corresponda.
La ironía es indignante: la institución cuya misión es proteger y servir termina bajo sospecha de vulnerar los derechos de ciudadanos a quienes debía garantizar seguridad. ¿De qué sirve un lema cuando las actuaciones de quienes deben honrarlo ponen en duda la confianza pública?
Cómo sabemos todos, los hermanos Rigoberto Choc Toz, de 30 años, y Daniel Zaqueo Choc Toz, de 18, fueron capturados tras el asesinato del abogado Juan Francisco Solórzano Foppa y Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro. Sin embargo, el Juzgado de Turno decretó falta de mérito a su favor y ordenó su libertad inmediata. También el Ministerio Público solicitó esa resolución ante las dudas surgidas durante el procedimiento policial.
Los señalamientos sobre la implantación de un arma, que actualmente se investigan, son gravísimos. Al comprobarse que agentes alteraron evidencias para incriminar a personas inocentes, no estaríamos ante un simple error, sino frente a una conducta que traiciona la función pública y atenta contra la justicia.
Por eso, los siete policías señalados deben ser investigados con rigor e imparcialidad. Si existen elementos suficientes, corresponde separarlos preventivamente de sus funciones conforme a la ley, establecer responsabilidades y examinar la actuación de sus mandos inmediatos y superiores. La jerarquía no puede convertirse en refugio ni la impunidad en costumbre.
La muerte de Solórzano Foppa y Aguilar Gamarro es una tragedia que exige esclarecer quiénes los mataron y por qué. Pero también ha expuesto una herida institucional que no podemos ignorar: cuando quienes deben investigar la verdad la manipulan, el Estado pierde credibilidad y la ciudadanía queda desprotegida.
No basta con condenar los hechos ni con prometer investigaciones. Se necesitan resultados, transparencia y sanciones cuando corresponda.
Una sociedad no se salva ocultando sus heridas, sino teniendo el valor de limpiarlas, corregirlas y exigir justicia, sin excepciones ni privilegios.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónGuatemala
Foppa, un legado más allá de las palabras
Recuerdo su sencillez, escuchaba las opiniones de todos, compartía sus conocimientos sin reservas ni envidias.
Con respeto y pesar escribo en memoria del licenciado Francisco Solórzano Foppa, mucho se dice sobre su trayectoria y lucha contra la corrupción en Guatemala. Más allá de las diferencias de pensamiento, ninguna vida debería terminar por decisión de otros, hoy quiero recordar una faceta que conocimos quienes tuvimos la oportunidad de coincidir con él en el ámbito profesional.
Lo conocí hace varios años, durante unas jornadas de capacitación de legislación contra la corrupción dirigidas a funcionarios públicos; posteriormente, coincidimos nuevamente en equipos interinstitucionales, coordinando algunas acciones junto a otros profesionales y amigos en común.
De aquellas experiencias recuerdo su capacidad para aplicar el método científico en la investigación de casos complejos, tenía una manera particular de orientar y enseñar ello a los equipos en la formulación de hipótesis, objetivos, identificar problemas y soportar los medios de prueba, análisis de información y construcción de expedientes debidamente sustentados. Sabía integrar distintas disciplinas para encontrar respuestas donde inicialmente solo parecían piezas dispersas de un rompecabezas.
Fueron jornadas de trabajo que llegaron a extenderse hasta dieciocho horas al día, en las que su expresión “vamos a encontrar la solución” mantenía el ánimo del equipo. Tenía convicción de que las instituciones funcionaban si eran dirigidas por personas con voluntad de hacerlo bien.
Recuerdo su sencillez, escuchaba las opiniones de todos, compartía sus conocimientos sin reservas ni envidias y comprendía que cada profesional tenía algo valioso que aportar. Esa forma de trabajar permaneció incluso cuando asumió como funcionario en la SAT.
Guatemala pierde a una persona cuya experiencia dejó enseñanzas profesionales con quienes alguna vez compartió espacios de trabajo, sobre todo porque podemos honrar su memoria desde nuestras propias responsabilidades, procurando actuar con legalidad y compromiso con las causas justas, el verdadero legado de un profesional también está en los conocimientos que comparte. Mis condolencias a su familia y amigos. Que en paz descanse, licenciado Foppa.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónJuan Francisco Foppa
Otro año escolar que se va
Quizá le son familiares las siguientes frases: “Otro año ya se ha ido, cuántas cosas han pasado, algo hemos aprendido, algo hemos olvidado”. Seguramente dirá que es la introducción de una canción muy popular; está en lo correcto, aplica muy bien a la reflexión que quiero realizar.
Estamos en el declive de un ciclo escolar. Muchos han culminado, otros están por terminar; por lo que es conveniente evaluar y enmendar. Es otro año que se va en el que han transcurrido muchas cosas que deben mejorar para ir un paso hacia adelante en términos educativos. Guatemala lo necesita.
No es desconocido para todos que la educación en nuestro país ha ido en declive. La calidad de los estudiantes no es la misma que la de los estudiantes de hace una década, lo que es preocupante. Por supuesto que, desde el ángulo o perspectiva en que se evalúe, las opiniones pueden variar y ser completamente diferentes. Muchos responsabilizarán a los maestros diciendo: “Ya no hay buenos maestros que dominen contenidos, que sean ejemplo para los estudiantes, maestros con temple y carácter”. Otros dirán: “Es responsabilidad de los padres que en muchas ocasiones están ausentes, llevan a sus hijos para que los maestros realicen el trabajo que corresponde hacer en el núcleo familiar, la construcción de valores y la emisión de sanciones para corregir conductas que en muchos casos son el reflejo de lo que se vive en casa”. Alguien más opinará: “Es responsabilidad de la escuela que se torna aburrida, sin motivación alguna; es mucho más atractiva la tecnología que mucho facilita, a un clic resuelve la vida, privilegiado aquel que la sabe manejar porque sin tanto trabajo y esfuerzo todo es resuelto”. No faltará la opinión: “Son los estudiantes faltos de interés, irresponsables, irrespetuosos hacia las autoridades, no digamos a las reglas y normas”.
Sin buscar responsables, lo importante es corregir y aplicar viejas o nuevas estrategias cimentadas en valores para que la calidad educativa se fortalezca, sin olvidar que este trabajo es de todos. Es necesario, preciso e imperante aplicar valores familiares, éticos, morales, religiosos y sociales que se reflejen en acciones, en el papel que nos corresponda, como autoridades, como padres, como maestros, como estudiantes.
“Quizá la cura para una educación decrépita sea ejercitarnos en el temor a Dios”. Recuerde: en la vida todo tiene sentido.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
El autocuidado es prevención
Hace poco más de dos años, durante un chequeo de rutina en casa, descubrí unas bolitas en mis senos. Recuerdo que lo primero que sentí fue miedo. Revisé nuevamente y me provocaba un poco de dolor; mi mente comenzó a imaginar muchas cosas, la incertidumbre se apoderó de mí. Ese mismo día llamé a mi ginecólogo y realicé una cita. Después de realizarme los estudios correspondientes, el diagnóstico fue fibroadenomas, pequeños tumores benignos de la mama, bastante comunes en nosotras, las mujeres. Sentí tranquilidad y mis pensamientos negativos se dispersaron de inmediato. Comprendí algo que hoy quiero compartir: no debemos esperar a que algo duela, alarme o inquiete para prestar atención a nuestra salud. Es importante conocer nuestro cuerpo, atender los cambios que presenta y buscar respuestas a tiempo. La detección temprana puede hacer una diferencia importante en el diagnóstico y tratamiento para la salud.
En este Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, quiero invitarte a realizar una pausa y preguntarte: ¿cuándo fue la última vez que priorizaste tu salud?
Programa tus chequeos, conoce tu cuerpo y consulta con un profesional de la salud ante cualquier cambio.
El autocuidado va más allá del arreglo personal, elegir prendas de vestir o encontrar un momento para descansar; el autocuidado es también tomar la decisión de proteger tu salud, tu bienestar.
Las revisiones recomendadas pueden variar según la edad, antecedentes familiares y factores de riesgo. No esperes a tener miedo para cuidar de ti; tu salud merece estar entre tus prioridades. Si tú estás bien, tu familia también. Recuerda que en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
El derecho a equivocarnos
Algunos tienen consecuencias que debemos asumir. Se trata de tener la honestidad de reconocerlos y, sobre todo, la voluntad de corregirlos.
Con los años he aprendido que una de las cosas más difíciles para las personas es reconocer que nos hemos equivocado. No importa cuánto hayamos estudiado, qué responsabilidades tengamos o cuánta experiencia hayamos acumulado. A veces, decir simplemente “me equivoqué” nos cuesta más que el propio error. En mi vida personal y profesional he tomado decisiones que, vistas con el tiempo, seguramente habría hecho de otra manera. También he conocido personas extraordinarias que no tenían dificultad en reconocer sus errores, mientras otras, con mucha preparación y experiencia, encontraban mil razones para justificar los suyos.
Creo que buena parte del problema está en cómo aprendimos a entender los errores. Desde pequeños nos enseñaron que equivocarnos era algo malo, que debíamos tener siempre la respuesta correcta. Y así fuimos creciendo con la idea de que admitir una equivocación podía hacernos perder el respeto de los demás. Pero la vida nos demuestra algo diferente. He visto cómo una disculpa sincera puede recuperar una amistad, cómo reconocer una decisión equivocada puede mejorar el ambiente de trabajo y cómo escuchar una opinión distinta puede ayudarnos a encontrar soluciones que antes no habíamos considerado.
No se trata de justificar nuestros errores ni de restarles importancia. Algunos tienen consecuencias que debemos asumir. Se trata de tener la honestidad de reconocerlos y, sobre todo, la voluntad de corregirlos. Quizás deberíamos enseñar más a nuestros hijos y a quienes nos rodean que equivocarse no es el fin de nada, y que pedir disculpas, cambiar de opinión o comenzar de nuevo también son formas de crecer. Después de todo, nadie tiene todas las respuestas. Tengamos siempre presente que, si algo también nos enseña la vida, es que nunca dejamos de aprender, especialmente de aquello que no hicimos bien.
Luis Felipe Polo
OpiniónReflexión
El uso ético de la inteligencia artificial
La tecnología debe estar al servicio de las personas, no convertirse en una herramienta para perjudicarlas.
La inteligencia artificial puede ayudarnos a trabajar más rápido, analizar información y encontrar soluciones. Sin embargo, cuanto mayor es su capacidad, mayor debe ser nuestra responsabilidad al utilizarla. Para empresarios y profesionales, la pregunta no debería ser solamente ¿qué puede hacer la IA por mi empresa?, sino también ¿qué debería permitirle hacer?
El primer principio es no causar daño. No debemos utilizar la IA para engañar clientes, manipular información, discriminar personas, fabricar noticias falsas o vulnerar la privacidad. La tecnología debe estar al servicio de las personas, no convertirse en una herramienta para perjudicarlas.
Proverbios 11:3 enseña: “La integridad de los rectos los encaminará”. La honestidad debe mantenerse incluso cuando una herramienta tecnológica nos permita actuar rápidamente o permanecer en el anonimato.
El segundo principio es verificar antes de confiar. Una respuesta generada por IA puede contener errores. Por eso, quien firma, publica o toma una decisión sigue siendo responsable de revisar la información.
La Biblia nos recuerda: “El simple todo lo cree; mas el avisado mira bien sus pasos” (Proverbios 14:15).
Finalmente, debemos preguntarnos si nuestro uso de la IA beneficia realmente a las personas. “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos”(Lucas 6:31).
La inteligencia artificial puede aumentar nuestra productividad, pero la ética debe dirigir su poder. Usarla bien no significa aprovechar todo lo que puede hacer, sino utilizarla para hacer lo correcto.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónInteligencia Artificial
A una fiesta se asiste con traje de fiesta
El profeta Isaías habla de que el Señor, en aquel día, preparará un festín, una fiesta con platillos suculentos para todos los pueblos. Una fiesta en donde habrá vinos exquisitos y manjares. Les quitará el velo que les cubre el rostro para que puedan ver bien. Y ese día se dirá: “Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara”. Y hay que alegrarse por la salvación que nos trae (Is 25, 6-10). Esta fiesta que prepara el Señor es para todos. Todos estamos llamados a la salvación. Dios quiere salvarnos a todos. Pero no nos obliga. Dios da oportunidades para que mejoremos nuestra vida, para hacer esos cambios que haya que hacer, para arrepentirnos, para disciplinar un poco más nuestra vida cristiana. Pero esto ya depende de cada uno. Si alguien no quiere, Dios respeta esa decisión de cada uno. Ojalá estemos dispuestos a hacer cambios integrales en nuestra propia vida para que, cuando el Señor venga, me encuentre listo y yo pueda participar plenamente de la vida eterna.
“Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez. Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza”. Sin embargo, agradece el apoyo que le dieron por medio de Epafrodito cuando él estuvo preso, posiblemente en Éfeso. Y le pide a Dios que también satisfaga o cubra las necesidades de la comunidad (Flp 4, 12-14. 19-20). Todo tiene su tiempo. Hay un tiempo en el que uno no tiene casi nada y hay tiempos en los que uno tiene para comprarse al gustito. Y todo esto hay que agradecerle a Dios. Pero ya sea que vivamos en pobreza o en la riqueza, nunca nos olvidemos de los pobres, de los que no tienen nada para vivir.
En Mt 22, 1-14, Jesús cuenta la parábola de un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Y mandó a sus criados para que llamaran a los invitados, pero estos no quisieron ir. El rey manda a otros criados para que los inviten, pero uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás insultaron y mataron a los criados. Entonces, el rey se molesta y los manda a matar y a prenderle fuego a la ciudad. Pero como la fiesta ya estaba lista, entonces manda a sus criados para que salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren. Y encontraron a buenos y malos, pero todos fueron invitados.
El único requisito era ir con “traje de fiesta”. Cuando ya todos estaban en la fiesta, el rey se da cuenta de que hay un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y da la orden para que lo saquen de la fiesta. Ahora bien, cada uno ha recibido esa invitación para asistir a la boda. Pero para poder participar en este banquete de bodas, se me pide el traje de la justicia, de la fortaleza, de la templanza y de la fortaleza. Se me pide asistir con el traje de la fe, esperanza y caridad. En una palabra, el requisito para poder disfrutar de esta fiesta es llegar con el traje de la conversión de vida.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Velocidad de la luz: una constante que determina la realidad (2 de 2)
Y cuanto más aprendo sobre la creación, más consciente soy de que conocer el universo también puede ser una manera de admirar a Dios.
Cuando observo la luz, veo mucho más que fotones, longitudes de onda y velocidades. Veo una realidad de la que depende nuestra vida, una naturaleza cuyas leyes podemos descubrir, pero que no hemos creado nosotros.
La Biblia comienza con una declaración grandiosa: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). Poco después encontramos estas palabras: “Sea la luz” (Génesis 1:3).
No confundo el relato bíblico con una explicación de la física moderna. Lo interpreto desde una perspectiva espiritual: la luz, desde las primeras páginas de la Escritura, representa una expresión del orden y de la obra creadora de Dios.
¿Significa que ya comprendemos todos sus misterios? Por supuesto que no. Cada respuesta científica abre nuevas preguntas. Cada descubrimiento nos permite conocer algo más, pero también nos recuerda cuánto queda por descubrir.
Mi convicción es firme: Dios es el Gran Creador de todo lo que existe y el fundamento del orden del universo.
No necesito enfrentar a Dios con la ciencia para defender mi fe. Tampoco necesito renunciar a la razón para creer. Puedo estudiar, preguntar, contrastar evidencias y reconocer los límites de nuestro conocimiento sin abandonar mi confianza en el Creador.
Quizá nunca lleguemos a comprender todos los secretos del universo. Sin embargo, tenemos la extraordinaria capacidad de investigar, descubrir y maravillarnos.
Cada vez que pienso en la luz, en sus propiedades y en su papel esencial para la vida, reafirmo una convicción personal: detrás de la inmensidad del universo encuentro razones para creer en una inteligencia creadora superior a nosotros: Dios.
La ciencia me ayuda a comprender la grandeza del universo. Mi fe me lleva a reconocer en esa grandeza la obra de su Creador.
Y cuanto más aprendo sobre la creación, más consciente soy de que conocer el universo también puede ser una manera de admirar a Dios.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónVelocidad de la Luz















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