Bienvenidos a los Juegos Centroamericanos en Quetzaltenango
Este sábado, domingo, lunes y martes, el Complejo Deportivo será escenario del atletismo de alto nivel, y la Autopista Los Altos vibrará con la energía del ciclismo.
Con gran alegría y orgullo, damos la más cordial bienvenida a los atletas de las diferentes delegaciones nacionales e internacionales que participan en los Juegos Centroamericanos, en sus disciplinas de atletismo y ciclismo, que se desarrollan este fin de semana en la ciudad de Quetzaltenango.
Para los quetzaltecos, este es un acontecimiento especial y profundamente simbólico. Hace alrededor de 12 años nuestra ciudad planificaba y soñaba con ser sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. En aquel entonces se hablaba con entusiasmo sobre la posibilidad de recibir la mayoría de las disciplinas deportivas, imaginando incluso una transformación en infraestructura y desarrollo. Sin embargo, aquella ilusión se fue desvaneciendo con el paso del tiempo, pues los proyectos no lograron concretarse y las oportunidades quedaron en los papeles y en los discursos políticos.
Hoy, ese sueño se hace realidad, aunque sea en dos disciplinas, y eso merece celebrarse. La presencia de atletas talentosos y dedicados nos llena de inspiración. Nos recuerdan que el deporte une, motiva y eleva el espíritu de una comunidad. Quetzaltenango, reconocida como la Ciudad del Conocimiento, también es ahora la ciudad del esfuerzo, la perseverancia y la competencia limpia.
Este sábado, domingo, lunes y martes, el Complejo Deportivo será escenario del atletismo de alto nivel, y la Autopista Los Altos vibrará con la energía del ciclismo centroamericano. Invitamos a los vecinos de Xela a salir, apoyar y aplaudir a estos hombres y mujeres que, con disciplina y pasión, representan lo mejor del deporte regional.
A todos los atletas, entrenadores y delegaciones: bienvenidos a Quetzaltenango. Que su estancia sea agradable, que encuentren en nuestra gente hospitalidad y admiración, y que sus competencias sean una experiencia inolvidable.
El deporte ha vuelto a llenar de vida nuestra ciudad, y eso es motivo de orgullo. Disfrutemos juntos este evento histórico.
Editorial
EditorialJuegos Centroamericanos
La fe: el mejor capital para construir una empresa
Quien aprende a depender de Dios descubre que el mayor éxito no es construir una empresa próspera, sino una vida con propósito y un legado que glorifique su nombre.
En el mundo de los negocios solemos medir el éxito por las utilidades, el crecimiento o la capacidad de innovar. Sin embargo, existe un activo que no aparece en los estados financieros, pero que sostiene a los líderes en los momentos más difíciles: la fe en Dios.
Todo empresario enfrenta incertidumbre, decisiones complejas y desafíos que ponen a prueba su carácter. En esos momentos, la tentación es confiar únicamente en la experiencia, el conocimiento o los recursos propios. Pero la Palabra de Dios nos recuerda: "Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia; reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas"(Proverbios 3:5-6).
La verdadera fortaleza de un líder no radica en creer que puede hacerlo todo, sino en reconocer que necesita la dirección de Dios. Cuando Él guía nuestras decisiones, también moldea nuestro carácter para actuar con integridad, justicia y humildad. Así, la empresa deja de ser solo un negocio y se convierte en un instrumento para servir, generar bienestar y honrar al Creador.
El Salmo 127:1 lo expresa con claridad: "Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican". Ningún plan estratégico sustituye la bendición de Dios. Por eso, antes de abrir una puerta, firmar un contrato o iniciar un nuevo proyecto, vale la pena hacer la pregunta más importante: "Señor, ¿es este tu camino?"
Quien aprende a depender de Dios descubre que el mayor éxito no es construir una empresa próspera, sino una vida con propósito y un legado que glorifique su nombre.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión
Adiós al Mundial 2026
Se terminó la alegría del Mundial 2026, una fiesta futbolística programada, tan esperada y deseada a nivel mundial, llena de alegría, algarabía, falta de empatía, colores, sinsabores, sorpresas, pesquisas, emociones, conmociones; la plataforma perfecta en donde vimos desfilar atletas conocidos, con una trayectoria y admirable recorrido, y atletas desconocidos, sepultados en el anonimato, que provocaron un tremendo impacto; jugadas que superaron la expectativa de los espectadores; sanciones erróneas que le dieron un tinte de inconformidad e indignación en más de una ocasión; ingresos exorbitantes por la afluencia de aficionados que no escatimaron recursos ni tiempo para estar presentes; segundos, minutos, días y semanas de euforia, cargados de temas polémicos, motivo de convivencia, unión familiar y desacuerdos para países que no tienen el privilegio de participar en un magno evento de tan alto calibre como el descrito anteriormente. El Mundial se convirtió en el mejor pasatiempo, la razón para sonreír, gritar, discutir y hasta llorar por las diversas opiniones.
Si bien es cierta la frase «mente sana, cuerpo sano», queda a nivel utópico en este Mundial porque muchos jugadores denotaron la falta de autorregulación a nivel de sus emociones, manchando de esta manera su imagen.
Regular lo que sentimos disminuye el desgaste psicológico, mejora la resiliencia, transformando la frustración en acción; eventos como el Mundial deben ser y convertirse en el punto y momento crucial para valorizar y dignificar a la persona humana, no para subestimar sus aptitudes, calidades y habilidades.
El mérito en este Mundial también aplica para esos atletas que, sin levantar una copa, influenciaron la vida de muchos, dejando con su participación una gran lección.
La invitación es imitar lo bueno y desechar lo malo, y recordar que en la vida todo tiene sentido.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
¿Qué historia cuenta tu nombre?
Nuestro nombre es el primer regalo que obtenemos. Para muchos es una tradición familiar heredar el nombre; para otros proviene de un personaje que se admira; en otros casos, simplemente nace de la creatividad, quizá por su significado cultural o porque parecía lindo y poco común. Cada nombre tiene un origen, una historia que escuchamos desde pequeños. Con el paso del tiempo, adquiere un valor significativo; construimos nuestra propia historia y el nombre cobra otro sentido.
Mi nombre inicia con la letra “C”, y la historia que escuché desde niña es que a mi mamá le gustaba Carol, después de conocer a una persona con ese nombre y le pareció bonito; Cecilia, variante femenina, por mi abuelo Cecilio, Q. E. P. D. El objetivo de mis padres era tener cuatro C en mis iniciales. Ya de grande, en alguna tarea de la escuela, busqué el significado en internet, con el cual me sentí muy identificada: Carol, mujer fuerte y valiente, pero también adquiere connotación de alegría, según algunas fuentes.
Tu nombre cuenta una historia; puedes encontrar un significado o simplemente darle un sentido distinto según tus decisiones, valores y la manera en la que estás viviendo. Cuando a veces sentimos que hemos perdido el rumbo y no encontramos la respuesta a la pregunta «¿Quién soy?», te sugiero poner en práctica un ejercicio sencillo, pero muy intencional, para reconectar contigo: crea un acrónimo con tu nombre. Cada letra representa una de tus fortalezas, cualidades o un valor que te representa.
Tu nombre no es solo una palabra que aparece en tus documentos; es la identidad de la persona que eliges construir cada día. Te presentas con tu nombre, te identifican por la persona que proyectas ser. Entonces, ¿qué historia cuenta tu nombre? Recuerda que, en los pequeños detalles, está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
El problema es la tierra en donde cae la semilla
Unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Esto representa a todo hombre que oye la palabra del reino y no la entiende; le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón.
Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron y, como no tenían raíces, se secaron. Representa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.
Otros granos cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.
Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. Representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto; unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta (Mt 13, 1-23).
El sembrador no es el problema, tampoco lo es la semilla. El problema siempre es la tierra. La tierra en donde cae la semilla no siempre está en buenas condiciones para que la semilla germine.
La tarea del ser humano en este mundo es siempre la de sembrar la semilla del perdón, el servicio, la reconciliación, la paz y la serenidad para actuar. No se sabe cuánto tiempo viviremos en este mundo. Lo cierto es que Dios nos da los talentos necesarios para poder salir a sembrar la semilla de los valores. Lamentablemente, no todos aceptamos este reto. Hay quienes se dedican a sembrar odio, rencor y resentimiento. Y esto no está bien, puesto que sufriremos las consecuencias en nuestra propia vida.
Lo que nos quiere decir Jesús con estos cuatro tipos de semilla es que el Evangelio ha sido, es y seguirá siendo sembrado en el corazón de cada persona. Los frutos, la eficacia de esta palabra de Dios en nuestra vida, van a depender de la respuesta libre que cada uno dé. El sembrador sale a sembrar en las familias, en los grupos, en el trabajo y en muchos otros espacios de la sociedad, y espera que esa semilla dé frutos. Frutos expresados a través de la coherencia y del testimonio de vida.
Dios siembra la semilla, pero nosotros somos libres de responderle o no. Unos han respondido con responsabilidad; otros han preferido continuar su vida según los criterios mundanos. Al final, cada uno elige lo que quiere mientras viva en esta tierra.
La buena tierra es nuestro corazón. Lo que tenemos que hacer para que la semilla del reino germine y dé buenos frutos es comenzar a hacer una buena limpieza interna. Si el interior no se limpia, difícilmente daremos buenos frutos a nivel personal, en las familias y en cualquier espacio de la sociedad.
No olvide que nuestra estancia en este mundo es por tiempo limitado. Así que aproveche el tiempo que tiene para sembrar valores. Ese es el mejor legado que puede dejar en la memoria de su gente.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Una final inédita
Sin duda, mañana veremos uno de los mejores partidos que la historia nos tenía preparados, una final inédita y única hasta el momento.
El Mundial es una fiesta del deporte que más masas mueve en el mundo; es un fenómeno social que paraliza al planeta. Si no, nos daremos cuenta el próximo domingo. Aseguro que la atención a ese partido estará centrada en quizá el 90% de la población mundial.
Nunca antes en la historia se han enfrentado en una llave semifinal y mucho menos en una final. Estadísticamente, solo aparece un partido oficial registrado: fue en la fase de grupos del Mundial de Inglaterra 1966, ganando los argentinos 2-1 a los ingleses. De allí aparecen registros de partidos amistosos a lo largo de la historia, en total 14, con seis victorias gauchas, seis victorias inglesas y dos empates. Estadísticamente, muy parejos, pero en la realidad las estadísticas pasan a un segundo plano. El hoy es hoy y mañana se jugarán la vida. De una vez advierto que espectáculo de fútbol, en su mayoría, no hay; generalmente son partidos cerrados, de marca muy fuerte y muy pocos espacios de maniobra.
Este Mundial nos ha dado grandes lecciones, como otras fiestas anteriores. No habremos olvidado en el Mundial de Italia 90 las grandes participaciones de Roger Milla con Camerún o Salvatore “Toto” Schillaci; nos dejaron cátedras de que para el futbol no hay edad límite, como también aquella “Mano de Dios” de Maradona en México 1986. Esta justa no fue tanto de jugadores individuales, sino la lección de esa garra “gaucha” que tiene Argentina. Es de aquellos equipos que reaccionan y sacan todo su “arsenal” hasta que tienen el “cuchillo en el pescuezo”. Nos dejan también claro que para un crack no hay edad. Messi, con 39 años, está haciendo uno de sus mejores mundiales.
Mañana se enfrentan dos selecciones de mucho juego de conjunto. España, muy disciplinada en su estructura futbolística, en su esquema, es más, no depende de uno u otro jugador; todos se colocan el “overol” para trabajar. Si no, miremos a Merino: ha entrado de cambio, cuando, según nosotros, tendría que ser un titular indiscutible, pero el DT Luis de la Fuente, su sistema no depende de uno ni de otro jugador. Su sistema se basa en el juego de conjunto; en cambio, Argentina sí tiene una Messi-dependencia y eso es clave para el conjunto albiceleste. Sin duda, mañana veremos uno de los mejores partidos que la historia nos tenía preparados, una final inédita y única hasta el momento. Que gane el mejor, pero mejor que gane el futbol y el aficionado, por supuesto. No se pierda nuestras transmisiones acá, en La Voz de Xela.
Hugo Siliezar López
OpiniónMundial 2026
Nuevamente en la mesa, reforma constitucional. Parte II
Es imperativo seguir analizando esta importante y trascendental acción, toda vez que daría un giro de 180 grados al problema que está ocasionando un daño a la democracia de nuestro país. Estimado lector, antes de avanzar en el tema, corrijo y ofrezco disculpas a la memoria del Sr. Rodrigo Asturias —EPD— por escribir su apellido en mi columna de opinión publicada la semana pasada; en lugar de escribir Arenas, puse el suyo. Aclarado el desliz, le invito a seguir la lectura de mi aporte relacionado con la reforma constitucional planteada por la asociación civil PODER CIUDADANO.
Por supuesto, para los que están acomodados en el status quo, esto les ha caído como un balde de agua fría, y vociferan que no es posible, no es recomendable hacerle cambios a la «máxima ley del país», porque es una de las mejores del mundo, o: «¿Cómo es posible que se reforme la CPRG para que esté al servicio del comunismo o progresismo?». Cosas así y otras mucho más ridículas ponen al descubierto su preocupación e hipocresía patriótica.
Desde mi particular punto de vista y al tenor de los especialistas en el tema, los veinticuatro artículos que se pretenden reformar no solucionarán el problema de fondo que tenemos. Solo por mencionar uno: la población de a pie —pueblo originario, ancestral, indígena y mestizo— está olímpicamente excluida de la redacción de la CPRG y, en la práctica, es un mito la puesta en marcha de los primeros cuatro artículos del texto constitucional. En ese sentido, necesitamos para ayer una refundación del Estado, donde tengan voz y voto los más desposeídos, los olvidados intencionalmente. A este respecto, comparto el sentimiento de una vecina comunitaria de Totonicapán: «En realidad, al momento de organizar este Estado, el sistema de justicia se pensó desde el poder dominante. Muy difícil pensar en la sociedad que la conforma. Los cambios necesarios desde lo diverso que conformamos la sociedad del país no se piensan, pues el poder no quiere perder privilegios». La pregunta del millón es: ¿la élite económica, política e incluso religiosa permitirá refundar el Estado para beneficiar a esa sociedad diversa, pobre y sin voz?
Permítame regresar y soñar con un Estado medianamente al servicio de sus habitantes. Insisto, el Estado tiene una enfermedad casi terminal; en ese sentido, me atrevo a pensar en un tratamiento de emergencia, digamos, quirúrgicamente aplicado en el lugar donde es necesario combatir la enfermedad, mientras el paciente, el equipo especializado y los medicamentos se preparan para aplicarlo y así salvarlo de una muerte anunciada desde hace rato.
¿Estaremos dispuestos a seguir aportando para evitar el colapso total del Estado? Personalmente creo que sí. La acción emprendida por PODER CIUDADANO refleja esa empatía patriótica y, sobre todo, se acciona legalmente. El artículo 277 constitucional obliga a la recolección de por lo menos cinco mil firmas de ciudadanos debidamente empadronados. Luego, el paquete de artículos a reformar debe llegar al Congreso de la República para su análisis correspondiente. Este proceso es el que no dicen los corruptos; obviamente quieren manipular a la población: no son cinco mil personas las que quieren «tocar» la Constitución. Se requieren, como mínimo, cinco mil firmas que respalden la petición de reforma a la Constitución para luego ser trasladada al Congreso de la República, que las analizará y dirá si aprueba o no la reforma. En caso de que el Congreso apruebe la reforma, debe trasladar su resolución al TSE y este —TSE— debe convocar al pueblo a una CONSULTA POPULAR para que sea el pueblo quien decida si aprueba la reforma a la Constitución o no la aprueba. Estimado lector, la desinformación o la mala información no deben prevalecer. Informémonos, analicemos y saquemos nuestras propias conclusiones.
«Mi pueblo perece por falta de conocimiento». Oseas 4:6.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
Cuando la pareja juega como un equipo… y deja de pelear por el balón
En la pareja ocurre lo mismo: cada uno aporta fortalezas distintas y ambos necesitan trabajar por un mismo objetivo.
Cada fin de semana millones de personas se sientan frente al televisor para ver un partido de futbol. Celebran un gol, reclaman una falta, critican al árbitro y analizan cada jugada. Curiosamente, muchas parejas viven su relación exactamente igual: como un partido en el que el objetivo parece ser vencer al otro. En un buen equipo de futbol nadie gana porque tenga once delanteros. Se necesita un portero que proteja, defensas que sostengan, mediocampistas que conecten y delanteros que definan. En la pareja ocurre lo mismo: cada uno aporta fortalezas distintas y ambos necesitan trabajar por un mismo objetivo. Cuando uno quiere ser siempre el goleador y el otro siempre tiene la culpa de los errores, el equipo deja de funcionar.
Las estadísticas respaldan esta idea. El psicólogo John Gottman, tras estudiar miles de parejas durante más de cuatro décadas, encontró que puede predecir con más del 90% de precisión cuáles relaciones permanecerán juntas observando su forma de comunicarse. Su conclusión fue clara: no son los problemas los que destruyen las relaciones, sino la manera en que se discuten. En el futbol existe una regla sencilla: cuando un jugador pierde el balón, el equipo no se queda señalándolo durante noventa minutos; todos corren para recuperarlo. En muchas relaciones sucede lo contrario. Se recuerdan errores de hace cinco, diez o veinte años.
Otro dato interesante es que los conflictos son normales. Gottman estima que cerca del 69% de los problemas de pareja son permanentes, es decir, no desaparecen por completo. La diferencia entre las parejas felices y las que terminan separándose no es la ausencia de conflictos, sino la capacidad de dialogar sobre ellos sin destruirse emocionalmente. Aquí entra la comunicación asertiva. En lugar de decir: "Tú nunca me escuchas", es mucho más efectivo expresar: "Cuando hablo y siento que no me prestas atención, me siento ignorada. Me gustaría que pudiéramos escucharnos sin interrupciones." No se trata de ganar la discusión, sino de proteger la relación.
En el futbol existen entrenadores porque incluso los mejores equipos necesitan alguien que observe desde afuera lo que los jugadores no logran ver dentro del campo. La terapia de pareja cumple esa función. No significa que la relación esté perdida; significa que ambos están dispuestos a aprender nuevas estrategias antes de que llegue el silbatazo final.Buscar ayuda profesional no es un signo de fracaso. Es una muestra de compromiso. Así como ningún futbolista profesional se avergüenza de entrenar, ninguna pareja debería avergonzarse de aprender a comunicarse mejor.
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
OpiniónBienestar y Salud
TDAH: mucho más que ser distraído
Algunas personas pueden olvidar información importante de su día a día, como citas, perder objetos, perder la noción del tiempo o procrastinar.
La información sobre el TDAH es tan limitada que, hace pocos días, se conmemoró el Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad; sin embargo, el tema no se viralizó. El 13 de julio de cada año se conmemora esta fecha con la finalidad de crear conciencia sobre esta condición del neurodesarrollo, abordar los mitos relacionados con el trastorno y promover el diagnóstico temprano en niños y adultos.
Cuando se habla del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), muchas personas imaginan a un niño inquieto que no puede permanecer sentado o que se distrae con facilidad. Aunque estos son algunos rasgos asociados, estas características están muy lejos de representar toda la realidad que vive una persona con este diagnóstico.
El TDAH es un trastorno que afecta la forma en que una persona regula la atención, controla los impulsos y organiza su comportamiento. No se trata de falta de disciplina, pereza o mala educación, sino de una condición que puede acompañar a la persona desde la infancia hasta la edad adulta y que se manifiesta de diferentes maneras. Algunas personas tienen dificultades para prestar atención; otras pueden presentar impulsividad o hiperactividad, y también existe la combinación de estas características.
Para determinar si estas conductas están relacionadas con el trastorno, es necesario realizar una evaluación con profesionales especializados que permitan establecer un diagnóstico adecuado, tomando en cuenta que no todas las personas que presentan estas actitudes tienen TDAH.
En la vida diaria, este diagnóstico puede afectar el desarrollo de una persona. En los niños puede dificultar seguir instrucciones, terminar tareas, organizar materiales o mantenerse concentrados en clase. Cuando no existe un diagnóstico y los catedráticos desconocen esta condición, los menores pueden ser señalados o etiquetados injustamente como desobedientes, desorganizados o flojos.
En la edad adulta, estas dificultades pueden continuar. Algunas personas pueden olvidar información importante de su día a día, como citas, perder objetos, perder la noción del tiempo o procrastinar. Debido a la impulsividad, también pueden enfrentar dificultades en la toma de decisiones, realizar gastos innecesarios o interrumpir conversaciones, situaciones que pueden afectar su vida social.
Estas dificultades también pueden impactar el estado emocional de las personas con TDAH. Las constantes críticas por sus olvidos y problemas de organización pueden llevarlas a esforzarse el doble para obtener resultados similares a los de otras personas, lo que puede generar estrés y ansiedad.
Afortunadamente, el TDAH cuenta con tratamientos que pueden incluir terapia psicológica, entrenamiento en habilidades de organización, apoyo familiar y escolar y, en algunos casos, tratamiento farmacológico indicado por un médico especialista. El objetivo no es cambiar la esencia de la persona, sino brindarle herramientas que le permitan desarrollar su potencial y mejorar su calidad de vida.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
Argentina o España: una final para la historia
Más allá de compartir el idioma, ambas conocen la gloria de levantar la Copa del Mundo y ahora buscan escribir un nuevo capítulo en su historia.
La gran final entre Argentina y España reúne a dos selecciones que han construido su prestigio con talento, personalidad y una identidad futbolística reconocida en todo el mundo. Más allá de compartir el idioma, ambas conocen la gloria de levantar la Copa del Mundo y ahora buscan escribir un nuevo capítulo en su historia.
Argentina llega con tres títulos mundiales (1978, 1986 y 2022), mientras que España conquistó el suyo en Sudáfrica 2010, cuando maravilló al planeta con un estilo basado en la posesión del balón. Hoy, los dos representan escuelas diferentes, pero igualmente exitosas: la intensidad, el carácter y la resiliencia de la Albiceleste frente al orden, la técnica y el juego colectivo de La Roja.
Esta fue una final anticipada. Desde el inicio del torneo figuraban entre las grandes favoritas y respondieron a las expectativas. Argentina volvió a demostrar por qué es una potencia mundial: cuando los partidos exigen personalidad, aparecen el liderazgo, la experiencia y el carácter de un campeón. España, por su parte, confirmó que su nueva generación tiene la calidad suficiente para competir al más alto nivel.
Ninguno llegó por casualidad. Ambos merecen disputar este partido por el futbol que han mostrado y por el esfuerzo realizado durante el campeonato. Ahora solo queda responder las preguntas que definirán la historia: ¿quién marcará el gol decisivo?, ¿quién levantará la Copa del Mundo?
Como aficionado, el futbol se disfruta más cuando se vive con pasión. Hay que elegir un equipo y apoyarlo con el corazón, la voz y el alma. Mi respaldo está con Argentina, aunque también reconocería el mérito de una victoria española.
Un dato para cerrar: Argentina es la primera selección sudamericana en disputar cuatro finales mundialistas en el siglo XXI, mientras que España presume una de las etapas más dominantes del futbol moderno, al conquistar de forma consecutiva la Eurocopa 2008, la Copa del Mundo 2010 y la Eurocopa 2012. ¡Qué viva el Mundial!
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónFutbol















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