3 aspectos para alinear tu proceso de crecimiento
Iniciamos el año motivados, con muchos planes, sueños y metas por cumplir; el diálogo interno permite profundizar y ser conscientes con los pensamientos y las acciones que estamos tomando en beneficio de aquello que hemos planeado. Considero que podemos tomar en cuenta 3 aspectos claves para un crecimiento con intención.
1. La forma en la que te hablas define cómo avanzas: lo que piensas condiciona lo que haces; si te hablas con duda, con miedo y con culpa, encontrarás con más facilidad excusas que no te dejarán avanzar. Si tu lenguaje interno es claro, respetuoso, amoroso y con confianza, tus decisiones serán coherentes; inyectas mayor seguridad, definiendo así tu presentación ante el entorno de una manera más intencional y exitosa.
2. Tu imagen proyecta tus metas: ¿cómo te ven, te tratan? Sí, el lenguaje no verbal es crucial en nuestra comunicación; ser consciente de la postura, gestos, tono de voz y elegir estratégicamente tus prendas de vestir y accesorios es fundamental para contar tu historia y la versión de ti que estás alcanzando. Cuida tu arreglo personal, cabello, manos y tu perfume favorito.
3. Invertir en ti mismo es una necesidad: no es por vanidad o algo superficial, es respeto por ti, es elegir formación, educación, preparación profesional, cuidar de tu salud, de tu imagen y tu bienestar en general. Invertir en ti mismo es elevar tus estándares de vida, fortalecer tu autoestima y ampliar el panorama de tus oportunidades.
Excusarte para cuidarte o trabajar en tu mejor versión es retrasar tu crecimiento; invertir en ti desde el interior hasta proyectarlo en tu imagen es un mensaje claro que te das, para demostrarte que tu vida y tus metas sí importan. Recuerda que en los pequeños detalles está, el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
Justicia para él bebe André
Ninguna pena, cárcel o cantidad de dinero le devolverá a la familia la vida del bebé, pero como sociedad debemos exigir justicia.
Con mucho respeto y solidaridad para con la familia del bebé Frederick André, escribo esta columna, no para sembrar odio contra los responsables, sino para invitar a las instituciones y personas involucradas a actuar con ética y justica.
Causar la muerte de un bebé de la manera en que ocurrió no puede considerarse un accidente, para comprenderlo mejor, es importante saber que un accidente es un hecho imprevisible e inevitable, que ocurre sin intención y sin violar normas de cuidado o leyes de tránsito; pero la negligencia es cuando una persona incumple su deber de cuidado y provoca un daño evitable como por ejemplo: manejar bajo los efectos del alcohol o estupefacientes, sin licencia o en condiciones no permitidas, entre muchas.
Por eso, causar la muerte de otra u otras personas mientras se conduce en estado de ebriedad, bajo efectos de medicamentos, o manejar vehículos aún cuando se esta limitado por alguna enfermedad no es un accidente, sino un delito, ya que la conducta fue voluntaria y peligrosa.
Por otro lado, si una carretera internacional es utilizada para enseñarle a manejar a un menor de edad también es negligencia y la consecuencia es un delito, implicando responsabilidad para el adulto que lo autorizó y que a la vez incumplió con sus deberes de cuidador idóneo. Este espacio ha denunciado el uso de vías residenciales para prácticas de manejo como la calzada de la Ciudad de Los Altos, periférico, calles de La Floresta, calles de Los Cerezos, entre otros, por lo que es importante que las autoridades tomen cartas en el asunto.
Ninguna pena, cárcel o cantidad de dinero le devolverá a la familia la vida del bebé, pero como sociedad debemos exigir justicia ya que no puede quedar impune un hecho que el día de mañana puede afectar a cualquier persona llevándose la vida de seres humanos valiosos.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónReflexión
La encrucijada venezolana
Por ahora, solo queda esperar el desarrollo de los acontecimientos, con la esperanza de que los venezolanos podamos finalmente decidir nuestro destino.
Luis Alonso Hernández / periodista y doctor en Antropología Social y Cultural.
La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela ha colocado al país ante una encrucijada moral y política imposible de ignorar. Bombardear territorio extranjero, con el saldo de muertos que ya se ha registrado, es un hecho grave y condenable desde cualquier perspectiva del derecho internacional. Sin embargo, la pregunta que divide conciencias es inevitable: ¿existía otra salida cuando el régimen venezolano se burló sistemáticamente del diálogo, robó elecciones, torturó opositores, reprimió con violencia las protestas de 2014 y 2017 y mantiene en prisión a más de 860 presos políticos, según organizaciones de derechos humanos?
La respuesta es compleja, especialmente ahora que la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y su traslado a Estados Unidos para enfrentar a la justicia, se combinan con declaraciones del presidente Donald Trump que han elevado tanto las expectativas como la incertidumbre de una sociedad venezolana exhausta, pero aún expectante.
Conviene empezar por los argumentos. La administración Trump justificó su actuación en la lucha contra el llamado Cartel de los Soles y en la necesidad de proteger a los ciudadanos estadounidenses del narcotráfico que, según sus propias acusaciones, opera desde las más altas esferas del poder en Venezuela. Ese fue el eje discursivo de la intervención. No obstante, la operación se concentró exclusivamente en Maduro y Flores, dejando intactos a otros actores fundamentales del entramado chavista, como Diosdado Cabello y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, ambos también señalados por la justicia internacional.
La paradoja se profundiza cuando, tras la captura de Maduro, asume la presidencia interina Delcy Rodríguez, figura central del régimen, y el propio gobierno estadounidense admite mantener con ella un canal de diálogo abierto, orientado fundamentalmente a los intereses estratégicos de Washington en Venezuela, particularmente los relacionados con el petróleo. Este hecho siembra dudas legítimas sobre los verdaderos objetivos de la intervención.
A ello se suma un elemento aún más inquietante: tras la acción militar no se ha planteado de manera clara la participación de la oposición democrática en un proceso de transición. El presidente electo Edmundo González ha sido prácticamente invisibilizado, mientras que sobre María Corina Machado se han emitido juicios despectivos que minimizan su liderazgo. Estas señales no solo desconciertan, sino que alimentan la sospecha de que el futuro político del país podría decidirse sin los venezolanos y al margen de sus representantes legítimos.
Permitir que la cúpula chavista continúe administrando el poder, aunque sea bajo nuevas formas o con nuevos interlocutores, equivaldría a prolongar el mismo modelo que ha devastado al país. Reducir la intervención estadounidense a un simple cálculo económico sería una traición a los principios democráticos que dicen defenderse. Delcy Rodríguez y su hermano han sido responsables directos de la destrucción institucional, social y económica de Venezuela; su permanencia en el centro de las decisiones de gobierno sería una bofetada a quienes reclaman justicia, derechos humanos y dignidad.
La captura de Maduro, por sí sola, no significa la liberación de Venezuela. Sin una transición real, sin la oposición democrática al frente y sin la convocatoria a elecciones libres y verificables, el país seguirá atrapado en la misma lógica de poder. Por ahora, solo queda esperar el desarrollo de los acontecimientos, con la esperanza de que los venezolanos podamos finalmente decidir nuestro destino. Mientras eso no ocurra, Venezuela no es libre y continúa secuestrada por el chavismo.
Colaboración
OpiniónVenezuela
El temor de Dios como estrategia empresarial
Cuando Dios es el centro, el éxito deja de ser solo económico y se convierte en una bendición integral. El temor de Dios no limita el crecimiento, lo sostiene y lo protege.
El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de planes, inversiones y metas ambiciosas. Sin embargo, la Biblia enseña que el verdadero fundamento del éxito no está solo en la planificación humana, sino en el temor de Dios. Temer a Dios no significa miedo, sino respeto profundo, obediencia y reconocimiento de Su autoridad en todas las áreas de la vida, incluyendo los negocios.
Proverbios 9:10 dice: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová”. Un empresario puede tener conocimiento técnico y experiencia, pero sin sabiduría divina corre el riesgo de tomar decisiones que comprometan su integridad o su paz. El temor de Dios guía el corazón y ordena las prioridades.
Cuando una empresa se edifica sin Dios, aunque crezca rápido, puede carecer de bases firmes. Salmos 127:1 nos recuerda: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”. Esto aplica tanto a una familia como a un negocio o una carrera profesional.
El temor de Dios lleva al empresario a actuar con honestidad, aun cuando nadie lo ve. Esto construye reputación, confianza y relaciones duraderas con clientes, colaboradores y socios. A largo plazo, estos valores se convierten en una ventaja competitiva real.
Iniciar el año con temor de Dios implica orar antes de decidir, consultar Su Palabra y permitir que Él corrija el rumbo cuando sea necesario. No todo lo rentable es correcto, y no todo lo correcto da resultados inmediatos, pero siempre honra a Dios.
Cuando Dios es el centro, el éxito deja de ser solo económico y se convierte en una bendición integral. El temor de Dios no limita el crecimiento, lo sostiene y lo protege.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónTemor a Dios
Cargas necesarias
Aprendo mucho de las experiencias que disfruto a través de los ascensos de cerros, montañas o volcanes. Una de las lecciones más significativas que comparto a través de este espacio es la importancia que tiene el peso de una mochila o ropa en el cuerpo; a mayor peso, menor es la posibilidad de avanzar; por supuesto, esto no aplica en todos los casos, es en mi experiencia. He aprendido que no es necesario ir tan cubierto de ropa a la hora de iniciar un ascenso, ya que, debido al trabajo al que es sometido el cuerpo, en poco la temperatura tiende a subir, provocando sofoco y desesperación; sin embargo, ya en la cima, la temperatura tiende a bajar, por lo que se hace necesario cubrirse y protegerse de la inclemencia del tiempo, el éxito o fracaso de llevar lo necesario y correcto en la mochila, aunque cabe destacar que hay elementos esenciales que no deben faltar; depende de cada persona, por lo que es importante ser selectivos y analíticos a la hora de hacerlo, considerar distancia, clima, cantidades y detalles que pueden variar de persona a persona.
Seleccionar con objetividad todos los elementos que debe contener una mochila a la hora de un ascenso permitirá llegar a la meta con más ligereza, fuerza y entusiasmo que cuando no se hace.
En la vida cotidiana sucede lo mismo; muchas veces llevamos pesos innecesarios que obstaculizan nuestro caminar o el logro de una meta, provocando malestar, molestia o problemas que se pueden evitar.
Este año te invito a que revises tu mochila (vida) y selecciones aquellas cosas necesarias y te despojes de todos aquellos pesos que no son necesarios, lo que permitirá que el trayecto por esta vida sea mucho más ligero. Recuerda que en la vida todo tiene sentido.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
Metas claras y realistas para el 2026
Estamos iniciando un nuevo año, un año con muchísimas posibilidades de alcanzar todas las metas que cada uno se proponga. De ahí la importancia de sentarse un momento, como personas individuales, como familias o empresas, y diseñar esas metas a corto, mediano y largo plazo que queramos lograr durante este 2026. No podemos iniciar este año sin metas claras, no podemos caminar atientas. Es importante escribir y echar a andar esos propósitos que queremos alcanzar.
Ahora bien, para alcanzar esas metas que cada uno plasme por escrito, es importante tomar en cuenta algunas condiciones para que esos propósitos poco a poco se vayan logrando. Entre esos requisitos para alcanzar sus metas están:
Dejar malos hábitos: Reflexione por un momento en cuanto a sus malos hábitos: el tabaco, comida chatarra, dormirse tarde, entre otros. Una vez que tenga claro cuáles son sus malos hábitos, trate de ir dejándolos, uno por uno y poco a poco. Hay que tener paciencia y perseverancia en este proceso de “soltar” todos aquellos malos hábitos o vicios que no le ayuden a tener una salud integral.
Intente estar siempre alegre. La alegría es un valor que da vida, pero ante tanto desmadre en la sociedad actual y en las familias, “estar siempre alegres” se convierte en una meta difícil de alcanzar. La alegría es una virtud que podemos pedírsela a Dios, pero también es una virtud que depende de cada uno. Si por alguna razón se la pasa siempre amargado o amargada, busque ayuda psicológica.
Aprenda a manejar el estrés. El estrés es un factor decisivo en la salud mental de todos los seres humanos. Y vivimos en una sociedad congestionada por el ruido y el tráfico en todas las direcciones, y esto es algo que nos puede afectar en nuestro diario vivir. Aprender a manejar el estrés es un arte que cada día puede ir aprendiéndose. Algo que puede ayudarle es escribir, hacer ejercicio, escuchar buena música y realizar actividades recreativas que le ayuden a reducir el estrés, y así mantener el equilibrio psicoemocional.
Haga el esfuerzo por asumir una actitud resiliente. Es casi seguro que vamos a tener dificultades y problemas de todo tipo durante este año. Pero intentemos reconocer e integrar las dificultades que la vida nos presente y, al mismo tiempo, busquemos las posibles soluciones. Actuar de esta manera mejora nuestra capacidad resiliente, es decir, somos más capaces de adaptarnos a las situaciones adversas de la vida.
No es por nada, pero ir a terapia sería una buena opción para este 2026. Aún hace falta mejorar esta cultura de autoayuda personal, porque las terapias psicológicas sirven para esto, para concertinos un poquito. Tristemente, la mayoría cree que podrá solo, sola, y terminan en catástrofes emocionales que los tumban al piso. Así que, si puede, regálese unas cinco terapias al comenzar el año 2026.
Y por supuesto, no se olvide de practicar su religión. La religión es un medio de comunicación con Dios. Y en el caso de los cristianos, tenemos la responsabilidad de hablar con Dios en dondequiera que estemos. Una vida sin Dios no tiene sentido. Dios le da sentido a su vida. Este soporte espiritual es clave. Muchos lo saben, pero se hacen los locos. Tienen tiempo para todo, menos para Dios. Y cuando están bien jodidos, acuden a Dios como si Dios fuera un brujo, porque quieren soluciones inmediatas. Dios tarda, pero no olvida. Dios nos da aquello que él considere que necesitamos en nuestra vida. Dios les bendiga y les acompañe durante todo el año 2026.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Sucesión y ordenamiento de cosas
La redención es, en los términos que nos interesan, admitir que el caos está allí y a partir de entonces, comenzar a ordenarlo.
La palabra secuencia es un sustantivo femenino. En un diccionario antiguo se refiere a “un himno que se canta después del Aleluya en la misa”. Los más modernos la definen como la “sucesión o el ordenamiento de las cosas”.
La palabra Aleluya (proveniente del hebreo hallĕlū-Yăh), en cambio, es una exclamación que es utilizada para alabar a Dios: ¡Aleluya, he llegado a la meta!
Ahora que me pongo a analizar estas palabras, considero que una función de Dios para obrar sobre el ser humano radica en la secuencia, en sí, en el ordenamiento de todas las cosas.
Reflexiono, entonces, en que el orden es una de las tantas formas que se manifiesta Dios a través de la vida. Considero que pueden haber muchos ejemplos, como tener una rutina, llevar una agenda, moldear un hábito y practicar la constancia.
Analice cuántas personas a las que usted admira tienen algo en común; siempre le dicen que lo que logran es fruto de su constancia y esfuerzo, es decir, en el plano que estamos estudiando, han respetado la función de Dios que se manifiesta en la secuencia.
Viéndolo así, pareciera que tenemos la fórmula del milagro, pero es entonces que ese ordenamiento parece nuboso y abstracto a la hora de tratar de convertirlo en palabras, en hacerlo digerible para ser manifestado. ¿Por dónde iniciar una secuencia que nos dure toda una vida de aleluyas? Cada quien, presiento, tiene su respuesta en el corazón. Todos llevamos vidas diferentes, realidades diferentes, observaciones diferentes, por lo que no hay una fórmula que sirva para todos, creyentes o no creyentes, por dónde iniciar, sino que es ahí, amigos, en donde entra la diversidad de nuestra humanidad.
Sin embargo, tal vez sí sea propicio iniciar por lo mínimo, pues por algo hay que iniciar. ¿Cuál es su mínimo para hacer y generar la secuencia a partir de allí? Puede ser tomar un vaso de agua durante las mañana, o meditar, o rezar, o quizá, muy en el fondo, encontrar otra de las funciones en las que nos podemos conectar con Dios: la redención.
La palabra redención, en su sustantivo. En un diccionario antiguo se refiere a “la acción y efecto de redimir o redimirse. La que Jesucristo hizo del género humano”. Los más modernos la definen como “poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia”.
La redención es, en los términos que nos interesan, admitir que el caos está allí y a partir de entonces, comenzar a ordenarlo.
En este 2026, yo les deseo que construyan su propia sucesión y su propio ordenamiento de las cosas.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
OpiniónNuevo Año 2026
Siempre se puede empezar de nuevo
Al final, el Año Nuevo no cambia al mundo en un segundo, pero nos recuerda algo poderoso: mientras el tiempo siga avanzando, siempre habrá una oportunidad para crecer.
Estamos próximos a celebrar el término de un año y el inicio de otro en el ciclo de la vida, no debemos verlo solo como una fiesta o un descanso, por el contrario, es oportuno hacer una pausa para reflexionar y detenernos a mirar con honestidad lo vivido, los logros, las cosas positivas y las negativas, así como las circunstancias que nos marcaron y dejaron huella.
Año nuevo no significa cambiar por completo la vida que tenemos, ya que eso no es posible de un día para otro, pero lo que sí es posible es ir cambiando pequeños hábitos y circunstancias que poco a poco harán una gran diferencia y nos acercarán a las metas que tenemos. Muchas veces los factores que nos impiden despegar no dependen de nosotros sino de factores externos o otras personas, pero eso tampoco es impedimento para poder cambiar, ya que lo que se necesita es la voluntad de querer hacerlo y buscar apoyo y consejo.
Empezar de nuevo puede generar un poco de miedo en cualquier aspecto de la vida o en cualquier fase porque es caminar hacia algo que no conocemos, pero siempre siempre se puede dar inicio a lo que realmente deseamos, dando pequeños pasos cortos pero concretos que nos ayudarán a ser mejores personas y retomar ese pendiente ya sea estudiar, acercarse más a Dios, cambiar de trabajo, cambiar de casa o prepararse en algún arte, nunca es tarde para realizarlo.
Al final, el Año Nuevo no cambia al mundo en un segundo, pero nos recuerda algo poderoso: mientras el tiempo siga avanzando, siempre habrá una oportunidad para crecer, reír y volver a intentarlo. Prospero año 2026 a los amables lectores que nos han acompañado a lo largo de este año.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónNuevo Año 2026
Cerrando ciclos, abriendo puertas
Entra al siguiente año con perspectivas de cambio y crecimiento. Recuerda que nunca estarás solo. La presencia del Eterno será tu compañía.
Al terminar el año, la ciudad parece respirar de otra forma, con un susurro suave que nos dice que volvamos a lo esencial. Cerrar ciclos no es olvidar lo vivido, sino dejar lo que ya no nos sirve y usar lo aprendido para lo que viene. El tiempo, tranquilo, nos invita a hacer lugar, a soltar lo que pesa y a preparar lo nuevo. Es buen momento para mirar dentro de nosotros y ver las huellas que nos trajeron hasta aquí.
El viejo año, como la tierra que nos nutre y nos enseña, deja memoria por todos lados del alma. Las experiencias se acumulan como polvo de sabiduría: alegrías, miedos, metas por cumplir. Al dejarlo ir, recuperamos la paciencia que trae la tierra: todo lo que se cosecha necesita tiempo, cuidado y buena voluntad. Cerramos un capítulo para que otros crezcan, sin prisas ni nostalgias que nos frenan.
Abrir puertas es confiar en lo que aún no está hecho. Es mirar al horizonte y creer que cada esfuerzo tiene su momento para florecer. Este cambio de año no es solo una fecha; es un momento de pasar de una página a otra, con tinta fresca, llena de posibilidades y de una luz que se enciende al empezar el año. Es la oportunidad de ajustar rumbos, renovar metas y cuidar a las personas que nos acompañan.
En este camino, recordemos la fuerza de la esperanza que nos sostiene cuando parece que todo se hace más difícil. Cada puerta que se abre es un acuerdo con la esperanza: sí, puedo, voy a intentarlo de nuevo, con más madurez y con lo aprendido. Aprovechemos este momento para agradecer, para soltar lo que ya no sirve y para sembrar metas claras.
“Y Dios dijo: Que haya luz; y hubo luz”. Este versículo, como un faro simple, nos recuerda que cada año trae claridad. Que la tierra nos enseñe a soltar, y que el nuevo año abra nuestras puertas para que haya crecimiento y renovación.
Entra al siguiente año con perspectivas de cambio y crecimiento. Recuerda que nunca estarás solo. La presencia del Eterno será tu compañía.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónFin de Año 2025
Deseo de fin de año
Hoy lunes 30 de diciembre deseo sinceramente que la celebración de la llegada de Jesús a este mundo haya sido el motivo de la reunión familiar, la algarabía, fiesta y alegría que sin duda disfrutaste en familia y que el nacimiento de Jesús en tu corazón y núcleo familiar perdure durante todo el año 2026.
Escuchado hoy por la mañana una pequeña reflexión; hicieron mención de la ocasión en que Marta y María recibieron la visita de Jesús a su casa, episodio significativo del Evangelio de Lucas en el Nuevo Testamento, en el que podemos ver la actitud de dos mujeres que sabían lo trascendental que era recibir aquella visita.
Seguramente Marta es una mujer de ese tipo de personas que se preocupan por todos los detalles, una mujer como muchas más personas que se esfuerzan por tener el control y cuidado de todo lo que pueda acontecer y que en realidad es una actitud positiva; no hay nada malo en eso, sin embargo, en aquella oportunidad, sin afán de regañarla o desestimar su preocupación, esfuerzo y trabajo por manifestar su mejor gesto; Jesús la llamó a la reflexión diciendo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
Asegúrate este año que está por iniciar de vivir libre de afán y permitir que Dios tome el control de todo, que siempre será la buena parte, entender que es bueno trabajar y esforzarnos en metas y proyectos, pero estar conscientes de que la mejor elección es darle el lugar y crédito correspondiente a quien lo merece y conoce lo que mejor nos conviene.
Feliz año, que sea venturoso, bendecido y sobreabundante y que Jesús esté siempre presente en todo. Tengamos presente que en la vida todo tiene sentido.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.

















