Ser técnico de Xelajú ¿es para cualquiera?
Antes nos “rompíamos las vestiduras” por pelearnos sobre qué perfil era el más alto para llegar a dirigir al equipo lanudo, ahora las cosas han cambiado.
Con la nominación de Antonio Morales como director técnico del Xelajú MC y Carlos Da Silva, se ha roto una hegemonía de traer técnicos de renombre internacional al banquillo del cuadro Chivo. A los Cremas les está sucediendo con Tapia y a Municipal le paso con Bini, ambos no han dado la talla para dirigir equipo grande, será que Antonio Morales no será el nuevo Amarini Villatoro que surgió del anonimato y nunca jugó en Liga Nacional, pero hay que hacer la salvedad que el ahora técnico de la Selección ya había quemado varias etapas, entre ellas haber ascendido a Sayaxche, dos finales con Jocotán en primera división, luego de haber sido asistente en Guastatoya, llega a dirigirlo y llega a dos finales y les da un titulo de liga, con esto hizo los méritos suficientes para llegar a ser el director técnico de Selecciones Nacionales.
Es innovador, joven y con un gran potencial, un joven que aventajó a técnicos que fueron exjugadores profesionales, pero que no han estudiado y profundizado este fascinante estudio del fútbol es su mayor esplendor como él. Ahora para concluir este párrafo pregunto: el nuevo técnico de los Chivos habrá quemado ciertas etapas o habrá hecho algunos méritos aparte de ser asistente o subentrenador o simplemente le cayó muy bien a los dirigentes y les “endulzo el oído”, aunque reconocemos que cuando ha sido interino le han salido las cosas, excepto las dos etapas finales últimas donde él ha estado casualmente a cargo y hemos salidos eliminados.
En una etapa de mi vida como periodista deportivo, fui reportero de entrenamientos por 5 años, trabajando para una cadena de radio a nivel nacional y ese tiempo fue suficiente para conocer interioridades del camerino y cómo en algunas oportunidades el jugador no respeta la jerarquía del técnico.
Es más, en alguna oportunidad escuchaba como un jugador abusivamente le dijo a un DT: “ mira vos viejo y qué te crees, si como jugador fuiste un fracasado y nunca ganaste nada en tu vida, que me vas a venir enseñar o a corregir a mi ahora”. Discusiones como estas son muy frecuentes que sucedan, pero acá tiene mucho que ver el temperamento o carácter del técnico.
Ahora en otro ejemplo, pero ahora hipotético, si un jugador se le ocurría contestarle así a Marvin Rodríguez o a Hernán Medford, lo pensaba 2 o 3 veces, porque ellos lo habían ganado todo en el área, no solo como jugadores, sino como técnicos y solamente con la hoja de vida se hacían respetar por sí mismos. Puse este ejemplo, porque que pasaría si Antonio Morales tuviera una discusión con “Chuletita” Orozco, goleador histórico de CONCACHAMPIONS, si este último fuera abusivo, Morales tendría que saber manejar la situación con las hipotéticas estrellas del equipo o los líderes, son escenarios que habría que contemplar, como el mismo Amarini dijo en una oportunidad, el respeto se gana y no necesito gritar todo el partido desde el banquillo para que ellos hagan las cosas, es suficiente con el trabajo que se ejecuta en el trascurso de la semana.
Han habido diferentes épocas dentro del club, pero en los últimos 27 años volvimos a tener técnicos de corte internacional. Era 1994 cuando arribó el técnico que había llevado por primera vez a un Mundial a su natal Costa Rica, Marvin Rodríguez, lo traía la directiva del exalcalde Martini Zimeri, pero todo empezó con una amarga lección. Era el año 1990 y Julio Pacheco intentó armar a un equipo de grandes figuras, luego de que un año antes 1989 estuvieron cerca de pelear el titulo con refuerzos de lujo que trajo Pineda Lam, entre ellos el exmundialista salvadoreño Ricardo Guevara Mora y Marcelo Bauza, pero en ese año comenzaba la debacle del equipo, desfilaron como 8 técnicos en un año (Pericullo (ARG), Muraco (ARG), Abilio Gómez (BR), Cocherari (ARG), etc. Un año casi cerca del descenso y aun con figuras dentro de la plantilla, siguió la agonía un año posterior, ya con Arroyabe Castillo como presidente regresó después de 11 años de haber hecho campeón a Xelajú en 1980, el chileno Javier Mascaro, volvía con mas canas en su cabello, quiso hacer un equipo de jóvenes y apostar a pelear un campeonato, jóvenes encabezados con Cesar “Picho” Trujillo, Albéniz Reyes, Manuel Rodas, etc…. Pero las cosas no salieron y aunque regresaba al auxilio una figura consagrada en el futbol como René Arturo Morales con 39 años de edad, ya no se pudo salvar del descenso el equipo, hago hincapié que en estos años amargos la afición se había retirado en gran numero en brindarle el apoyo al equipo.
Los chivos estuvieron casi dos torneos en la primera división, antes Liga Mayor “B”, se lograron diseñar equipos competitivos para volver automáticamente, el primer torneo con el chileno Efraín Segundo Santander y luego el intento de otros técnicos de experiencia, siempre naufragando en 3 o 4 lugar, pero no se miraban esperanzas en ascender de nuevo a la liga mayor, fue donde de nuevo Julio Pacheco pide el apoyo de sus amigos empresarios quetzaltecos Fernando Rodríguez Deyet y Javier Monterroso, como del poderoso Pineda Lam, para compra la ficha del equipo DEL MONTE a Mario O. Mena y así devolverle a los aficionado a su equipo, pero en la Liga Nacional, la ficha de Xelajú se convirtió en la primera división en la USAC y la de la USAC para Deportivo Marquense que en ese entonces bregaba en la liga Mayor “C”, ahora segunda división.
A partir de esa dura lección ya no se hicieron experimentos y se luchó por traer a la cabeza de los proyectos mentes pensantes y estrategas de alto nivel, fue así como en 1994 viene Marvin Rodríguez, de allí en adelante fuimos muy celosos de quien iba a ocupar el banquillo de los chivos, no a cualquiera se le concedía ese honor o no era para fulano ni mengano, más aun si no han ganado títulos, ascensos, o aunque sea un campeonato en las canchas de la Colonia Minerva, hoy llegan del anonimato a sentarse a una silla que les puede quedar grande.
En conclusiones con una platilla competitiva que se está armando, ¿podrá el novato Antonio Morales amalgamar y dirigir o encaminar a este equipo a un titulo en el torneo nacional? Será una incógnita interesante de ver cómo se desarrolla en el transcurso de los próximos torneos. Aparte se le autorizó por la junta directiva traer a Carlos da Silva como subentrenador, que nunca ha tenido ningún vínculo con el quipo lanudo, pero como jugador tampoco fue un extranjero sobresaliente, la propuesta era dejar a alguien de la casa, pero se respetó la petición de Morales. A existido una escases de técnicos en el medio, ya no pasábamos de Paco Melgar, Walter Claverio o Sergio Guevara. ¿Qué se han hecho los cientos de jugadores nacionales que han jugado en los últimos 30 años en Guatemala? Edwin Wetsphal, Memin Funes, Jorge Rodas, Fredy Villanueva, Julio Girón, Fredy Ovalle, en fin ¿Por qué ya la mayoría en un 95% ya no siguieron la carrera de técnicos de futbol, es una camada que hoy no se sabe a que se dedican actualmente, ante estos fenómenos han surgido personas que se dedican a esta profesión, pero salen del anonimato. Antonio Morales hoy tiene en sus manos un proyecto, un equipo tan importante en Guatemala, que por esas circunstancias que mencioné han surgido estas posibilidades, ojalá sepa aprovecharla, es una oportunidad de oro, que en otros tiempos no se hubiera dado. Si me preguntaran a quién hubiera traído en su lugar, quizá yo le hubiera concedido ese honor a un exjugador como Albertico Salguero, creo que ya es justo que un equipo grande se fije en el como estratega y ya no este bregando en equipos de categorías mas bajas. El tiempo nos dará la razón de muchas dudas, le deseamos lo mejor al equipo chivo por el bien de esta noble afición.
Hugo Siliezar López
Profesionales explotados: profesionales frustrados
Cuando el trabajo deja de ser un espacio de crecimiento y se convierte en una fuente de desgaste emocional y frustración profesional, se deteriora la calidad de vida.
La necesidad de trabajar se ha convertido en un problema para los profesionales que, por necesidad, soportan cualquier situación. Los profesionales son personas que se preparan, tienen talento, han desarrollado experiencia y cuentan con formación académica para crecer y tener mejores oportunidades laborales. Sin embargo, las jornadas excesivas, las responsabilidades que no son acordes con el puesto, la remuneración y el tiempo, la falta de motivación, las jornadas largas y otros factores pueden provocar que el profesional empiece a desgastarse emocionalmente. Esto es explotación laboral.
El trabajo no es solo una fuente de ingresos; es un espacio para desarrollarse profesionalmente, ser reconocido, tener sentido de pertenencia y alcanzar la realización profesional. La frustración se genera cuando se entrega demasiado y no se recompensa debidamente, lo que crea un sentimiento de injusticia.
Los profesionales que viven esta situación experimentan agotamiento emocional, falta de energía y entusiasmo. Sienten que se esfuerzan de más, que nunca es suficiente y empiezan a presentar problemas para dormir, falta de concentración y conflictos en su vida personal, hasta que, con el tiempo, comienzan a manifestarse signos de burnout.
Este problema se presenta en aquellas entidades que normalizan el sacrificio de sus trabajadores, confunden la responsabilidad y el compromiso con la obligación y el sacrificio que sobrepasan los límites humanos. La situación se complica cuando se desmerita el trabajo y al profesional. En concreto, se presentan situaciones como horarios extensos, funciones que no corresponden al puesto, sobrecarga de tareas y funciones, recursos limitados, poco contacto con los altos mandos de la empresa, maltrato e incumplimiento de los derechos laborales. Esto se conoce como explotación laboral.
Las empresas también deben comprender que exigir más sin ofrecer condiciones adecuadas no garantiza mejores resultados, ya que un trabajador agotado puede cometer más errores, perder la iniciativa y, como consecuencia, desvincularse de sus responsabilidades.
Ningún título universitario obliga a una persona a sacrificar su salud mental para demostrar su valor. Cuando el trabajo deja de ser un espacio de crecimiento y se convierte en una fuente de desgaste emocional y frustración profesional, se deteriora la calidad de vida de quienes trabajan en estas entidades y, como consecuencia, disminuyen su efectividad y productividad.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
Capturan en Retalhuleu a hombre requerido por extorsión a transportes
El detenido era requerido por un juzgado de Quetzaltenango desde 2021.
Un hombre de 59 años fue capturado por el delito de extorsión durante un operativo de seguridad e identificación realizado por agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) en la zona 1 de Retalhuleu.
El detenido, identificado como Miguel “N”, se presentó como pastor evangélico y tenía una orden de captura emitida por un juzgado de Quetzaltenango el 21 de abril de 2021, según información policial.
La investigación está relacionada con depósitos recibidos en una cuenta bancaria que, de acuerdo con las pesquisas, estarían vinculados con extorsiones contra una empresa de transporte extraurbano.
Durante un operativo en Retalhuleu policías dieron cumplimiento a una orden de captura para Miguel “N”, de 59 años, por el delito de extorsión. La captura es en seguimiento a una investigación de depósitos recibidos en su cuenta bancaria, producto de extorsiones. https://t.co/fizD6rj8jq
— PNC de Guatemala (@PNCdeGuatemala) October 14, 2026
Los agentes de la Comisaría 34 hicieron efectiva la orden judicial durante el operativo. El señalado quedó a disposición de las autoridades correspondientes para solventar su situación legal.
Las investigaciones continúan para establecer las circunstancias del caso y determinar las posibles responsabilidades.
La Voz de Xela
PNCExtorsiónRetalhuleu
Velocidad de la luz: una constante que determina la realidad (1 de 2)
Estoy convencido de que el conocimiento científico y la fe no tienen por qué ser enemigos. Pueden dialogar y enriquecerse mutuamente.
Cuanto más profundizo en el conocimiento científico, más razones encuentro para admirar la grandeza de la creación y reafirmar mi convicción de que el universo no es simplemente el resultado de una casualidad, sino la obra de un Creador cuya grandeza supera nuestra capacidad de comprensión.
La velocidad de la luz es un ejemplo extraordinario. Viaja a casi 300 mil kilómetros por segundo en el vacío. Gracias a ella recibimos la energía del Sol, vemos el mundo que nos rodea, nos comunicamos mediante tecnologías que transforman nuestra vida y observamos el pasado del universo a través de la luz que llega desde galaxias lejanas.
Y entonces me hago una pregunta: ¿cómo no detenernos a reflexionar ante gran precisión?
La luz obedece leyes físicas que podemos estudiar y expresar matemáticamente. Su velocidad en el vacío es una constante fundamental de la naturaleza. Sus propiedades y su interacción con la materia hacen posibles innumerables procesos esenciales para nuestra existencia.
Para mí, detrás de esta realidad existe la inteligencia de un Gran Creador. Y ese Gran Creador es Dios.
No considero que la complejidad del universo sea motivo para descartar la ciencia. Por el contrario, creo que estudiarla nos permite contemplar con mayor profundidad la grandeza de la creación. La ciencia nos ayuda a comprender cómo funcionan las cosas, mientras que mi fe me lleva a preguntarme por el origen y el propósito de todo lo que existe.
No pretendo demostrar la existencia de Dios mediante una ecuación física. Sin embargo, estoy convencido de que el conocimiento científico y la fe no tienen por qué ser enemigos. Pueden dialogar y enriquecerse mutuamente.
Cuanto más comprendo las leyes del universo, más razones encuentro para admirar la creación y reafirmar mi fe en Dios. Continuará…
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónVelocidad de la Luz
La mano de Dios siempre ha estado conmigo
“Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros” (2Co 4,7). El pasado 6 de octubre del presente año cumplí 25 años de Ordenación Sacerdotal. Son 25 años que los puedo sintetizar en “ora et labora”. He invertido todos estos años en hacer oración por mí y los demás, porque estoy plenamente convencido de que sin oración es imposible mantenerse fieles y perseverar. Además, me he dedicado a trabajar.
Soy un hombre de campo. Nací el 24 de octubre de 1971 en la aldea El Cenegal, municipio de La Libertad, departamento de Huehuetenango. Salí de esta comunidad hacia la ciudad de Huehuetenango en 1986 para comenzar mis estudios de Educación Básica. Trabajaba de día y estudiaba de noche. Durante los dos años que viví en la ciudad de Huehuetenango (1986-1987), mi hermano mayor me puso a estudiar sastrería con unos amigos; aprendí algo. Recuerdo que el primer pantalón que hice lo quemé. Luego me dio la oportunidad de vender en las calles.
En octubre de 1987, estaba yo en el parque cuando pasó un primo (Daniel Roldán) y me preguntó si le daba hospedaje en la casa de mi hermano. Yo le pregunté de dónde venía y él me dijo que venía del Colegio Seminario San José de Sololá y que ese día se había graduado. Y me preguntó: “¿No te gustaría irte al Seminario?”. Le dije que sí. En ese momento me llevó a hablar con el padre Max (QDE) a la Catedral y él me contactó con el padre Gabriel, en Jacaltenango. Viajé a Jacaltenango para hablar con el padre. No quería inscribirme en el grupo de los que en el mes de noviembre viajarían a Sololá a la semana de admisión en el Colegio Seminario San José. Finalmente, me inscribió.
En noviembre de 1987 viajé a Sololá y participé en la semana de admisión en el Colegio Seminario San José. A finales de noviembre me llegó la carta de aceptación. Me puse contento. En enero de 1988 comencé a estudiar Segundo Básico en Sololá, por parte de la Diócesis de Huehuetenango. Luego de cuatro años en el Colegio, a mediados de 1991, le pedí permiso al padre Raúl, encargado vocacional de la diócesis, para hacer una experiencia con los monjes benedictinos. Me gustó. Entonces pedí dejar la diócesis de Huehuetenango para poder entrar con los padres benedictinos. En octubre de 1991 entré como postulante.
En noviembre de 1991, los monjes se vinieron a Quetzaltenango y, por ende, yo. En 1992 comencé a estudiar Filosofía, plan diario, en el Priorato San José, y los fines de semana estudiaba el PEM en Pedagogía y Psicología en la Universidad Rafael Landívar. Me gradué en 1995. Este mismo año inicié el noviciado. En 1996 hice los votos temporales. En 1997 comencé los estudios de Teología en el Seminario Mayor Nacional de la Asunción, en la ciudad de Guatemala. En 1999 hice los votos solemnes. En el año 2000 participé en la Jornada Mundial de la Juventud en Roma. Este viaje me ayudó a confirmar mi vocación al sacerdocio. Este mismo año terminé los estudios teológicos. Me ordené diácono el 3 de febrero de 2001 y me ordené sacerdote el 6 de octubre del mismo año, por imposición de manos de Mons. Víctor Hugo Martínez (QDEP).
Después de ordenarme, asumí algunas responsabilidades en el Priorato San José, en Quetzaltenango. Estas responsabilidades me ayudaron a madurar en la fe y a adquirir más habilidad para manejar emociones. Dejé estas responsabilidades a mediados de 2017. Para ese entonces ya había terminado mis estudios de Psicología y una Maestría. Desde 2013 hasta la fecha, parte de mi vida la he dedicado a la educación, consciente de que el sacerdote, el filósofo y el psicólogo no solo tienen que entender la realidad, sino que tienen que transformarla.
Y desde 2019 hasta la fecha he desempeñado mi ministerio sacerdotal en las parroquias de San Juan Ostuncalco, San Martín Sacatepéquez y Concepción Chiquirichapa. ¡Gracias a Dios y a la vida!
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
El valor de ser diferentes
Porque nuestras diferencias no nos hacen menos humanos. Nos recuerdan cuántas maneras existen de serlo.
A lo largo de mi vida profesional he tenido la oportunidad de trabajar con personas de distintas nacionalidades, culturas, creencias y formas de pensar y una de las lecciones más importantes que me dejaron esas experiencias es que las diferencias no tienen por qué separarnos. Muchas veces, precisamente por ser diferentes, podemos aprender unos de otros.
Cada sociedad tiene su propia historia, sus costumbres y su manera de comprender el mundo. Lo mismo sucede con las personas. Lo que para unos resulta natural, para otros puede parecer extraño. El problema comienza cuando creemos que nuestra forma de pensar o actuar es la única correcta. Comprobé además que, reunir personas de diferentes culturas no garantiza que puedan trabajar juntas, se necesita algo más: disposición para comprender otras perspectivas, reconocer capacidades y aceptar que nadie posee todas las respuestas.
En mi libro “Humanizar la política desde la política” abordé la diversidad como un complemento para nuestras sociedades. Sigo convencido de que reconocer nuestras diferencias no significa renunciar a nuestra identidad, sino comprender que podemos enriquecernos con las experiencias de los demás. Esto tiene aplicaciones concretas. Las universidades pueden promover el intercambio de conocimientos entre generaciones y culturas. Las organizaciones pueden formar equipos donde las distintas experiencias tengan espacio para contribuir. Y cada uno de nosotros puede comenzar por evitar los prejuicios y conocer mejor a quienes viven o piensan de manera diferente.
La diversidad no debería quedarse en una declaración de buenas intenciones. Su verdadero valor aparece cuando se convierte en oportunidades para aprender, colaborar y crecer juntos. No necesitamos tener la misma historia, las mismas ideas ni costumbres para construir algo valioso. Porque nuestras diferencias no nos hacen menos humanos. Nos recuerdan cuántas maneras existen de serlo.
Luis Felipe Polo
OpinónLiderazgo
Cinco inteligencias artificiales que pueden cambiar su trabajo
La inteligencia artificial ya está aquí. El momento de comenzar puede ser hoy.
Quizá usted todavía no utiliza inteligencia artificial porque piensa que es complicada, que requiere conocimientos técnicos o que solamente sirve para grandes empresas. La realidad es diferente. Hoy existen herramientas sencillas que pueden convertirse en asistentes para nuestro trabajo diario.
Primer paso: elija una tarea que realiza repetidamente durante la semana y pregúntele a una IA cómo podría ayudarle a hacerla mejor o más rápido. Puede ser redactar correos, preparar una presentación, resumir documentos o generar ideas. No necesita comenzar con algo complicado; simplemente experimente.
ChatGPT puede ayudarle a redactar correos, preparar propuestas, generar ideas, resumir documentos y organizar proyectos. Microsoft Copilot facilita tareas dentro de Word, Excel, PowerPoint y Outlook. Gemini, de Google, ayuda a investigar, redactar y organizar información. Claude puede analizar documentos extensos y desarrollar ideas. Y Canva con inteligencia artificial permite crear presentaciones, diseños y material para redes sociales sin ser diseñador.
No se trata de dejar que una máquina haga nuestro trabajo, sino de permitir que nos ayude a hacerlo mejor, más rápido y con mayor creatividad.
La Biblia dice: “El corazón del entendido adquiere sabiduría” (Proverbios 18:15). Aprender algo nuevo también es parte de crecer profesionalmente.
Pero debemos usar estas herramientas con criterio: “Todo me es lícito, mas no todo conviene” (1 Corintios 10:23). No debemos confiar ciegamente en una respuesta de IA; debemos revisarla.
Y recordemos: “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas”(Eclesiastés 9:10).
La inteligencia artificial ya está aquí. El momento de comenzar puede ser hoy.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión
Hacer el bien por nuestro bien
Hoy escuché decir esta frase: “Hoy en día, hacer lo bueno o correcto es estar mal”. Me detuve a pensar y a reflexionar, cayendo en cuenta de que, en muchos casos, efectivamente es una normalidad en una sociedad carente de valores en la que estamos inmersos. Solo con este ejemplo: todos sabemos que ser puntual es un valor, un hábito, una capacidad y una responsabilidad de hacer algo en un plazo acordado, sin dejar de mencionar que además es una muestra de respeto a las personas y a su tiempo, que, dicho de paso, es tan valioso. Sin embargo, hoy en día llegar impuntual es una normalidad y llegar puntual, una anormalidad.
La pregunta es: ¿de quién es la culpa? Probablemente usted difiera de mi opinión, pero mi respuesta es: la culpa es solo nuestra. Dios nos exhorta en Gálatas 6:9 a que no nos cansemos de hacer el bien; añade que a su tiempo segaremos, si no desmayamos, lo que nos enseña que prácticamente hacer el bien no es algo sencillo y fácil. Hacer lo correcto puede representar una actividad agotadora y desgastante que, en muchas oportunidades, nos lleva a desistir y a desmayar, pero hay algo esperanzador en este pasaje bíblico: la gratificación por hacer lo bueno o correcto.
En la imagen de este árbol que utilizo el día de hoy para ilustrar se observan estos diminutos seres vivos, con un tamaño aproximado de 5 milímetros, tan pequeños, con un color y brillantez que llaman la atención y que pocos pueden darse cuenta de su existencia. Lo que quiero decir con esto es que hacer lo bueno o correcto, en su mayoría, pasa desapercibido, pero con toda seguridad hay alguien que sí lo ve. Así que la invitación para esta semana es: “Hacer el bien por nuestro bien”. Recuerde: en la vida todo tiene sentido.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
Cáncer de mama
Porque en la lucha contra el cáncer de mama, la vida importa, pero también importa cómo se vive.
Hablar de cáncer de mama es hablar de vida, de prevención y de oportunidades para llegar a tiempo. Pero también es hablar de miedo, de cambios en el cuerpo, de dificultades económicas y de una intimidad que puede transformarse en silencio. Porque cuando el cáncer llega, no afecta únicamente una mama: puede cambiar la vida de una mujer y la dinámica de toda su familia. Guatemala: las cifras detrás de cada historia. De acuerdo con las estimaciones de GLOBOCAN 2022, en Guatemala se registraron aproximadamente 2 mil 244 casos nuevos de cáncer de mama, equivalentes al 22.4 % de los casos de cáncer estimados en mujeres. Esto lo convierte en el cáncer más frecuente entre las guatemaltecas.
Detrás de cada cifra hay una mujer, una madre, una hija, una profesional, una pareja. Hay proyectos que continúan, familias que se reorganizan y personas que necesitan información, acompañamiento y acceso a servicios de salud. El cáncer de mama no siempre se puede prevenir. Cerca del 80% de los casos se presentan en mujeres sin factores de riesgo específicos conocidos, aparte del sexo y la edad. Por eso, tener hábitos saludables y no contar con antecedentes familiares no garantiza estar libre de la enfermedad.
Prevención: conocer nuestro cuerpo también es cuidarnos. Aunque no podemos evitar todos los casos, sí podemos reducir algunos riesgos y mejorar las posibilidades de detectar la enfermedad oportunamente. Estas son cinco acciones fundamentales:
Conocer nuestras mamas. Identificar cambios en su tamaño, forma, piel o pezón, así como bultos nuevos o secreciones anormales. Conocer el cuerpo no sustituye una evaluación médica.
Consultar sin esperar a sentir dolor. Un tumor puede no doler en sus primeras etapas. Ante un cambio sospechoso, hay que buscar atención médica.
Realizar las evaluaciones recomendadas. La mamografía y otros estudios deben indicarse de acuerdo con la edad, los antecedentes personales y familiares y las guías clínicas aplicables.
Adoptar hábitos saludables. Mantener actividad física, procurar un peso saludable y limitar o evitar el alcohol contribuye a disminuir el riesgo.
No permitir que el miedo retrase el diagnóstico. Una evaluación no significa tener cáncer; significa tomar decisiones informadas sobre nuestra salud. La detección temprana, acompañada de un diagnóstico oportuno y del tratamiento adecuado, puede mejorar el pronóstico. No esperemos a que aparezca una señal evidente para comenzar a cuidarnos.
Porque en la lucha contra el cáncer de mama, la vida importa, pero también importa cómo se vive.
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
OpiniónMedicina
Una disculpa pública histórica
En pocas líneas, ofrecer una disculpa pública por parte de un Estado es ni más ni menos un acto oficial y solemne con el acompañamiento institucional, en el cual el gobierno de un país reconoce y acepta su responsabilidad por haber cometido atropellos, violaciones de derechos humanos elementales e injusticias contra una persona, una comunidad o un grupo social.
El Estado, a través del Procurador General de la Nación —ejerce la representación legal del Estado, según el artículo 252 constitucional— y en clara obediencia a la resolución del juez Moto, ofreció disculpa pública a los 48 Cantones de Totonicapán y a la Municipalidad Indígena de Sololá por los actos atroces, violatorios de los derechos humanos, en las personas de Luis Pacheco, Héctor Chaclán, Basilio Puac, Juana María Elías, miembros de la Junta Directiva de los 48 Cantones en el año 2023, y Esteban Toc Tzay, de la Municipalidad Indígena de Sololá, quienes en el año 2023, por mandato asambleario de los pueblos, estuvieron al frente de la movilización y resistencia pacífica más impresionante de los últimos 203 años para defender la decisión del pueblo expresada en las urnas y evitar a todas luces un golpe de Estado, porque Consuelo Porras, obedeciendo órdenes del pacto de corruptos, quería invalidar esos resultados.
Hasta donde tengo conocimiento y memoria, el Estado no ha realizado un acto de tal trascendencia, y menos aún al pueblo indígena de Guatemala, desde su invasión hasta nuestros días. El abogado del Estado —PGN—, en una extensa pero categórica exposición, reconoció la soberbia, mala intención y aplicación de la investigación judicial por parte del MP de Porras; es más, confirma la tesis de que el MP de esos días estaba al servicio del pacto de corruptos por medio de una dictadura judicial. Nunca más debe repetirse una acción de tal magnitud; nunca más los pueblos indígenas deben ser sometidos a arbitrariedades judiciales para defender intereses de la élite económica, política —politiquera— y de ninguna clase o tipo de expresión grupal.
El Estado confirma y acepta: los 48 Cantones y la Municipalidad Indígena de Sololá no son estructuras criminales; son organizaciones con estructuras ancestrales propias que permiten ser pilar fundamental para sostener la democracia de este país. ¡Los pueblos indígenas mayas, garífunas, xincas y mestizos no somos criminales!
Es importante el reconocimiento del gobierno de que no basta ofrecer una disculpa pública para resarcir todo el daño ocasionado a los exdirigentes indígenas. Son irreparables los efectos psicológicos, familiares, económicos y sociales ocasionados en ellos: Luis Pacheco y Héctor Chaclán, más de 468 días privados de su libertad; Esteban Toc Tzay, 7 días privado de su libertad; Basilio Puac, más de 24 horas en una carceleta; y doña María Juana Elías, obligada al exilio por más de 15 meses. Señor gobierno, ese daño no se repara con una disculpa.
Estimado lector, hay algo digno que no debemos olvidar: nadie de ellos pidió al Estado un resarcimiento económico para sí mismo, nadie; es impresionante el nivel de conciencia comunitaria y social. María Juana Elías dijo: “Señor presidente y procurador general de la nación, esperamos que esta disculpa pública se acompañe de acciones reales para el desarrollo de nuestras comunidades”. También recordaron que el encarcelamiento injusto y el exilio provocaron daños irreparables; la única forma en que el Estado debe y tiene que compensar esos daños es a través de una atención real a los problemas que tienen los pueblos originarios.
La intervención del expresidente de los 48 Cantones —Luis Pacheco— fue categórica: “El terrorismo lo creó el sistema cooptado del ministerio público en 2023”. Esta y muchas frases estarán escritas en redes sociales, diarios digitales, libros y en el corazón de millones de guatemaltecos que vieron cómo el sistema de justicia liderado por Porras se convirtió en un hazmerreír en el mundo medianamente civilizado.
Hermanos indígenas y no indígenas: esto apenas empieza. La participación de los pueblos en la reestructuración política y social del país es inminente y sí lo podemos hacer.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.















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