"Estabas preciosa vestida de nada" (cuento)
Inspirado en la novela "Contigo en la distancia" de Carla Guelfenbein; el poema "La poesía jamás te olvidará" de Elvira Sastre y la canción "Perdimos el control" de Nacho Vegas.
ANTES DEL FIN DE SEMANA
Los saludos cordiales duraban ya 15 días. Su número había llegado a mi teléfono en una de esas reuniones apresuradas en las que dos excompañeros de secundaria fingen tener poco tiempo para saludarse en un centro comercial y se despiden aún más apresurados. Durante esas dos semanas, solo nos enviamos mensajes por WhatsApp de “buenos días” y “buenas noches”, un “todo bien” y un “espero que tu jornada sea exitosa”.
El martes por la noche, la ansiedad me golpeó el pecho luego de sugerirle que nos viéramos para poder conversar. Eran las 6:15 de la noche cuando se lo pregunté y fueron las 8:33 cuando vio el mensaje. Por un momento pensé que, erróneamente, había roto una distancia adecuada; que había sido malagradecido con su cortesía, cuando ella se tomaba el tiempo para responderme; que, en todo caso, le había faltado el respeto queriendo traspasar su espacio personal cuando ella tan solo por educación me había dado su número.
Me dejó en visto.
Confiado ya en mi derrota, consideré que lo mejor era olvidarme del caso y salir por donde había entrado. Sin embargo, el jueves por la mañana me respondió un extenso texto en donde me contaba de sus días, que ella llamaba "las correderas de la vida", y que por eso no me había contestado.
En su respuesta me habló de su matrimonio, del pequeño Javier de cinco años que ya estaba en la escuela, me habló de sus quehaceres domésticos, de que no tenía nada que ponerse para un viaje de fin de semana en el que iban a asistir, lejos, a la graduación de maestría de un primo de su esposo. También me dijo que no tenía ganas de ir. Me habló del menú que haría para el almuerzo, de que estaba viendo una serie y al final del mensaje: “Si no voy a la graduación, con gusto nos vemos”.
VIERNES
No fue a la graduación. Es más, luego de conversar con su esposo, me dijo que acordaron que ella se quedara en casa, pero en verdad, tendría todo el fin de semana: desde el viernes al mediodía, hasta el domingo por la tarde, para ella sola.
Era la mujer más hermosa del mundo cuando la vi entrar al café. Se vistió simple, con tenis, pantalón azul y una blusa amarilla que resaltaban las almendras que tenía por ojos. Vestida como para ir de viaje.
El 50 por ciento del éxito de cualquier relación, ya sea personal, empresarial o académica, le corresponde a la empatía. Ella y yo sentimos simpatía por el otro. Tanta empatía, que al descubrir la recién iniciada tarde del viernes decidimos viajar a una playa a algunos kilómetros de allí y disfrutar el fin de semana juntos hasta que fuera el domingo por la tarde.
La tarde era fresca cuando llegamos y ella aprovechó para disfrutarlo en una sesión rápida de bronceado. Le pregunté si su esposo notaría el cambio en su color de piel, tomando en cuenta que supuestamente ella estaba en su casa.
—Ya sé qué le voy a decir —me dijo.
Por la noche recorrimos las calles a la orilla del indómito mar, comimos, bailamos, bebimos y poco a poco nos convertimos en unos confidentes inocentes que tenían tanto para contarse.
Rendidos al fin de la fiesta. Nos sentamos en una banqueta y su autoridad tomó el control de la noche.
—¿Con cuántas mujeres has estado? —Me preguntó mientras encendía un cigarro.
Le mentí respondiéndole que era virgen. Se atascó con el humo y sonrió ligeramente. Nos quedamos en silencio por un momento.
—¿Y tú? —Le pregunté.
—Solo con tres —me dijo —. Mi primer hombre fue mi esposo.
Interesado en ese secreto que suponía el acto de la infidelidad, le pregunté por los otros dos.
El segundo fue un desconocido de acento extranjero la noche de su despedida de soltera y el tercero, el día de su boda, con el mejor amigo de su esposo, en algún momento entre la bendición del sacerdote en la iglesia y el brindis antes de la cena.
—Pobres —dijo—, pronto los dos serán socios.
Esa noche dormimos juntos en el hotel. Tal como lo imaginaba, su piel denotaba el mando que su madurez tenía en el mundo.
SÁBADO
Disfrutamos del mar y del sol. Cuando llegó la tarde, su bronceado era evidente y le pregunté si estaba segura de que tendría una excusa para el domingo por la noche.
—Ya sé qué le voy a decir —me dijo.
La duda me asaltó, como asaltan todas las dudas, a partir de los recuerdos. Me recordaba lo que decía mi catecismo de Primera Comunión: "Nunca con la mujer de tu prójimo" y caí en cuenta, hasta entonces, de que estábamos en un lugar peligroso, frente a la vista de todos, guiándonos por el camino de la infidelidad, totalmente indefensos.
La tarde la aprovechamos para compartir una botella de vino en un restaurante con una vista impresionante de la dimensión de la naturaleza.
Fue entonces cuando me contó que había aceptado verme porque estaba cansada de su matrimonio. Me contó que se casó muy joven y que su papel siempre había sido el de ponerse bonita para los amigos de su esposo.
—Yo soy como la medalla más importante que él ha ganado, solo eso. —dijo.
Me contó que él no la embarazó durante 10 años por el miedo a que su objeto más preciado perdiera la forma que le daba enviada a sus amigos. Me contó que ella tenía que sonreír en las reuniones sociales y nunca bajar la vista. Mostrarse indomable, lejana a todos, irresistible, pero al llegar a casa volvía a ocupar su lugar como cualquier cosa de la sala mientras él se concentraba en sus negocios. Me contó del pequeño Javier, que lo amaba, que ese hijo había nacido no planificado una noche en la que él quiso desestresarse de estar mucho tiempo en la gloria de su empresa.
Me contó que al pequeño le gustaba el mar, tanto como a ella. Y luego suspiró. Cuando cayó la noche, se puso a llorar, finalmente con su alma vestida de nada, nos abrazamos y caminamos otro poco.
Esa noche cada quien ocupó su cuarto en el hotel.
DOMINGO
Su color de piel era otro. El bronceado ya era de tres días, pero ella parecía confiada en su respuesta: “Ya sé qué le voy a decir”.
La mañana la aprovechamos para acudir a los mercados y a uno que otro museo donde exponían especies marinas. En fin, estábamos distrayéndonos para lo inevitable: la llegada del domingo por la tarde.
Cuando fuimos conscientes de la caída de la hora, finalmente me dijo:
—Hay veces que mi esposo me parece tan similar a los otros dos, no tiene nada de especial.
La observé con ternura y entonces descubrí que yo había sido como una huida a sus jornadas, a la que, en pocas horas, inevitablemente, debería volver.
—En verdad, no quiero regresar —confesó con la vista puesta en el lejano horizonte del tiempo que poco a poco dejaba de pertenecernos.
Sin embargo, la hora llegó. La despedí y ella se subió en el bus de turistas que la llevaría de regreso a su realidad.
Nos observamos a través de la ventana, creyendo quizá, como el final de una película de amor, que yo subiría a rescatarla o ella bajaría para abrazarme y fugarnos finalmente rumbo a la felicidad.
Pero nuestra mirada era otra, una que anunciaba que ninguno de los dos se atrevió a hablar de un futuro juntos y que aquello solo había sido una aventura de la que salimos bien librados: Ella regresaría a ser la mujer más hermosa del mundo para los amigos de su esposo y a contarle al pequeño Javier a través de un cuento para niños lo que vivió a la orilla del mar y yo estaría feliz de no haberme atravesado con el filo del cuchillo de su marido, rebanándome la garganta, dirigido por sus celos.
Recuerdo su última mirada, y la sonrisa temblorosa con la que finalmente me despidió: era una niña asustada y entonces, caí en cuenta de que ella no tenía ninguna respuesta para explicar su bronceado y que esa noche del domingo ella daría el mensaje más contundente y genuino de sus 15 años de matrimonio a través del nuevo color de su piel.
El bus arrancó, y mientras terminaba ese corto fin de semana, comenzaba el olvido más largo de nuestras vidas.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
El comienzo del juicio, la verdad en silencio
Cada paso hacia la cruz era un acto de amor voluntario. Aún hoy, su verdad sigue invitándonos a escuchar, creer y confiar, incluso cuando el mundo parece rechazarla.
Quiero invitarlos a acompañarme en este mes de marzo a un viaje de espiritualidad, con artículos relacionados a un evento histórico, profético y de trascendencia eterna para todo ser humano. Iniciamos.
El proceso contra Jesús comenzó en medio de la noche, con acusaciones apresuradas y corazones endurecidos. Fue llevado ante las autoridades religiosas y luego ante Poncio Pilato, no porque hubiera cometido delito, sino porque su amor confrontaba la injusticia.
A pesar de las falsas acusaciones, Él respondió con una serenidad que conmovía. No defendió su inocencia con enojo; defendió la verdad con mansedumbre.
“Mi reino no es de este mundo… Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad.” (Juan 18:36-37)
En aquel juicio no solo se evaluaba a un hombre; la humanidad estaba decidiendo qué hacer con el Hijo de Dios. El silencio de Cristo no fue debilidad, fue obediencia.
Él sabía que el camino del sufrimiento era también el camino de la redención. Aun cuando parecía que la injusticia avanzaba, Dios estaba guiando cada momento hacia el cumplimiento de su propósito eterno.
Cada paso hacia la cruz era un acto de amor voluntario. Aún hoy, su verdad sigue invitándonos a escuchar, creer y confiar, incluso cuando el mundo parece rechazarla.
Dejo acá estas preguntas para reflexión:
¿Cómo reacciono cuando debo defender la verdad en medio de la oposición? ¿Estoy dispuesto a confiar en Dios aun cuando no entiendo lo que ocurre?
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión
Lo que el cerebro lee en silencio
La comunicación no empieza cuando hablamos, sino cuando aparecemos. Sin decir una sola palabra, el cerebro de quienes nos rodean ya está interpretando muchos mensajes. Recientemente, en una charla de neurociencia sobre liderazgo, la coach enfatizaba la importancia de la presencia que damos ante una sala de reuniones, un evento, trabajo u otros ambientes sociales.
Les comparto 3 señales que el cerebro lee en silencio y que puedes utilizar a tu favor.
1. Postura abierta: proyecta seguridad, presencia y disposición. Si la postura es rígida, hombros caídos y espalda encogida, las señales que se transmiten son de duda, cansancio y amenaza. Recomendación: respira profundamente antes de ingresar a un lugar, camina con la cabeza alineada y vista al frente.
2. Imagen profesional: las prendas no hablan, pero sí comunican visualmente, generando una primera impresión. La calidad de las prendas, el detalle y cuidado de ellas dicen mucho de ti; los colores y texturas también comunican. No se trata de cantidad, sino de calidad. El cerebro lee el orden, la limpieza, el cuidado personal, la formalidad y profesionalismo. También se interpreta la falta de detalle, el descuido; por lo tanto, se busca coherencia.
3. Gestos y energía: las manos marcan un ritmo de movimiento, el nivel de calma que tienes ante una presentación. Cuando los movimientos son bruscos o excesivos, aumenta el ruido visual. La calma proyecta autoridad; la prisa, ansiedad. Gesticula coherentemente, realiza pausas naturales.
Todo se puede mejorar con intención, estrategia, constancia y voluntad. Recuerda que en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
Rumiación mental y emocional
Qué fácil sería la vida si le pusiéramos más atención al tiempo presente y no tanto al pasado o al futuro. Considero que se requiere de mucha fuerza de voluntad para aprender a vivir en el presente y no vivir anclado a dos tiempos: el pasado y el futuro.
Un buen número de hombres y mujeres caminamos aquí y ahora con un montón de situaciones que ya pasaron, pero que no somos capaces de soltarlas y dejarlas atrás. Mientras no se tome la decisión de “dejar” atrás lo que ya pasó, difícilmente disfrutaremos lo que tenemos que hacer todos los días en el tiempo presente.
Caminar por muchos años con esa cantidad de situaciones no resueltas nos enferma y la salud se ve afectada. Todos tenemos situaciones no resueltas en el camino de la vida. Para “dejarlas” atrás se requiere de coraje y valentía, puesto que muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a caminar con ellas, y nos duele “soltar” toda esa basura que llevamos dentro.
Los años pasan y, cuando sentimos, la vida se nos ha ido y nunca fuimos capaces de dejar ir lo que nos estorbaba en la vida. Y algunos dan ese paso entre esta vida y la otra vida sin haber resuelto lo que les hacía daño. ¿Qué le hace daño? ¿Cuáles son esas situaciones no resueltas en su vida? Tome conciencia de lo que le enferma y comience un proceso de desintoxicación.
Hay que desintoxicarse de lo que nos afecte. No es nada fácil tomar esta decisión, pero es posible comenzar ese proceso de desintoxicación mental y emocional. Para desintoxicar la mente y el corazón es necesario buscar apoyo en fuentes sanas. Para quienes somos cristianos, la oración es una fuente en donde yo me encuentro con un Jesús que quiere darme siempre de esa agua viva que da vida. Hablar con Dios nos da paz y tranquilidad.
Para una buena desintoxicación mental y emocional hay que acudir a psicoterapia. Un proceso psicoterapéutico nos va a permitir sacar toda esa basura mental y emocional que llevamos dentro. El día que uno tenga el coraje de sacar y tirar ese montón de basura acumulada dentro, ese día habrá comenzado una verdadera metamorfosis en nuestra vida.
Para desintoxicarnos mental y emocionalmente, además de orar y buscar ayuda psicológica, es necesario implementar en nuestra vida una buena lectura, un poco de musicoterapia, momentos de recreación y aprender a disfrutar el presente. La rumiación mental, es decir, el pensar obsesivamente una y otra vez, cansa y embrutece. Cuando una preocupación o un error se mastica muchas veces, se convierte en trastorno, y un trastorno enferma.
Cuando nuestra atención se queda “enganchada” en una preocupación o un error, aparece inmediatamente el estrés y el estrés se convierte en ansiedad.
“En aquellos días, dijo el Señor a Abram: deja tu país, a tu parentela y a la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré” (Gn 12, 1-4). Este hombre “dejó” atrás todo y se lanzó con fe a una nueva aventura, confiando plenamente en Dios. En nuestro caso, hagamos el esfuerzo de “dejar” la rumiación mental para tener una mejor salud mental y transformarnos en mejores personas. En el nombre de Dios todo es posible.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Cambio de estilo con un corte de cabello
Por lo general, cuando alguien cambia el estilo de corte de cabello surgen una serie de comentarios tales como: te has quitado algunos años de encima, qué bien te ves, te luce ese cambio, ese estilo te beneficia; llama mucho la atención que un simple cambio de estilo del corte de cabello cambia la apariencia y, en algunas ocasiones, el estado de ánimo, y no es casualidad que el cambio inicie en la cabeza.
Dios nos exhorta a que cambiemos nuestra manera de pensar para que los cambios esperados en nuestra vida sean evidentes. Al hablar de cambios de pensamientos implica alinearnos a los pensamientos que Dios tiene para cada uno de nosotros, los cuales son de bien y no de calamidad.
Es fácil darnos cuenta cuando estamos fuera de la voluntad de Dios porque en ciertas situaciones nos sentimos inútiles, incapaces de solucionar los problemas, lo que genera incomodidad y enojo; lo contrario de caminar alineados a la voluntad de Dios. Encontramos respuesta y salida a las situaciones y nuestros pasos suelen ser con libertad y paz.
Déjeme explicar de la siguiente manera, la Palabra de Dios en Filipenses dice: Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio; este pensamiento es la respuesta para conducirnos bajo la voluntad de Dios. Lo invito a reflexionar sobre las situaciones que está atravesando, sean estas buenas o no tan buenas; filtre sus pensamientos y decisiones en toda situación, porque esto le dará la seguridad de que la decisión que tome será buena, agradable y perfecta, como es la voluntad de Dios.
Recuerde que en la vida todo tiene sentido, feliz inicio de semana.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
Un millón que demuestra que el todo es más que la suma de sus partes
Feliz primer millón de seguidores, La Voz de Xela: ese algo mayor que la suma de las partes de nuestro Quetzaltenango, que finalmente cuenta nuestra historia.
Esta semana, el medio digital La Voz de Xela llegó a su primer millón de seguidores en la red social Facebook, rebasando los ocho años de vida. Este tiempo ha servido para solidificar un proyecto de comunicación comprometido con la audiencia guatemalteca.
Hoy quiero agradecer a mis compañeros de trabajo por alcanzar lo que nos enseña la Gestalt: el todo es más que la suma de sus partes.
Ese millón es la prueba de que existe una estructura completa y organizada que, en unión, deja de ser la simple suma de componentes individuales para convertirse en un medio masivo de comunicación sólido y coherente.
Por ejemplo, cuando escuchamos música no percibimos notas aisladas, sino que experimentamos la melodía, el ritmo y la armonía como una totalidad que nos produce placer. Al ver una película no observamos fotogramas estáticos, sino un movimiento fluido que nos entrega una trama completa.
Detrás de La Voz de Xela hay compañeros que se suman cada día para construir esa totalidad.
La Voz de Xela es un medio que cumple con los objetivos de informar, entretener y educar. Su misión es servir a la ciudadanía a través de la difusión de la historia de la región. Su único interés es anunciar qué está pasando en el contexto local y narrar las historias humanas que emergen desde esta hermosa tierra.
Feliz primer millón de seguidores, La Voz de Xela: ese algo mayor que la suma de las partes de nuestro Quetzaltenango, que finalmente cuenta nuestra historia.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
OpiniónLa Voz de Xela
El fin justifica los medios. Parte I
Hasta la fecha, no se sabe si fue Maquiavelo, Napoleón Bonaparte o Busebaun el autor de la frase “el fin justifica los medios”; sin embargo, su aplicación gira en torno a los resultados y la seguridad del Estado, que todo funcionario debe dar. Resulta muy chocante porque se dejan de observar principios morales y éticos con tal de conseguir ese fin. Esta frase fue dicha, escrita o percibida hace muchos años —año 1513 más o menos—. En nuestros días —513 años después— lo estamos viviendo; lamentablemente, políticos y funcionarios públicos lo están aplicando para conseguir fines aviesos y corruptos con tal de mantener su status quo.
El fin justifica los medios, ha de pensar el pacto de corruptos posicionado en diferentes trincheras: judiciales, ministeriales, hemiciclos parlamentarios, etc. Como estamos en plena elección de segundo grado, donde el pacto de corrupto se aferra y se niega a perder su status quo, trazaron rutas, caminos y, en algunos casos, veredas para mantenerse en el poder. El claro ejemplo es el que cree que es rector de la única universidad pública del país; utilizó los “buenos oficios” de la señora que está en Gerona para mantenerse en ese puesto; sin embargo, cuando la señora quiso reclamar los favores —magistrada ante la CC en representación del CSU—, el usurpador se hizo de la vista gorda y la señora no recibió ni un solo voto. Otro dicho: Mal paga el diablo a quien bien le sirve.
El fin justifica los medios: nuevamente, el usurpador y otros impresentables, haciendo de las suyas en la Comisión Postuladora para elegir magistrados al Tribunal Supremo Electoral. En otra columna de opinión me referí al lamentable proceder —testimonio— del Sr. Mynor A. Herrera Lemus, quien, desde la fundación de su iglesia El Verbo hasta nuestros días, ha sido y es ministro de culto, situación que le impide participar en procesos como en el que jamás quiso renunciar —integrante de la Comisión postuladora para elegir magistrados del TSE—. Este señor me hizo recordar el episodio de Pedro, cuando negó tres veces a su mejor amigo —Jesús—; negar un apostolado para quedar bien con corruptos e impresentables no tiene perdón de Dios. En fin, en esta Comisión Postuladora, los que se salvaron e hicieron su mejor esfuerzo para elegir gente honesta y transparente fueron Gregorio Saavedra y Edgar Ortiz, ambos en representación del CANG; el fin justificó los medios y, sin mayores esfuerzos de honestidad y transparencia, eligieron a más o menos 12 personas —candidatos— con la conciencia más oscura que el fenómeno de la noche polar —Longyearbyen en Svalbard, Noruega, uno de los lugares habitados más oscuros de la tierra.
Por el trabajo sucio, grotesco y deleznable realizado por la Comisión Postuladora del TSE, hay varios amparos ante la CC solicitando dejar sin efecto el listado de candidatos que fue entregado al Congreso de la República. Es inaudito lo que pasa en nuestro país; el movimiento o resistencia llevada a cabo por los pueblos indígenas, ancestrales y que duró 106 días, fue precisamente por la mala administración de justicia electoral por parte de los magistrados del TSE; ahora resulta que esta Comisión Postuladora le valió un pepino lo más elemental: CAPACIDAD, IDONEIDAD y HONRADEZ, valores que toda persona debe tener para optar a un cargo público —Art. 113 constitucional—
“Las autoridades universitarias guatemaltecas abrieron las puertas a organizaciones criminales y narcotraficantes con sus selecciones para el TSE”, John Barrett, encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Guatemala.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
¿Quiere dormirse y no puede?
Salud mental es… aceptar que algunas veces las cosas no salen como queremos.
Había una vez un joven hombre que intentaba darle de comer en su mano a una paloma; ponía el alpiste en su palma y esperaba pacientemente. Cuando por fin la paloma se posaba en su mano y comenzaba a comer, él intentaba agarrarla, pero ella volaba y esperaba lejos. Al pasar un tiempo, la paloma volvía a posarse en su mano. El joven llegó a la siguiente conclusión… comprendió alegremente que la paloma solo llega cuando… no se le intenta atrapar. Así es el sueño, llega como un visitante cuando quiere y se va cuando quiere.
¿Ya se dio cuenta de que entre más desea dormirse, menos se duerme? El deseo evita caer en el sueño. Y de repente oye que los demás están durmiendo y se enoja, pero el enojo no lo deja dormir. Posiblemente le da miedo pasar la noche sin dormir; sin embargo, el mismo miedo impide dormir. Usted se preocupa porque mañana estará bostezando, pero fíjese que la preocupación también frena dormir.
Añora mañana levantarse con energía porque tiene muchas cosas importantes que hacer, pero las añoranzas evitan abrazar el sueño. Entonces, ahora le entra una desesperación porque pasan las horas en la cama y nada, pero la desesperación le bloquea dormirse. Percátese de que usted está a la expectativa para ver a qué hora se duerme; sin embargo, estar a la expectativa le despierta.
Tiene esperanzas de que posiblemente hoy sí va a dormirse, pero las esperanzas le hacen estar en vigilia. Usted sigue con viva atención lo que sucede dentro de sí, pero cuanta más atención pone, menos capaz es de relajarse para dormir. Esto empeora las cosas, porque ya van varias noches sin dormir y ahora el solo hecho de ver la cama le aterroriza, porque no quiere pasar otra noche de insomnio, pero el estar aterrorizada provoca una mala noche.
Las personas que padecen alguna perturbación del sueño tienden a definirlo como insomnio, como si fuera un auténtico insomnio, pero esto es un engaño, pues duermen algunas horas, aunque no se den cuenta. Usted los oye roncar y al día siguiente aseguran que estuvieron despiertos toda la noche. “El sueño es relajación total, es descuidarse, abandonarse, es sumersión en la inconsciencia”, dice Viktor Frankl. El sueño se ahuyenta cuando se le intenta atrapar; entre más se le intenta atrapar, más se ahuyenta.
Así es que, si quiere dormirse, no lo desee, propóngase solo descansar. Cuando ya esté calientito entre sus cobijas, convénzase de que ya está recibiendo todo cuanto necesita. Si el sueño llega, bueno… y si no llega, bueno. No se enoje, no tenga miedo, no se preocupe, no añore, no se despere, no esté a las expectativas, no esté esperando… y tenga dulces sueños.
Le dejo la siguiente frase para que reflexione: “Hay veces que solo hay que dejarse llevar por la corriente”.
Oswaldo Soto
Psicólogo clínico con más de 25 años de experiencia, docente universitario, escritor de temas de salud mental.
La Cuaresma es un tiempo para mejorar su salud mental
Hemos iniciado el tiempo de Cuaresma. Son cuarenta días para interiorizar un poco más la Palabra de Dios, y que esta Palabra de Dios vaya generando cambios en nuestra vida. Creo que lo más importante de la Cuaresma es esa disposición que cada uno debe tener para que Dios vaya obrando en nuestra vida. Si no hay disponibilidad para hacer cambios, de nada sirvió haber acudido a recibir la ceniza el miércoles pasado.
La invitación concreta para este tiempo de Cuaresma es volver a Dios, convertirnos a Dios, regresar a Dios. Y las procesiones y otras costumbres propias de esta época deben llevarnos a cambios concretos en nuestra vida. Si no hay una pizca de conversión de vida, de nada sirve privarnos de comidas y bebidas y de cargar en las más bellas andas procesionales. Todo lo externo de la Cuaresma debe conducirnos a la reflexión interna.
“Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón” (Joel 2, 12-18). El tiempo propicio para volver a Dios es cada día. El mañana es muy tarde. A veces uno cree que tiene todo el tiempo del mundo para transformarse en una mejor persona. Pero la realidad es otra, porque hoy estamos y mañana puede ser que ya no. La conversión de vida es de todos los días.
Los tres medios clave para volver a Dios son la limosna, la oración y el ayuno. Estos temas los escucharemos varias veces durante el tiempo de Cuaresma.
La limosna se refiere al “dar”. La Cuaresma es una oportunidad para dar, para compartir con los más necesitados. “Cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta… que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha” (Mt 6, 1-6). Esto es importante tenerlo siempre presente, porque hay quienes dan, pero lo viven recordando a cada rato; y esto no tiene sentido. Estamos invitados a dar con y por amor a los demás.
Una Cuaresma sin oración tampoco dará muchos frutos. La oración consiste en dialogar de amor con Dios. A todos nos cuesta, pero busque durante el día algún espacio para orar en silencio y con el corazón contrito y humillado. El pecado está a la orden del día, por lo que necesitamos de esa fuerza espiritual que nos da la oración para no caer en tentaciones diversas. Además de la oración familiar o comunitaria, haga oración personal-mental. Estar a solas con Dios es una experiencia maravillosa.
La Cuaresma también es un tiempo para practicar el ayuno de comida, de bebidas y de la lengua. El ayuno de comida lo sugiere la iglesia todos los viernes de Cuaresma. Pero este ayuno de comida tiene que estar acompañado del ayuno de la lengua. Porque de nada sirve no comer carne, o no comer nada, si no le ponemos freno a nuestra lengua. Menciono la lengua porque con la lengua hablamos con Dios, pero con la lengua nos destruimos unos a otros.
Por lo tanto, ayune de vicios, de malos hábitos. Ayune de chismes, de estar juzgando injustamente a la gente. La Cuaresma es un tiempo para meter la nariz en nuestra propia vida y no en vidas ajenas. Deje que los demás miren qué hacen con su vida. Usted concéntrese en la suya. Ayune de odios, de envidias y resentimientos. Estos sentimientos destruyen la semilla del reino sembrada en su corazón.
Si usted considera que necesita ayuda porque se pasa siempre de mal humor, ansiosa y depresiva, busque ayuda. No le caerían tan mal unas cuantas terapias psicológicas. Dios obrará más y mejor en su vida, si en su interior hay humildad para reconocer sus faltas y pecados. La Cuaresma es un tiempo para mejorar su salud mental y espiritual.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Cuando el reloj del deseo no está sincronizado
Fomenten la intimidad sin presión: Acuerden tener momentos de abrazos, masajes o besos con la regla de que "no tienen que llevar a nada más".
Te acuestas al final del día con el único objetivo de abrazar la almohada y descansar, pero tu pareja se acerca con intenciones claras. O, por el contrario, te despiertas un domingo por la mañana lleno de energía y deseo, pero tu pareja solo quiere seguir durmiendo. Si esta escena te resulta familiar, respira hondo: no significa que el amor se haya acabado ni que haya un problema irresoluble entre ustedes. Este fenómeno tan común tiene un nombre: discronaxia sexual (o discrepancia del deseo), y ocurre cuando los ritmos, tiempos o niveles de deseo sexual de los miembros de una pareja no coinciden. La discronaxia sexual rara vez es un problema de falta de amor; a menudo, es una cuestión de biología y rutinas. La ciencia nos ofrece varias explicaciones que ayudan a despersonalizar el problema:
Ritmos circadianos y cronotipos: Estudios publicados en el Journal of Sexual Medicine señalan que los picos hormonales varían según nuestro cronotipo (si somos "alondras" matutinas o "búhos" nocturnos). Por ejemplo, los niveles de testosterona (vinculados al deseo) suelen estar en su punto máximo por la mañana, mientras que por la noche el cuerpo puede estar produciendo melatonina para prepararse para dormir.
El modelo de deseo de Basson: La investigadora Rosemary Basson revolucionó la sexología al demostrar que no todo el deseo es espontáneo, gran parte del deseo, especialmente en relaciones a largo plazo, es reactivo. Esto significa que el deseo no aparece antes del encuentro, sino que se despierta como respuesta a los estímulos, las caricias y el ambiente adecuado.Las investigaciones del Instituto Kinsey confirman sistemáticamente que el estrés, la fatiga y la carga mental son los mayores inhibidores del deseo.
Estrategias prácticas: Validar que ambos tienen ritmos distintos. Encontrar un punto medio, comunícación sin reproches: Cambien el "nunca quieres" o "siempre me presionas" por "me encantaría conectar contigo, ¿en qué momento te sentirías más relajado/a?". La culpa es el peor enemigo de la libido. Rompan el mito de la espontaneidad: Agendar el sexo tiene mala fama porque suena a obligación, pero la realidad es que planificar un encuentro permite que ambos se preparen mental y físicamente. Anticipar el momento puede generar una expectativa muy excitante.
Fomenten la intimidad sin presión: Acuerden tener momentos de abrazos, masajes o besos con la regla de que "no tienen que llevar a nada más".
El paso más inteligente: Consultar a un experto.
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
OpiniónSexología


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