El Mundial y la FIFA con sus millones
La esencia inicial de esos minutos de hidratación no es realmente pensando en el jugador; lo hacen para favorecer a las televisoras y poder pautar con más marcas.
Hoy día, el futbol se ha mercadeado en su máxima expresión. Se han sacrificado muchas cosas, como, por ejemplo, saturar de futbol a los aficionados con hasta seis partidos en un día, por la simple razón de acaparar más taquillas. Se pasó de una cantidad de equipos a otra con 16 selecciones más. Veníamos de mundiales de 24 equipos hasta el de EE. UU. 1994; posteriormente, se aumentó a ocho más y se pasó de 24 a 32 en el Mundial de Francia 1998. Pero ahora se descontroló el número: aumentó a 16 equipos más y ahora son 48. Quiere decir que ya no es una mayor participación o representatividad de países en el mundo, hipotéticamente, pero realmente ese no es el espíritu principal, sino el aspecto monetario. En realidad, llegan hasta asfixiar a los aficionados al futbol con tantos partidos al día, e incluso en simultáneo, para que escojan uno u otro para ver. Al final, terminan "empalagando" a muchos aficionados. Ya no se ve a los mejores compitiendo, sino haciendo del futbol una máquina para hacer dinero.
Imagínense que hasta instituyeron los "minutos de hidratación", los cuales están en cada tiempo del partido y tienen una duración de tres minutos en cada lapso. Pero realmente no en todos los estadios se juega a una temperatura alta; es más, algunos estadios ya cuentan con aire acondicionado. La esencia inicial de esos minutos de hidratación no es realmente pensando en el jugador; lo hacen para favorecer a las televisoras y poder pautar con más marcas, porque el medio tiempo ya no les es suficiente. Hasta en esos inventos maravillosos la FIFA interviene, disculpen la palabra, prostituyendo el futbol en su máxima expresión deportiva.
Otro aspecto son las entradas a los estadios, que se dispararon hasta tal punto que ya no eran alcanzables para cualquier ciudadano mexicano, estadounidense o canadiense. En el tema de la reventa, que sí está legalizada en EE. UU. y es permitida, los boletos llegaban a precios accesibles solo para la gente adinerada. Pero, como son eventos apetecidos a nivel mundial y con recintos de más de 80 mil personas de capacidad, aun así existe una sobredemanda en la cual solo los "ricos" del mundo tienen acceso; el pueblo en general, no.
Lo sentenciaba un respetado periodista en México, José Ramón Fernández, quien decía: "El Mundial en México, en 1970 y 1986, era para el pueblo, para el ciudadano normal; pero este se disparó a tal medida que un boleto al estadio costaba hasta tres veces un salario mínimo de un mexicano". Por ende, un taxista, por ejemplo, o un profesor no iba a dejar sin sustento a su familia por tres meses con tal de asistir a un partido del Mundial.
En síntesis, este fue el Mundial para los "ricachones" de todo el mundo, distribuidos en tres países de Norteamérica, por los altos precios de la temporada y los traslados en avión de una sede a otra, sin contar los costos de estadía.
Me imagino que, al ver esos llenos completos, Infantino, presidente de la FIFA, veía aparecer en sus ojos los signos de dólar, como a "Rico McPato", porque con tantas decisiones que han tomado en los últimos años, no es para favorecer al futbol, sino para multiplicar por "X" las cantidades de ganancias que ingresan a la FIFA por taquillas, presencia de marcas, derechos de transmisión para radio, televisión y los nuevos medios digitales.
Ojalá que, así como les ingresan esas grandes cantidades de dinero, también inviertan en "Proyectos Gol", capacitaciones para técnicos, insumos de trabajo para niños, etc., en países que necesitan salir del subdesarrollo, como algunos de África, Asia, el Caribe y Centroamérica. Necesitamos tanto apoyo para los niños y la juventud de los países pobres. Ojalá que esos grandes capitales retornen a donde corresponda, por el bien del fútbol.
Y sigamos, entre sus peculiaridades, disfrutando de este deporte rey.
Hugo Siliezar López
OpiniónFIFA
No todo lo que está de moda te queda bien
“Si está en tendencia, debo tenerlo” es una frase común que escucho muchas veces como cuestionamiento en mis asesorías o talleres. Las tendencias no siempre representan tu estilo; ahora son tan fugaces que cada mes vemos nuevas propuestas, incrementando las compras compulsivas, y los closets se llenan de prendas que se usan una vez, con suerte; en otras ocasiones, se quedan guardadas para una “ocasión especial”. Colores de moda, prendas, accesorios y todo lo que puedas y no imaginar, desde las que cuelgan de un perchero hasta aquellas tendencias que hablan de cuerpos perfectos, emprendimientos exitosos, viajes de ensueño, casas impecables y vidas que parecen inalcanzables. Las redes nos muestran el resultado, lo producido en cámara y con guiones estructurados; raras veces vemos los procesos detrás de ello, no observamos el cansancio o los intentos fallidos.
La imagen personal no consiste en replicar a otros; el camino que recorres para cumplir tus sueños tampoco es el mismo que caminan otros. Hay días en los que no sabes exactamente qué deseas, los planes no salen bien, levantarte de la cama es difícil y el cansancio puede superarte. Permítete cambiar de opinión, tener días imperfectos y avanzar despacio en tu camino.
No todo lo que está de moda te queda bien, y con ello no me refiero únicamente a dejarse llevar por las tendencias efímeras en cómo vestir; considera todo aquello que venden para tener una vida que se aleja de tus propios objetivos. Identifica tu estilo, realiza una desintoxicación de closet y de tu entorno, si es posible, haz énfasis en todo lo que influya de manera positiva en tu bienestar. Recuerda que, en los pequeños detalles, está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
Proceso de rompernos o quebrarnos
Pensando un poco en un símbolo universal sobre la vida, como lo es el huevo, que es un ícono de protección y fragilidad, además de eso, cabe mencionar que hoy en día es considerado una fuente de proteína esencial para la construcción de nuestro tejido muscular; de ahí la importancia de su consumo.
Hay dos situaciones por las que un huevo puede atravesar: ser sometido a dos tipos de fuerza, fuerza interna y externa, las cuales son motivo de mi reflexión en estas líneas.
La fuerza interna en un huevo es vital para desarrollar vida y dar paso a una nueva etapa y la autorrealización, mientras que la fuerza externa da paso a la muerte que, hablando en términos biológicos, no le permite al individuo desarrollarse y crecer.
Pareciera que, como seres humanos, estamos sometidos a dos tipos de fuerzas, que funcionan de la siguiente manera: Fuerza interna = vida espiritual. A veces Dios permite que en la vida atravesemos por circunstancias y adversidades en las que nos fracturamos y prácticamente nos quebramos; llegan con el propósito de que crezcamos, desarrollemos o simplemente situarnos en otro nivel. Otras veces llegan fuerzas externas; vida natural, contextos o momentos externos que, de igual manera, nos fracturan y quiebran: la ruptura de una relación, la pérdida de un ser querido, un malentendido, malos comentarios, chismes, injusticias, calumnias o simplemente una opinión contraria a lo que somos; en ambos casos pensamos que hemos llegado al fin de la vida por la forma en que nos afectan.
Pero permítame decirle que no estamos exentos de experimentar ambas fuerzas; sin embargo, debemos tener la certeza de que, de una u otra manera, ambas llegan con sentido o un firme propósito a nuestras vidas. El proceso de rompernos o quebrarnos representa el desafío de la transformación y enfrentar la adversidad. Así que, si su vida está sometida a una o ambas fuerzas, recuerde que en la vida todo tiene sentido.
Deseo una semana bendecida para todos.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
Cómo la Biblia puede enseñarte a construir una empresa
La Biblia no es un manual de negocios, pero contiene una visión sobre trabajo, liderazgo, integridad, administración y propósito.
En esta semana, continuamos escribiendo sobre la importancia de la Biblia en la vida diaria, a propósito de la celebración del mes de la Biblia en Guatemala. Hoy hablaremos algunos detalles sobre la Empresa y la Biblia.
La Biblia no es un manual de negocios, pero contiene una visión sobre trabajo, liderazgo, integridad, administración y propósito.
“Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón” (Colosenses 3:23). Una empresa excelente comienza cuando el trabajo deja de ser únicamente una fuente de ingresos y se convierte en una responsabilidad asumida con excelencia.
“Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia” (Proverbios 21:5). Planificar, perseverar y administrar recursos no son enemigos de la fe; son expresiones de sabiduría.
“Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará” (Proverbios 24:3). Construir una empresa exige más que entusiasmo: requiere criterio, disciplina y decisiones fundamentadas.
Pero la Biblia también desafía al empresario a revisar su carácter: “Mejor es lo poco con justicia que las muchas ganancias sin derecho” (Proverbios 16:8). ¿De qué sirve crecer si para hacerlo se destruye la confianza?
Y hay una advertencia fundamental: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1). Confiar en Dios no significa abandonar la estrategia; significa reconocer que ninguna empresa se sostiene únicamente por nuestra capacidad.
El desafío es este: construir una empresa rentable sin dejar de construir una vida íntegra. La Biblia invita a cambiar no la manera de hacer negocios, sino también la razón para hacerlos, y a confiar en principios que trascienden las modas.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónBiblia
La Voz 26: honrar, dar gracias y servir
Reconocer es agradecer. También es construir comunidad. Cuando alguien pone su talento al servicio de los demás, merece ser visto y celebrado.
Los Reconocimientos LA VOZ 26 nacen de esa convicción. Con nueve años, La Voz de Xela reúne relatos de hombres y mujeres que aportan al avance de Quetzaltenango y Guatemala.
Reconocer no es solo entregar un premio. Es decir gracias, valorar un camino y recordar que cada logro tiene empeño, orden, sueños y años de labor.
Esta edición confirma un fin: contar relatos, visibilizar talentos y reconocer a quienes hacen bien.
Los 20 reconocidos, en orden alfabético por nombre, son: Aníbal Aurelio Juárez Velásquez, Arturo Gramajo Ovalle, Eduardo Arturo Ayala, Erick Santiago Citalán Aguilar, Esteban Salcedo Fuks, Flor del Rubí Rodríguez Cifuentes, Jorge Mario De León Alconero, Jorge Valverde Peña, José Echeverría Reyes, José Carlos López, Lilian Wug Maldonado, Marta Guadalupe Elías Juárez, Martín Humberto Ixcot Batz, Sarah Castillo Monterroso, Ubaldo Agustín Soto Barrios, Vilma Tatiana Cabrera Alvarado, Viviana Aroche López, Víctor Rolando Arreola Muñoz, Ana Margarita Valdizán de Gutiérrez y Francisco Roberto Gutiérrez Martínez. Esta edición incluye una pareja ejemplar: los dos últimos.
Cada premio cuenta una historia, pero todos comparten algo: el deseo de aportar. Muestran que transformar es servir. Son ejemplos que motivan y recuerdan que podemos hacer más por nuestra comunidad.
Como medio de comunicación, asumimos la tarea de reconocer lo que merece ser contado. Una comunidad que agradece a quienes aportan inspira a jóvenes a servir y construir.
Gracias a todos: reconocidos, familias, aliados, auspiciadores, asistentes y equipo de La Voz de Xela, por hacer posible esta gala. Es un gesto: mirar, agradecer, reconocer y abrir paso para que otros sirvan, aporten, crezcan y cambien su entorno. Así crece la sociedad y hay un gran futuro.
El valor de reconocer está en agradecer hoy e inspirar mañana con fe y paz. Nos vemos en LA VOZ 27.
La Voz de Xela
EditorialLA VOZ 26La Voz de Xela
LA VOZ 26: reconocer es una forma de agradecer
Gracias por creer en La Voz 26.
Los Reconocimientos La Voz 26 fueron mucho más que una gala. Fueron la oportunidad de detenernos, mirar a nuestro alrededor y decir gracias a quienes, desde sus diferentes campos, trabajan, aportan y construyen una mejor sociedad.
Como director general de La Voz de Xela y creador de esta iniciativa, quiero expresar mi agradecimiento a quienes hicieron posible esta segunda edición.
Gracias a Progreso, Banco G&T Continental, Metroproyectos, Phara, Montalvo y Verde Inmobiliario, por creer en el propósito de los Reconocimientos La Voz 26 y sumarse como auspiciadores. Su respaldo no solo permitió realizar una noche especial; también representa confianza en una iniciativa que busca reconocer el talento, la trayectoria y las contribuciones de hombres y mujeres que construyen y transforman.
Y, gracias a La Voz de Xela, por ser la casa que impulsa esta iniciativa y por todo lo que representa para nuestra audiencia y para Quetzaltenango, la Ciudad del Conocimiento.
Detrás de una gala como esta hay muchas personas trabajando con responsabilidad, entusiasmo y amor por lo que hacemos. Mi reconocimiento y gratitud para todo el equipo de protocolo y atenciones, producción, redacción y marca. Cada detalle, cada entrevista, cada contenido, cada coordinación y cada momento de la gala llevó el esfuerzo de ustedes.
Me siento orgulloso del equipo que tenemos. Sé que detrás de lo que el público ve existe una gran suma de voluntades, talento y compromiso. Y eso también merece ser reconocido.
Los RECONOCIMIENTOS LA VOZ nacieron para honrar a quienes hacen la diferencia. Pero esta segunda edición también me deja una enseñanza personal: cuando existen propósito, confianza y trabajo en equipo, los sueños pueden convertirse en realidades que trascienden.
Gracias a nuestros auspiciadores, a nuestro equipo, a los 20 homenajeados, a sus familias y a todos quienes nos acompañaron.
Seguiremos trabajando para que La Voz de Xela continúe siendo un espacio para contar historias, reconocer méritos y celebrar a quienes construyen una mejor sociedad.
Nos vemos en La Voz 27.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
LA VOZ 26OpiniónRECONOCIMIENTOS LA VOZ
Cuando digo «sí», pero no lo quiero
Para cultivar una relación verdaderamente sólida, es indispensable pasar de la complacencia a la conexión real.
En el ámbito de la pareja y la sexualidad, solemos hablar mucho del consentimiento en sus términos más obvios: la diferencia entre lo deseado y lo impuesto. Sin embargo, existe una zona silenciosa e invisible: la complacencia sexual. Ocurre cuando aceptamos dinámicas, prácticas o momentos íntimos con los que interiormente no estamos de acuerdo por evitar un conflicto, temor a decepcionar al otro. Esa desconexión pasa una factura alta, afecta de formas particulares:
- El fenómeno del «consentimiento no deseado»: Investigaciones sociológicas y psicológicas sobre conducta sexual muestran que más del 50% de las personas en relaciones estables han participado en actividades sexuales sin tener un deseo real de hacerlo, motivadas principalmente por la presión percibida de cumplir con el rol de pareja o por miedo a la distancia emocional.
- Impacto en el bienestar íntimo: Estudios publicados en el Journal of Sex Research señalan que ceder de manera recurrente a prácticas sexuales no deseadas disminuye significativamente la satisfacción conyugal y genera síntomas de resentimiento, disociación y apatía sexual a largo plazo.
- La brecha en la comunicación: Según datos de salud sexual, cerca del 60% de los adultos admiten que les resulta extremadamente difícil expresar límites claros o decir «no» a su pareja por temor a ser rechazados o juzgados.
Cuando cedemos repetidamente en aspectos de nuestra sexualidad con los que no estamos de acuerdo, se produce una herida silenciosa. Muchas veces se cede para salvar o proteger la relación, pero el resultado suele ser el opuesto: la intimidad se transforma en una tarea, el encuentro físico pierde su magia y el bienestar emocional se pierde. La intimidad sana no se construye sobre la renuncia de la propia comodidad o de los propios valores. Decir «no», pedir una pausa o expresar que cierta práctica no nos hace sentir a gusto no es un acto de rechazo hacia la otra persona; es un acto de honestidad y de autocuidado que protege el vínculo.
Para cultivar una relación verdaderamente sólida, es indispensable pasar de la complacencia a la conexión real. Y eso requiere valentía para hablar, pero, sobre todo, la madurez de ambas partes para escuchar sin juzgar ni presionar.
Recordar: un «sí» solo tiene valor real cuando existe la plena libertad de decir «no».
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
OpiniónSexología
Nueve años de una historia que sigue creciendo
Desde La Voz de Xela he tenido el privilegio de conectar personas, historias, oportunidades, ideas y comunidades.
Hoy, 14 de agosto, siento que es mi cumpleaños. Y lo siento así porque hace nueve años nació La Voz de Xela, un proyecto que desde aquel primer día se convirtió en una parte esencial de mi vida, de mi familia y de mi propósito de servir.
Estos nueve años han pasado como un rayo: rápidos, intensos, vertiginosos, pero también potentes e iluminados por grandes experiencias. Han sido años de creatividad, perseverancia, enfoque, aprendizaje y, especialmente, de la gracia de Dios, que nos ha permitido avanzar y convertir palabras en realidades.
Como fundador y director general, tengo la convicción de que sí se pueden hacer hitos en la historia. No suceden por casualidad. Se construyen con visión, trabajo constante, capacidad de reinventarse y la determinación de no detenerse. Pero también con fe, porque hay caminos y hechos que solamente pueden explicarse por la mano de Dios.
En este recorrido tengo una bendición invaluable: mi esposa, Marleny, quien me ha acompañado desde el primer día de este proyecto, creyendo, respaldando y caminando conmigo en cada etapa. Y tengo el amor y apoyo de mis cinco hijos: César Emanuel, Miguel Eduardo, Valeria, Camila y Máximo, quienes también forman parte de esta historia.
Por eso, este aniversario no lo vivo solamente como una celebración. Lo vivo como una celebración de vida, de familia, de propósito y de servicio. Anoche, todo el equipo se reunió en una recepción que se transformó en una velada especial e inolvidable, un momento para compartir, agradecer y celebrar juntos estos nueve años.
Desde La Voz de Xela he tenido el privilegio de conectar personas, historias, oportunidades, ideas y comunidades. Conectar todo significa tender puentes, acercar, informar, reconocer y hacer que la comunicación tenga sentido para la vida de las personas.
Hoy agradezco a Dios, a mi familia, al equipo y a nuestra audiencia.
Nueve años después, tengo la misma convicción: servirles, conectar todo y seguir haciendo historia juntos.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónLa Voz de Xela
Nueve años de informar, servir y construir legado
Al llegar hoy al noveno aniversario de La Voz de Xela, nuestro corazón está lleno de gratitud, pero también de un profundo sentido de responsabilidad.
En estos 3 mil 287 días, 469 semanas y 108 meses, que hoy se convierten en nueve años, hemos experimentado y vivido acontecimientos, situaciones, retos y momentos que tienen una explicación: hemos tenido la gracia y bendición de Dios. Esa bondad se transforma en la atención, el seguimiento y la fidelidad de cada uno de ustedes, nuestra audiencia.
Al llegar hoy al noveno aniversario de La Voz de Xela, nuestro corazón está lleno de gratitud, pero también de un profundo sentido de responsabilidad. Nueve años representan una etapa de consolidación, liderazgo y crecimiento de un medio de comunicación que nació para servir en la vida digital y que hoy forma parte de la vida cotidiana de millones de personas.
Aquel 14 de agosto de 2017, fue un lunes, comienza a quedar lejos, aunque, al mismo tiempo, parece que fue ayer. Todo ha ocurrido con enorme rapidez, impulsado por la dinámica de la era digital, de los acontecimientos, de las historias y de las nuevas formas de comunicarnos. En este camino hemos aprendido, experimentado, innovado y evolucionado junto a nuestra audiencia.
La Voz de Xela tiene identidad. Nuestros colores emanan de la bandera de Quetzaltenango y nuestro nombre representa el profundo vínculo que tenemos con esta tierra. Ese amor por Xela nos ha llevado no solamente a informar, sino también a impulsar iniciativas que trascienden la comunicación.
Una de ellas es la iniciativa que desarrollamos para declarar a Quetzaltenango como Ciudad del Conocimiento, un proyecto que desde 2024 representa una apuesta por reconocer el potencial académico, científico y educativo de nuestra ciudad, junto a las universidades establecidas en este territorio.
También en este 2026 llevamos a cabo la segunda edición de los RECONOCIMIENTOS LA VOZ, una iniciativa que reconoce a líderes influyentes en sus campos, por su ejemplo, tenacidad, trayectoria, aporte al desarrollo y capacidad de generar influencia positiva.
Porque estamos convencidos de algo: reconocer es hacer comunicación con legado. Es contar historias que merecen ser conocidas y recordar que detrás de cada logro existe una historia de esfuerzo, perseverancia y servicio.
Nueve años también significan evolución. Hoy somos un medio multiplataforma, con un equipo de profesionales que desde nuestros estudios de producción audiovisual, el diario digital, el portal de noticias y las redes sociales trabaja cada día para llevar información, análisis, entretenimiento y contenidos que conectan con nuestra comunidad.
A cada integrante del equipo, gracias por su entrega, creatividad, compromiso y pasión. Y a nuestra audiencia, gracias por acompañarnos, por confiar, por participar y por hacer de La Voz de Xela parte de sus vidas.
Estos nueve años no son un punto de llegada. Son una nueva plataforma para seguir creciendo, innovando y sirviendo con responsabilidad, profesionalismo y cercanía.
Seguimos convencidos de que comunicar es servir, que informar también es construir ciudadanía y que una plataforma digital puede convertirse en una fuerza positiva para transformar una sociedad.
Nuestra historia comenzó aquel 14 de agosto de 2017. Hoy celebramos nueve años, pero también renovamos nuestro compromiso con Xela, con Guatemala y con ustedes.
Gracias por estos nueve años. Seguimos adelante, con Dios, con ustedes y con la mirada puesta en todo lo que podemos construir juntos.
La Voz de Xela
EditorialLa Voz de Xela
Pensar demasiado se convierte en una carga emocional
A veces, cuidar la mente también significa aprender a dejar de darle vueltas a aquello que no se puede resolver pensando una y otra vez.
Pensar, analizar, recordar, imaginar y buscar respuestas es algo que ocurre en la vida cotidiana. Todas las personas tenemos problemas que resolver, pero siempre existe un límite. Hay una diferencia entre reflexionar y sobrepensar. Cuando una mente queda atrapada durante horas en las mismas preguntas, posibilidades o preocupaciones, sin pensar en herramientas para solucionarlas, esto se convierte en un tormento para la persona y genera agotamiento emocional.
El sobrepensamiento, conocido como rumiación, ocurre cuando la persona se concentra en pensamientos negativos repetitivos, sobre todo cuando necesita encontrar una respuesta o solución a una situación que genera incertidumbre. Sin embargo, los pensamientos de la persona rodean el problema, pero no encuentran una solución. El cerebro intenta anticiparse, pero crea escenarios que ni siquiera existen todavía.
El problema no está en la pregunta que está envolviendo a la persona en una situación, sino en repetirla demasiadas veces sin llegar a una conclusión o solución. Una de las causas de la rumiación es la ansiedad. Cuando existe un problema, la mente busca certezas y se adelanta a ciertas posibilidades. También puede relacionarse con la inseguridad y el miedo, así como con la necesidad de control o las dificultades para tolerar la incertidumbre.
En los jóvenes, este sentimiento se está intensificando a causa de las redes sociales. Una publicación, un mensaje sin responder, un comentario, un “like” o una fotografía pueden generar interpretaciones o suposiciones que no corresponden a la realidad, o que corresponden a una realidad no aceptada. El mayor problema es que no se enfrentan a la situación y, en lugar de preguntar directamente, sacan conclusiones basadas en suposiciones.
El sobrepensamiento puede generar dificultades para conciliar el sueño, afectar la concentración, el estado de ánimo y las relaciones interpersonales. Para manejar esta situación, es importante que, cuando se esté reflexionando sobre una situación, la persona se pregunte si ese pensamiento constante le está ayudando a resolver algo o si le está generando más preocupación.
Otra forma de manejarlo es saber diferenciar entre aquello que podemos controlar y lo que no. Si se encuentra una acción concreta para resolver una situación, se debe realizar. También ayuda reducir los momentos de sobrepensamiento y enfocarse en establecer tiempos de descanso mental, disminuir la exposición al teléfono y las redes sociales, y crear una rutina para desconectarse, con periodos adecuados de sueño, actividad física y momentos para solucionar problemas.
La mente necesita respuestas, pero no todas las preguntas tienen una respuesta inmediata. Aprender a detener el ciclo de pensamientos, aceptar lo que no se puede controlar y ubicarse en el presente puede convertirse en una de las herramientas más importantes para cuidar la salud emocional.
No todo pensamiento merece atención. A veces, cuidar la mente también significa aprender a dejar de darle vueltas a aquello que no se puede resolver pensando una y otra vez.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología














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