Belleza en escena: Xela recibe a Miss Universo
Una vitrina que pone a nuestra ciudad en la mirada nacional e internacional.
Derecho a ser
El 12 de julio Quetzaltenango será el escenario del certamen Miss Universo Guatemala 2025, una vitrina que pone a nuestra ciudad en la mirada nacional e internacional. La visita confirmada de Victoria Kjær Theilvig, actual Miss Universo, de Dinamarca, coronada el 16 de noviembre de 2024 en Ciudad de México, le da aún más brillo a esta edición.
Sin embargo, la sede elegida para el evento, Cefemerq, antiguo hospital temporal de Covid-19 ha generado opiniones encontradas. Algunos celebran la realización del certamen en Xela, mientras otros señalan que hay mejores locaciones en la ciudad para recibir un evento de esta magnitud. Además, se cuestiona el gasto público, aunque la Municipalidad aún no ha compartido los montos, recordando que aún hay muchas necesidades que atender. Todas estas posturas son válidas y necesarias.
Pero en mi opinión también es cierto que este tipo de eventos generan dinamismo económico, visibilidad mediática y oportunidades para emprendedores locales. No se trata de elegir entre belleza o desarrollo, sino de equilibrar prioridades, impulsar el turismo y apostar por una imagen positiva para la ciudad.
Personalmente, me emociona ver a tantas mujeres valientes luchando por sus sueños. Mis favoritas este año son Sara Guerrero, representante de Baja Verapaz, y Raschel Paz, de la ciudad capital, quienes destacan por su carisma, inteligencia y preparación.
La ganadora de esta edición representará a Guatemala en Miss Universo Internacional, que se celebrará el 21 de noviembre en Tailandia.
Pd. Que gane la mejor. Y que Xela luzca como lo que es: una ciudad con historia y cultura.
Marleny Mejía Franco
Abogada y Notaria - Directora Ejecutiva de La Voz de Xela
OpiniónMiss UniversoXela
Si Jesús no renunció a la cruz, ustedes tampoco
“La mies es mucha y los trabajadores pocos”, (Mt 9, 37-38). La Arquidiócesis de los Altos tiene 38 parroquias y 84 sacerdotes: 43 sacerdotes incardinados y 41 sacerdotes religiosos. Aproximadamente cada parroquia tiene a su cargo 34 mil fieles. No somos ni cien sacerdotes para atender a tanta gente. Y en el Seminario Mayor Nacional de la Asunción hay actualmente 19 seminaristas. Y creo que esta escasez también es visible en las comunidades religiosas.
Esta es la razón por la cual en el Decanato Costa-Mam hemos estado reflexionando sobre ¿cómo podemos motivar las vocaciones? Y llegamos a la conclusión de que es importante, no solo buscar vocaciones en las diferentes parroquias, sino motivar también a los que ya están en el Seminario. Es así como decidimos convocar a los seminaristas de nuestra Arquidiócesis para compartir con ellos algunas horas.
El miércoles de Pascua nos reunimos en la Parroquia de San Juan Ostuncalco, para celebrar la santa Eucaristía con ellos, luego tuvimos un espacio para compartir con los seminaristas; y por último, tuvimos un almuerzo. Cada uno de los padres tuvo la oportunidad de motivar a los jóvenes, desde su experiencia de vida. Fue un encuentro fraterno. Lo hicimos con el afán de motivarlos y que sigan perseverando en su vocación.
El Seminario Mayor Nacional de la Asunción tiene tres etapas: la Etapa del Encuentro o Propedéutico. Luego de varios encuentros vocacionales durante un año, finalmente, los que son aceptados, inician su formación hacia el sacerdocio. La segunda Etapa es llamada: Discipular. Durante esta etapa realizan los tres años de formación filosófica. Esta sede está en Quetzaltenango. Y la tercera Etapa es llamada: Configuración. Durante esta Etapa se estudian cuatro años de Teología. Estamos hablando, mínimo, de 8 años de formación, (Ratio Fundamentalis, 59-73).
La Ratio Fundamentalis (89-124) hace énfasis en las dimensiones de un candidato al sacerdocio. Son esencialmente cuatro dimensiones: dimensión humana, dimensión espiritual, dimensión intelectual o académica y la dimensión pastoral. De estas, creo yo, la más importante y la que marca el rumbo del ministerio sacerdotal es la dimensión humana. Los candidatos al sacerdocio han nacido en contextos no siempre sanos para su personalidad, los cuales influyen en la manera cómo ellos vivirán su ministerio en un futuro. Desde mi experiencia de vida, la dimensión humana es clave para ser feliz en el sacerdocio.
El documento anterior afirma que los agentes de la formación de un seminarista son: el Obispo Diocesano, el presbiterio, el equipo formador, los profesores, la familia, la parroquia y todos aquellos espacios cercanos a los candidatos al sacerdocio, (Ratio Fundamentalis, 125-152). Si cada uno de estos agentes de formación asumiera la responsabilidad de motivar a los jóvenes y a los candidatos al sacerdocio, considero que estaríamos en el camino correcto. Pero esta motivación no siempre es visible por diferentes razones.
Lo cierto es que los sacerdotes del Decanato Costa-Mam tuvimos la oportunidad de compartir con estos jóvenes que están en este proceso de formación. Como dije más arriba, este encuentro nos permitió conocerlos un poquito más, y al mismo tiempo expresarles nuestras palabras de ánimo, para que no se rajen.
En conclusión, estimados seminaristas, que Dios les conceda la gracia de la perseverancia en este camino que les está conduciendo a lo que ustedes quieren: ordenarse sacerdotes. Aprovechen su juventud para formarse bien. Disfruten cada etapa de su formación. Y cuando tengan noches oscuras, no se desanimen, porque esas noches oscuras son parte de la vida. Y si Jesús no se bajó de la cruz, ustedes tampoco. Resuciten la alegría, el compromiso y el coraje para seguir a Jesús hasta el final de sus vidas.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Escasez de parqueos públicos
En Quetzaltenango, cada vez son menos los parqueos públicos, convirtiéndose en un problema diario para quienes demandan este servicio.
En Quetzaltenango, cada vez son menos los parqueos públicos, convirtiéndose en un problema diario para quienes demandan este servicio.
Todos los días, incluso fines de semana y en horarios nocturnos, conductores que utilizan servicios en esta ciudad, al llegar al Centro Histórico, a los mercados, bancos, hospitales o centros comerciales, en la mayoría de los casos se encuentran que no existe un espacio adecuado para estacionar sus vehículos, además las motos ocupan parqueos para vehículos reduciendo más aun los espacios.
Esta situación provoca la pérdida de tiempo dando vueltas por varias calles y avenidas en busca de un lugar disponible, y adecuado, pero en muchos casos pueden tardar hasta media hora o más en encontrar un parqueo, generando más tráfico, aumenta el consumo de combustible y contribuye a la contaminación ambiental, ya que los vehículos permanecen circulando innecesariamente por el mismo lugar.
Ante la falta de espacios, muchos pilotos se estacionan en lugares prohibidos como banquetas, líneas amarillas, entradas de viviendas o negocios, o esquinas entre otros; y, dificulta el paso de peatones. También es común observar que algunas personas apartan espacios en la vía pública con conos, cubetas, piedras o cualquier otro objeto, como si fueran dueños de un lugar que realmente pertenece a todos incluso llegando al extremo de cobrar por estacionarse frente a un negocio o vivienda.
Esta falta de parqueos públicos no afecta solamente a los conductores o propietarios de vehículos, sino también a los comercios, ya que muchas personas prefieren ya no visitar ciertos lugares porque saben que será difícil encontrar parqueo, lo cual como consecuencia reduce las ventas y afecta la economía local.
Derivado de lo anterior, es importante que las autoridades responsables busquen soluciones reales, a corto y a largo plazo, así como mejorar la regulación del uso de las calles.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónQuetzaltenango
¡Pronto amanecerá!
Sin duda, a las personas que día a día madrugan, les es cotidiano este fenómeno natural; aparece todos los días y más de alguna vez alguien se ha inspirado en la vida, en la esperanza y en un nuevo amanecer. Antes del amanecer, contemplamos el alba, ese preciso instante en que aparece el primer rayo del sol, justo cuando decimos: "Hoy será un nuevo día, hoy las cosas serán diferentes, hoy seré mejor persona que ayer". El alba nos inspira a ser poéticos.
En ese marco de inspiración y de esperanza que nos da el alba, millones de guatemaltecos estamos viendo cómo la oscuridad, la tenebrosidad empieza a disiparse. Los especialistas dicen, psicológicamente la oscuridad genera una profunda sensación de vulnerabilidad, ansiedad e inseguridad; por la falta de visibilidad, de transparencia, percibimos amenazas por doquier.
¡Pronto amanecerá, se está disipando la oscuridad! El 16 de mayo termina el período de trabajo de la señora Consuelo Porras al frente del MP; no lo digo yo, lo dicen y confirman millones de personas a lo largo y ancho del país y más de 40 países, su trabajo ha sido a favor de la corrupción; la buscaron. ¿Quiénes? El pacto de corruptos—y la nombraron precisamente para eso, para proteger a personas físicas y jurídicas que han delinquido por años, se han enriquecido a expensas de la Guatemala profunda. Recuerdo como si fuera ayer la sonrisa burlona de oreja a oreja de Jimmy Morales, cuando le dio “formal” posesión al cargo. Hasta la fecha, cuando le quedan 30 días para finalizar su mandato, ha cumplido al pie de la letra la consigna: proteger a los que nos han robado la paz social.
Pasará a la historia como la persona que jamás cumplió el objetivo fundamental del MP, “garantizar la justicia mediante la investigación de delitos de acción pública y el ejercicio de la acción penal, actuando con autonomía, objetividad e imparcialidad para velar por el estricto cumplimiento de las leyes del país y la protección de las víctimas”. Sin lugar a dudas, en los últimos días que le quedan al frente del MP, no se resolverán estos casos: Adjudicaciones millonarias —más de 2 mil millones de quetzales— a empresas vinculadas a Alejandro Giammattei y su pareja sentimental —Miguel Martínez—; la compra anómala de las vacunas Sputnik —Q 1 mil 200 millones—, para el MP —Curruchiche— no es caso de alto impacto, y la investigación seguirá pero, depende de la información solicitada a EEUU y Rusia y que probablemente podrían responder en una semana o hasta 2030 o 2040 —el chiste se cuenta solo—, ¿pero, eso de depender de EEUU no es injerencia extranjera señor Curruchiche?; caso B410, más de 800 millones de quetzales se evadieron en impuestos y la investigación no avanza, ni avanzará; proyecto de aeródromo de Escuintla, más de 112 millones de quetzales; seguro escolar y lo más reciente, transferencias de 23 millones de quetzales a bancos asiáticos por empresas constructoras que se beneficiaron de contratos del estado. ¡Ay, Dios mío, ya se me terminó el espacio de mi columna de opinión y apenas estoy empezando!
¡Pronto amanecerá, se está disipando la oscuridad! Mañana, se prevé que la postuladora del MP dará a conocer los seis nombres para que el presidente Bernardo Arévalo elija uno para ser el próximo fiscal general y jefe del MP. Estimado lector y millones de personas que hemos sufrido psicológicamente los efectos de la oscuridad, tengamos la certeza de que, en esa lista de seis personas, no estará la señora Consuelo Porras; ella no es apta para el cargo, Guatemala necesita una persona con capacidad y méritos para hacer el bien y que sea honrada.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
Cuando mentir se convierte en una necesidad
Una característica especial de quienes son mitómanos, es que ellos mismos se creen todas estas mentiras, lo que indica que han perdido cierta conexión con la realidad.
Aunque parezca difícil de creer y muchas personas digan "yo jamás digo mentiras porque no me gustan", no están siendo totalmente honestos consigo mismos, ya que mentir es parte de la naturaleza humana, como un mecanismo para salvarse de una situación, y aunque no está bien mentir, es bastante común en cualquier persona.
Esta costumbre se vuelve complicada cuando es constante, compulsiva, sin beneficio claro y perjudicando a otras personas, a esto se le llama mitomanía o mentira patológica. En este caso, la mitomanía ya no es una mentira ocasional, sino que se convierte en una necesidad recurrente de distorsionar la realidad, incluso cuando no existe una razón evidente para decirlas. Normalmente, se confunde con la envidia porque recurrentemente puede afectar a otras personas.
Los mitómanos suelen construir historias o exageradas o muy alejadas de la realidad, siendo totalmente falsos, comúnmente son sobre su vida, sobre logros o experiencias, o sobre la vida de otras personas que sean un blanco fácil de levantarle falsos para que la persona mitómana quede en una mejor posición que la otra. Una característica especial de quienes son mitómanos, es que ellos mismos se creen todas estas mentiras, lo que indica que han perdido cierta conexión con la realidad.
Las personas que son patológicamente mentirosas tienen en común características de baja autoestima, necesidad de aprobación o de quedar bien y dificultades para enfrentar la realidad. La mitomanía puede estar asociada a otros trastornos de personalidad donde la imagen pública es una razón importante para mentir y construir una imagen falsa pero que públicamente es admirable y aceptable.
Con el tiempo, las personas que le rodean, se darán cuenta de la situación y complicará las relaciones sociales porque generará falta de confianza. Para las personas que viven con un mitómano se vuelve complicado por la confusión y frustración que puede generar desconfianza; e intentar enfrentar esta situación de forma directa puede generar manipulación, negación y distorsión de la situación.
Para abordar este problema, recomiendo un abordaje de acompañamiento psicológico para trabajar en la autoestima, la identidad y la necesidad de validación.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
La duda también mira al cielo
Y quizá ahí, entre la duda y la fe, es donde realmente comienza el futuro.
El reciente amerizaje de la misión Artemis II, impulsada por la NASA, no solo marcó un avance tecnológico: también encendió el debate en redes sociales. Videos del rescate de la cápsula Orion, el reencuentro con los astronautas, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, y las celebraciones tras confirmar que estaban sanos y salvos, fueron recibidos con entusiasmo… pero también con sospecha.
¿Por qué algunos dudan? Porque vivimos en la era de la sobreinformación, donde lo real y lo manipulable conviven peligrosamente. La baja resolución de ciertos videos, las tomas lejanas del amerizaje o incluso la falta de imágenes “perfectas” alimentan teorías. Dan vida a la duda. Hoy, cualquier vacío visual se llena rápidamente con desconfianza.
Pero la duda, en sí misma, no es enemiga. Al contrario: es una herramienta poderosa. Cuestionar, preguntar y analizar ha sido la base de la ciencia y del progreso humano. Sin duda, es sano no creer ciegamente.
Sin embargo, también es importante reconocer la magnitud de lo que estamos presenciando. En lo personal, elijo creer que esta misión es real. No desde la ingenuidad, sino desde la confianza en décadas de avances científicos, en miles de profesionales involucrados y en la evidencia acumulada.
Artemis II no es solo un viaje: es una declaración. La humanidad sigue avanzando, sigue desafiando sus propios límites.
PUNTO FINAL. Hoy dudamos… pero también soñamos. Y quizá ahí, entre la duda y la fe, es donde realmente comienza el futuro.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
Aprender para avanzar: lecciones que transforman el camino
Esta combinación de aprendizaje técnico y crecimiento espiritual permite enfrentar el futuro con mayor claridad, sabiduría y confianza.
En Pausa Estratégica: Evaluando el Camino Recorrido, no solo observamos resultados, sino que profundizamos en lo que el proceso nos ha enseñado. Cada experiencia vivida contiene una lección que puede impulsar nuestro crecimiento.
Cada proyecto es un proceso de aprendizaje continuo. Más allá de los resultados, las experiencias acumuladas durante el camino representan uno de los activos más valiosos para cualquier organización.
En el mundo empresarial, el concepto de “aprendizaje organizacional” ha demostrado ser clave para la sostenibilidad. Empresas que documentan y analizan sus errores y aciertos logran innovar con mayor rapidez y adaptarse mejor a los cambios del entorno.
Las lecciones aprendidas surgen tanto de los éxitos como de los fracasos. Identificar qué funcionó y qué no permite optimizar procesos y evitar repetir errores. Este enfoque es respaldado por metodologías como el ciclo de mejora continua (PDCA), ampliamente utilizado en la gestión de calidad.
Espiritualmente, el aprendizaje también es un principio fundamental. Proverbios 24:16 dice: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse”. Este versículo nos recuerda que el error no es el final, sino una oportunidad para fortalecernos.
Reflexionar sobre lo aprendido requiere humildad y apertura. En el contexto organizacional, fomenta una cultura donde el error no se castiga, sino que se analiza con propósito.
Al detenernos a identificar las lecciones del camino, no solo fortalecemos nuestras capacidades como equipo, sino que también desarrollamos resiliencia. Esta combinación de aprendizaje técnico y crecimiento espiritual permite enfrentar el futuro con mayor claridad, sabiduría y confianza.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión
¿Realmente no tenemos tiempo o no sabemos administrarlo?
A veces siento que vivo los días creyendo que todo es urgente, la carga mental y emocional que esos pensamientos provocan genera una sensación de haber hecho mucho al final del día y, mientras llega el momento de conciliar el sueño, repasando todo lo que se hizo y aquello que quedó inconcluso o sin realizar, genera entonces confusión de si lo que hice fue importante o no.
Decir “no tengo tiempo” es la respuesta más común que escucho, y algunas veces suelo decirlo yo, cuando la realidad que analizo en mí es que no prioricé lo importante. Entonces, regreso a volverme consciente de algunas reglas que me gusta tener presentes y que quiero compartirte, porque el cambio no empieza cuando tenemos más tiempo, sino cuando aprendemos a usar mejor el que ya tenemos.
1. Define lo esencial del día: se trata de organizar tus actividades y compromisos, eligiendo tus prioridades de manera real. Siendo justo contigo y tu entorno.
2. Identifica tus fugas de tiempo: ¿cuánto pasas en redes sociales? ¿qué te hace procrastinar? Identificar dónde das vueltas de más o simplemente analizar si son pausas que necesitas sin que afecten tus compromisos o actividades en la lista del inciso 1.
3. Aprende a decir que no, para no tener que cancelar de último momento: al decir que sí a un compromiso que no te suma o no podrás responder con intención, terminas corriendo con el tiempo, cancelando de último momento o diciendo que no a algo que sí importa.
4. Cierra tu día con intención: evalúa al final del día las prioridades que abarcaste y cómo te hizo sentir el estar más organizado(a).
Organizar tu tiempo no es solo una herramienta de productividad, es una muestra de respeto a ti, a valorar tu tiempo y sentirte mejor al finalizar el día. Recuerda que, en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
Normalizar valores éticos y morales en la educación
Recientemente tuve la oportunidad de conversar con una persona que no veía hace mucho tiempo, me cuestionó acerca de la labor docente y, sin que yo dijera algo, añadió que la educación hoy en día se ha convertido en un dilema y dolor de cabeza, refiriéndose a la falta de valores éticos y morales de las nuevas generaciones; desde mi punto de vista, este problema se ha vuelto una debilidad en el proceso educativo con el que muchos docentes tienen que lidiar día a día; en este problema aplica muy bien la disyuntiva del huevo y la gallina, caemos en la inutilidad de entender quién es el responsable de la carencia de dichos valores.
La escuela tradicional tenía la característica convencional donde el docente exponía, el alumno tomaba notas, lo que se evaluaba a través de exámenes, con un nivel de disciplina riguroso; la escuela moderna, por el contrario, promueve un enfoque más dinámico y participativo, centrándose en un aprendizaje activo, lo que permite, a la vez, que el estudiante pueda desarrollar aptitudes y cualidades innatas que pueden ser evaluadas de muchas maneras, sin embargo, el nivel de disciplina en muchos casos va en declive o caída libre.
La carencia de principios y normas que rigen el comportamiento humano son factores determinantes en la vida de una persona disciplinada, ya que sabe distinguir lo correcto de lo incorrecto, promoviendo una convivencia ética y armoniosa consigo mismo y con todos los demás; todo esto se logra en el entorno familiar, es lo esperado y deseado.
¿Cómo sería normalizar el actuar de manera coherente entre lo que se piensa, se dice y se hace?, aunque implique asumir consecuencias negativas o actuar en contra de intereses propios, casi puedo asegurar que veríamos cambios radicales.
Normalicemos ser personas firmes, consistentes entre pensamientos, palabras y acciones.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
Artemis II y todo lo que a la humanidad le queda por nombrar
El acto de posarse en la Tierra se llama aterrizar; en el mar, amerizar; en la Luna, alunizar; y en Marte, amartizar. A partir de ahí surge lo inquietante.
El acto de posarse en la Tierra se llama aterrizar; en el mar, amerizar; en la Luna, alunizar; y en Marte, amartizar.
A partir de ahí surge lo inquietante: ¿cómo se llamará ese acto en otros planetas o en cuerpos interestelares que aún no conocemos?
En algunos casos, ese acto ni siquiera sería posible. En los planetas gaseosos como Júpiter, Saturno, Urano o Neptuno, no se puede “posar” una nave en el sentido estricto, ya que, según las investigaciones, están formados por capas de gas y líquidos extremadamente densos. Incluso se cree que, en Júpiter, no está claro dónde comenzaría un núcleo sólido.
Por ahora, el término técnico es simplemente descenso, una forma general de nombrar el hecho. Sin embargo, conforme avancen las misiones espaciales más allá de la órbita terrestre, como lo plantea Artemis II, esa generalidad podría volverse insuficiente. Nombrar con precisión es también una forma de comprender, y tarde o temprano la necesidad de nuevas palabras se impondrá.
Esto me recuerda al pasaje de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez:
“El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para nombrarlas había que señalarlas con el dedo”.
Con Artemis II, volvemos a intuir esa idea: que el mundo ,o el universo, sigue siendo, en muchos sentidos, reciente para el hombre.
La humanidad busca regresar a la Luna en 2028 con Artemis IV, si no hay contratiempos. Será un paso más. Después vendrá la gran pregunta: ¿cuándo llegaremos a Marte y, por primera vez, podremos decir que la humanidad ha amartizado?
La respuesta podría ser pronto o tardar toda una vida. El año tentativo de la NASA se encuentra entre 2035 y 2045.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
OpiniónArtemis II















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